Últimas Noticias
Home / Opinión / Columnas / Constituyente: Fui a votar y les tengo un cuento

Constituyente: Fui a votar y les tengo un cuento

30 de Julio/ Mérida/ Por Franco Vielma/

Franco Vielma

El domingo 31 de julio Mérida amaneció sitiada de punta a punta, luego de más de 5 días de duras barricadas, malandros guarimberos desatados y dictadura del miedo. Las calles estaban desérticas
Salí de casa casi a hurtadillas. Se supone que nadie debería salir de casa y todo el que lo haga esta bajo sospecha. Las calles parecían de Afganistán. Durante la noche los cuerpos de seguridad tuvieron que medirse contra los violentos para poder despejar algunas vías y garantizar cierta movilidad. Tocó caminar.

Mi habitual centro electoral era un lugar imposible, pues queda en Las Américas. Así que fui a otro de contingencia. Fui a votar en el Godoy. Al llegar la sorpresa fue de mucha gente en el sitio.

Las historias de la cola eran muchas. Una señora de más o menos 60 años me contó que caminó desde El Carrizal hasta el Godoy. Hay que vivir en Mérida para tener la idea de esa distancia caminando en subida. Me impresionó. También supe el caso de una mujer que logró salir de Ejido, caminando, todo por el infortunio de una joven herida, tuvo que auxiliarla rumbo al hospital.

Mucho entusiasmo en el centro electoral. Mucha alegría como afrenta al miedo y al terror.

Las solitarias horas de la mañana lluviosa se despejaron. Salió el sol. Los alrededores del Godoy se volvieron un va y viene de gente a pie, como hormiguitas.

Aparecieron primero las motos. Luego los carros. Llevando y trayendo gente. También comenzaron a aparecer los camiones, full de gente como un camión de evangélicos un domingo. La atmósfera cambió dramáticamente.

Viejitos, discapacitados, jóvenes, llegaron, venían de zonas sitiadas, felices por ir a votar. Llevaban la dulzura en sus sonrisas.

Conocí a un viejo cojonudo que llegó al centro electoral armado y dejo la pistola afuera escondida en un matorral. Me lo confesó un poco apenado. Pero dijo que lo hizo para batirse a plomo con los guarimberos de su urbanización, que lo habían amenazado con no dejarlo salir o matarlo, allá en la Humbold. Cruzó la Barricada a pie engatillado con ambas manos en los bolsillos. Los que estaban en la Barricada apenas lo miraron. El viejo dijo que estaba harto de los fascistas y de vivir en la dictadura de un puñado de sus vecinos psicóticos. Dijo que en su vida jamás había vivido lo que ha vivido gracias a la MUD y su violencia política. Dijo que la MUD armó su show electoral y nadie les impidió votar. Que el no se iba a dejar joder.
Pocas veces uno se encuentra tanta ternura, firmeza y fiereza. El chavismo es una fuerza identitaria muy arrecha. Me siento afortunado.

Fuente Cuatro F

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*