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Confiscar Empresas Polar, juzgar en ausencia a Ricardo Hausmann y enfrentar al FMI

Humberto Gómez García

Todo el pueblo de Venezuela, la Venezuela sensible, trabajadora, soñadora, amante de la paz, dignamente patriota, chavista y no chavista, ha escuchado con estupor y asombro, con ira mal contenida que este par de oligarcas vende patrias, Ricardo Hausmann y Lorenzo Mendoza, se han complotado con el Fondo Monetario Internacional para intentar dar un golpe de Estado para defenestrar al Presidente Nicolás Maduro y rematar y venderle al FMI, el BM, el país por 60 mil millones de dólares. Ese es el precio de esos mercenarios.

El diálogo es una prueba irrefutable de una conspiración en marcha, conspiración de los sectores de la burguesía venezolana y del FMI que ansiosamente apetece las riquezas venezolanas y cree que estos oligarcas se la van a poner en bandeja de plata y vengarse de nuestro pueblo y del gobierno revolucionario que encabezó Chávez y que rompió definitivamente con ese Fondo satánico. No es cualquier conversación, es una nueva parte del plan o guerra económica que se debe agudizar para ‘hacer chillar la economía venezolana’ como dijera Nixon para derrocar a Salvador Allende. La conversación, pese a su brevedad, denota que no es la primera y puede presumirse es más extensa. No hablan paja y su objetivo final es intentar profundizar la crisis económica y azuzar el conflicto político en función de una derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre venidero.

El diálogo de este par de pillos es tan cínicamente claro y brutal que pone al desnudo una monstruosa conspiración de ribetes internacionales, se evidencia lo que se sospechaba de Lorenzo Mendoza, que está super comprometido con la conspiración. Ahora bien ya no son los gobernantes norteamericanos o la subversión colombiana o española quienes conspiran, ahora es la banca internacional, la institución que decide el destino de las economías y el futuro de los pueblos oprimidos en ese capitalismo salvaje que ellos alientan, estimulan y reproducen. Recordemos que para la campaña electoral de 2013, Capriles Radonski, en plan de candidato presidencial, amarrado con los intereses judíos internacionales se endeudó con capitales transnacionales para que le financiaran la campaña electoral, comprometió endeudar los activos del país ante el capitalismo, se comprometió con poderosas industrias como la telefonía mexicana de Salim al que se le entregaría la Cantv y el poderoso sistema de comunicaciones venezolana, incluidos los satélites. Pero esa entrega abarcaba todo: petróleo, minería, agricultura.

El FMI es una institución enemiga de Venezuela, está dominada y manejada por el imperialismo yanqui y ante la que se han prosternado todas las burguesías y oligarquías de América y a cuyas directrices económicas y políticas han dejado el destino de nuestros países. Un vil y miserable canalla como el sionista Ricardo Hausmann, sicario y agente internacional al servicio de los peores intereses, fue el responsable, como Ministro de Planificación, del tristemente célebre plan de ajuste o paquete neoliberal que quiso imponerle a Venezuela el genocida presidente Carlos Andrés Pérez y que produjo el megatónico estallido popular antineoliberal conocido como el Caracazo, que le costó al pueblo entre 3 y 5 mil hijos asesinados, a su vez la caída del puntofijismo. Es decir, Hausmann junto al Carlos Andrés Pérez y todo el gabinete y el Ejército de entonces son corresponsables de aquel genocidio. ¿A alguien se le ocurrió acusarlo o juzgarlo? ¿No va a ser acusado judicialmente por conspiración, traición a la Patria por lo de ahora y corresponsabilidad en la masacre del Caracazo?

Este pillo se autoexilió en el país que acoge a todos los terroristas y criminales, banqueros ladrones y tahúres que desbancaron la banca de sus países. Todo lo que está asociado a la delincuencia y el delito de cuello blanco en nuestros países latinoamericanos y caribeños que han sido descubiertos van a recalar a los Estados Unidos del Norte. Entre sus afines Hausmann se siente como pez en el agua, allí están sus amigotes banqueros del FMI y del Banco Mundial como lo revela en el diálogo, esos que ahora se empataron directamente en el golpismo contra Venezuela y su gobierno popular y a quienes se venden por 60 mil millones de dólares “para sacar a Venezuela de la crisis” como lo confiesan impunemente el “hitman” del imperio y el zar de la cerveza y la harina pan. Es decir, le entregarían, hipotecarían a los buitres del capital internacional y a las grandes empresas nuestra soberanía económica. SÓLO en petróleo, gas y carbón nuestro país tiene un valor aproximado en este momento de 39 Billones de dólares. Sin contar la riqueza en oro, diamante, coltan, hierro, aluminio, uranio, industrias básicas y el poderoso sistema de transporte y de trenes en pleno desarrollo que fácilmente llega a unos 300 billones de dólares. ¿Es o no una entrega de nuestra soberanía?

Ahora, ¿cómo podría prestar el FMI y el BM a Venezuela 60 mil millones de dólares? Sólo con un acuerdo o convenio con el gobierno en funciones, es decir, con el presidente Nicolás Maduro y eso jamás estará planteado. ¿Entonces? Derrocando al presidente, pero eso se dice fácil y es muy difícil concretarlo como ha sido evidenciado estos años.

Hausmann tiene una Ong de maletín financiada con dinero de dudosa procedencia desde la cual conspira contra Venezuela. De ese antro, laboratorio de guerra sucia, creó una olla “económica” mediática internacional, su más reciente conspiración para tratar de dañar la economía venezolana. Comenzó a correr la voz que Venezuela no tendría dinero para pagar la deuda externa a sus acreedores. Lanzó por la canalla mediática nacional e internacional la pérfida y mentirosa especie: “¿Hará default Venezuela?”. Con su manipulación buscaba crear un clima de incertidumbre entre los acreedores, generar la desconfianza y desestabilización desde los Estados Unidos. ¿Ya eso no es un hecho delictivo?

El otro personajillo traidor y vende patria metido en la conspiración del FMI es nada más y nada menos que el presidente del consorcio monopólico Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, uno de los hombres más ricos del mundo según señala la revista financiera Forbes, y tiene según se ha conocido 2.700 millones de dólares que son de su propiedad. En el diálogo con Hausman es revelador de todo el apoyo que le da a la perfidia de pretender entregar la soberanía patria y sin ambages ni pudor alguno plantea la entrega del país al capital internacional, país del cual probablemente aspira a ser su presidente como se ha dejado correr en rumores sucios a lo jj rendón.

No hay duda de la torpeza política de Mendoza con ese impúdico y vil diálogo, torpe hasta lo indecible, totalmente impolítico que pone al desnudo el carácter no sólo que está en una conspiración trasnacional sino su rapacidad y aceptar virtualmente no la venta de Venezuela sino la entrega de la soberanía. Él mismo se delató.

¿Qué se plantea ante este descubrimiento donde el zar de la Polar admite que está en guerra y coincide en todo cuanto le dice Hausmann?

Evidentemente que el gobierno tiene que actuar, no puede eludir su responsabilidad ante una confesión como esa. Hay que golpear donde más le duela a ese sector burgués, y lo procedente es nacionalizar el monopolio transnacional que son las Empresas Polar. Mendoza es, a no dudarlo por su ilimitado poder económico, la cabeza de la guerra económica y de esa conspiración que queda en evidencia en el diálogo de los dos conspiradores. Pero no sólo por eso, es que esta persona linda en el intento de genocidio al ser quién dirija la guerra económica, el acaparamiento, el desabastecimiento, el contrabando del cual es una de las piezas claves de la tenebrosa industria igualmente transnacional. Pasarle esas industrias a sus trabajadores pero para una producción socialista no capitalista ni para que se baje la eficiencia productiva.

El presidente Maduro lo ha dicho: ‘Aquí no hay intocables, por poderosos que sean’. Y eso es verdad, allí está Leopoldo López o el vámpiro Ledezma, el burro Rosales y están en lista varios para las próximas semanas y meses, ya lo veremos. La confesión de Mendoza es extremadamente grave, pues no es cualquier hijo de vecino quién lo dice. Los planes de esa conspiración no pueden ser más tétricos y ya es hora de actuar. (24/10/15) (humbertocaracola@gmail.com) (hgcaracola)

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