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Clodovaldo Hernández: Tres mentiras y una verdad

Los engaños van y vienen alrededor de la oposición, pero esa centrífuga de cobas siempre recala en una misma verdad: son pitiyanquis hasta un extremo que parece mentira.

Por Clodovaldo Hernández

La soberana mentira de la clase sifrina

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La clase opositora venezolana, en buena medida perteneciente al espectro de los sectores medios y altos, siempre se ha creído mayoría. Y esa convicción se tornó en artículo de fe a partir de la victoria de la MUD en las elecciones legislativas de 2015. Por eso, cada vez que sus dirigentes hablan, lo hacen a nombre del “pueblo venezolano”. Últimamente, incluso, les ha dado por robarse otra palabra esencialmente chavista, por lo que a su extraño plebiscito lo llamaron consulta “soberana”.
Cuando el ala pirómana asume el mando (tal como está ocurriendo desde abril pasado), se pretende hacer ver que las protestas contra la Revolución venezolana son también expresiones mayoritarias y de profunda raigambre popular, en lugar de lo que son: pequeños focos de una rebelión sifrina.
Esta versión se consolida a escala internacional porque el liderazgo antichavista tiene el respaldo absoluto de la maquinaria mediática adscrita al poder hegemónico capitalista.
Luego de ese domingo tan lleno de significados, queda muy claro que la mayoría electoral, lograda por la oposición el 6 de diciembre de 2015, se ha ido rebanando y hoy ya solo puede sostenerse en procesos electorales privatizados, donde la MUD cobra y se da el vuelto.

La mentira de los ilustres académicos

p4-La mentira de los ilustres académicos

Cuando se miente tan impunemente, se crea una propensión generalizada al embuste, de la que no escapan ni siquiera las personas que deberían tener alguna preocupación por su credibilidad, al menos en el plano científico. Así, el día del célebre plebiscito de las tres preguntas vimos a rectores y ex rectores de las universidades a las que ellos mismos gustan llamar “históricas”, convalidando unas cifras mediante argumentos que le habrían merecido un 0,4 (siendo el profesor buena gente) a cualquier estudiante de Matemática o de Filosofía de primer semestre.
Una simple comparación con procesos electorales verdaderos, tomando variables como número de centros y mesas de votación y tiempos empleados por votante, permite al menos poner en duda (una conducta universitaria por excelencia) las desbocadas cifras dadas por la MUD.
Ya en el colmo de lo anticientífico, la ilustre rectora de la UCV, Cecilia García Arocha, dijo que en el proceso no hacían falta controles destinados a evitar el voto múltiple, porque todos los participantes eran gente honesta y de buena familia. (Por cierto, aunque no es el tema, ¿a la rectora, allá en su reino, no le saldrían ya unas elecciones o, “manque” sea un plebiscito?).
Los encumbrados académicos coincidieron en que harán unas muy estrictas auditorías del proceso, a sabiendas de que los materiales electorales fueron convertidos en cenizas. ¡Dios!, ¿es que acaso ser autoridades académicas les da derecho a burlarse de la inteligencia de los ciudadanos menos ilustres?

La mentira de los opositores de izquierda

En estos días ha quedado al desnudo también la falacia de los ex chavistas que, a nombre del legado del comandante y de la defensa de la Constitución, han terminado participando en las patrañas de la peor de las derechas y ayudando a poner la mesa del plan imperial.
¿Qué clase de izquierdista es capaz de hacer algo así? ¿Qué nivel de rabia, de frustración personal, de desequilibrio del ego se necesita padecer para asumir semejante conducta suicida?

Lo más terrible de estos casos es que estos personajes no tienen ni siquiera las excusas que pueden presentar otros, con menos rodaje, como la ignorancia o la ingenuidad. ¡Qué va! Ellos saben lo que ha estado y está en juego en Venezuela. Saben que si la derecha logra, finalmente, derrocar al gobierno revolucionario, los daños para el movimiento popular venezolano, latinoamericano y mundial serán incalculables. Todo lo demás es coba.

La verdad se llama Trump

p4-La verdad se llama Trump

En medio de los empeños de estos sectores interesados en engañarse y engañar a otros, siempre se llega a la misma verdad: el fondo del asunto es la perenne lucha de los pueblos contra las fuerzas hegemónicas del capitalismo.

Así lo vimos, de una manera groseramente clara. Luego de la maniobra pseudoelectoral de la oposición, salió a escena el mismísimo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Ya sin ningún embozo, el capo actual del imperio “ordenó” airadamente a Nicolás Maduro que suspenda las elecciones constituyentes, y si no lo hace, que se atenga a las consecuencias. El dueño del circo amenazó con sanciones económicas firmes y rápidas y los payasos del patio aplaudieron y se congratularon. Esa, tristemente, es la verdad verdadera de la oposición venezolana: son tan pitiyanquis que parece mentira.

clodoher@yahoo.com

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