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Clodovaldo Hernández: Cuatro consejos desde afuera

La Asamblea Nacional Constituyente centra las expectativas y esperanzas de mucha gente. De buena fe, unos cuantos ofrecen recomendaciones. He aquí cuatro de ellas.

Por Clodovaldo Hernández/ Especial para Cuatro F

Formalidad no es aburguesamiento

p4-Formalidad no es aburguesamiento

La nueva Asamblea Nacional Constituyente está integrada por tal diversidad de venezolanas y venezolanos que emociona nada más verlos allí, juntos. Además, comenzó con pie firme en cuanto a tomar una medida urgente, relacionada con la cabeza del Ministerio Público. Sin embargo, al menos en las primeras horas de trabajo se notó cierta tendencia a la informalidad. Las propuestas presentadas sobre la duración de las funciones del cuerpo deliberante y respecto a la destitución de la fiscal general y su reemplazo transitorio, fueron aclamadas ruidosamente por la gran asamblea. Hubiese sido más apropiado que se abriera un debate al respecto, aún cuando existiera acuerdo previo; y que la votación se hubiese hecho de un modo más reposado, levantando la mano.
El dirigente nacional Diosdado Cabello entendió tempranamente esto y pidió un poco de calma. Cuando se reanudó la sesión, el sábado en la tarde, todo se hizo de una manera más acorde a la magnitud de las decisiones que se estaban tomando.
Desde dentro de la ANC, y también desde afuera, se han oído voces que aconsejan que se cuiden mucho los trámites y rigores legales. Es un error pensar que la informalidad es revolucionaria y la formalidad es burguesa. Todo lo que haga la ANC debe ser irrebatible y el empeño por lograrlo comienza con la rigurosidad en los pasos que se den.

P4-GUERRAECONÓMICA

Primero lo primero: la emergencia económica
Claro que la medida tomada sobre la ex fiscal Luisa Ortega Díaz era necesaria y muy esperada. Sirvió para empezar a poner orden en un organismo que tiene buena parte de la culpa del triste balance de los últimos cuatro meses. Pero tanto entre los constituyentes como afuera, en el pueblo que los eligió, hubo algún desconcierto porque en las primeras dos sesiones de la ANC no se tomó ninguna medida económica.
La gente vio, maravillada, que su respuesta a la convocatoria constituyente aplacó los ánimos de los violentos en todo el país. Ese primer resultado fue, de por sí, un gran logro. Pero, de manera paralela, el mismo pueblo vio como se acentuaba la otra violencia, a cargo de los manipuladores cambiarios y los especuladores comerciales, dos especies criminales tan temibles como los guarimberos y asesinos pirómanos de las últimas semanas.
Ese electorado aún eufórico espera que la ANC, en un trabajo conjunto con el gobierno y los otros poderes revolucionarios, descabece la conspiración económica que ya tiene más de cuatro años en marcha. En eso, los constituyentes más conscientes lo saben, la Asamblea se juega su propia vida.

p4-Haced que los constituyentes se expresen

Haced que los constituyentes se expresen
Esa Constituyente enorme, llena de pueblo en todos sus estratos, formas y colores, está destinada a ser un organismo vivo y vibrante. Solo si esto ocurre, cumplirá las funciones para las que fue convocada: ser un desencadenante histórico. Y para que ocurra, tiene que ser un cuerpo realmente deliberante. A los protagonistas de este inédito proceso electoral, territorial y sectorial a la vez, les toca ahora la responsabilidad de presentar sus propias propuestas y servir de puente para que sus votantes consignen otras más.
A la dirigencia del PSUV, ampliamente representada en la ANC, le corresponde el deber de propiciar esa participación, resistiendo las tentaciones del entubamiento partidista.

p4-Hacer constituyentismo de calle

Hacer constituyentismo de calle
La ANC es muy variada en su composición humana, pero ya sabemos que la oposición política se negó a participar y, por tanto, una parte del país no se siente representada en ella. Tal como ocurrió luego de las elecciones legislativas de 2005, cuando se patentó el parlamentarismo de calle, los 545 hombres y mujeres de la actual Constituyente van a tener que ingeniárselas para convencer a esa porción del electorado de que también para ellas y ellos hay espacio en este proceso de repensamiento nacional.
El constituyentismo de calle tienen que hacerse una realidad, de manera que cada diputado territorial sea un vocero de toda la población de esa jurisdicción, no únicamente de los revolucionarios; y cada diputado sectorial debe entender que tiene la tarea de oír a todas las personas de ese ámbito, y no solamente a los de su inclinación política.
Aunque la ausencia de la visión opuesta sea culpa de los líderes contrarrevolucionarios, corresponde a los bolivarianos tratar de enmendar la falla de origen, sin que ello signifique convertirse en representantes de la derecha. ¿Difícil? Bueno, es uno de los tantos retos que tienen por delante los 545. Nadie dijo que iba a ser sencillo.

Fuente Cuatro F

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