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Chao Chúo

 miguel_ugas*Miguel Ugas

Qué cosa con esta dirigencia de la MUD. A la vista está que son unos redomados desconsiderados y malagradecidos, pues, luego de haber utilizado a Chúo Torrealba por cerca de dos años como secretario ejecutivo de ese frente político opositor, optan por descartarlo de sus funciones, como cualquier utensilio, de esos que una vez usado se desecha. Cómo que sí el desventurado Chúo fuese el responsable de los desencuentros que están presentes en el interior de la coalición opositora.

En su Radar

Tiene razón el Chúo Torrealba cuando escribe que él estaba tranquilo en su “Radar de los Barrios” y fueron a proponerle que asumiera la responsabilidad de fungir como coordinador de la de por sí difícil y controvertible Mesa de la Unidad Democrática. Siendo Capriles, qué cosas tiene la vida, su principal proponente y ahora, desaprensivamente, aparece como uno de sus más activos detractores,  comparando, primero, su gestión como la de un “simple comentarista de noticias” y luego, calificándolo, como con falto de cualidad para generar consenso, condición que si caracterizaba, según Capriles, a Ramón Guillermo Aveledo, quien antecedió a Torrealba como secretario ejecutivo mudista; pero que, como sabemos, también corrió la misma suerte, igualmente, fue defenestrado al cabo, de ser, usado.

En la oportunidad en que salieron de Aveledo, le dieron como premio de consolación el pasar a ser responsable del área de relaciones internacionales de la MUD y luego le aplicaron mutis, colocándolo en el rincón de los recuerdos como cualquier desvencijado trasto. Al parecer, al Chúo, le están aplicando el mismo procedimiento.

Comisión reestructuradora

Para justificar su salida como secretario ejecutivo, conformaron una comisión reestructuradora de la MUD, integrada por el mismísimo Chúo, más un representante de la Causa R ( José Ignacio Guédez), otro de Un Nuevo Tiempo (Enrique Márquez) y el inefable Juan Carlos Caldera, representante de Primero Justicia, quien fue expulsado de ese partido por un “riguroso” Capriles, en el marco de la campaña electoral de 2013, por estar incurso en un flagrante y televisivo acto de corrupción, en el que recababa fondos para la campaña del propio Capriles; dicha comisión tiene la encomienda de presentar en un plazo (y dale con los plazos) no mayor de 10 días una fórmula de reestructuración de la flamante MUD.

Llama la atención, la ausencia, en esa comisión, de representantes de AD y Voluntad Popular, integrantes del cuarteto (junto con PJ y UNT) que hasta ahora han mantenido el control de la alianza frentista opositora, indicativo, este hecho, de las diferencias que se cuecen en su interior.

No es necesario tener dotes de pitonisa para vislumbrar cuál va a ser el resultado  de la mencionada comisión, van a presentar, seguramente, un poco después del plazo fijado, una estructura organizativa, concebida, en términos de representación, y a manera de consolación, más amplia que la férrea tenaza que hasta ahora ha ejercido el llamado G4 (AD, PJ, UNT y VP) y un reglamento de funcionamiento interno cuyo destino será, de ello no hay que tener la menor duda, que en las primeras de cambio, sea violentado por alguno de los más desaforados miembros de la contradictoria alianza mudista.

Sin Programa

Algunos analistas, han querido resaltar como la gran virtud de la oposición venezolana su diversa composición con lo cual se denota, según ellos, su naturaleza democrática, cuando realmente esa característica lo que expresa es una manifiesta debilidad que se evidencia, claramente, en la incapacidad que han demostrado para presentar ante el país un cuerpo programático que les sirva de brújula para orientarse en su accionar político.

Chávez, ciertamente, logró conformar un amplísimo frente político-social con el que logró arribar a la conducción del país pero dotado, desde sus inicios, de un definido Programa que fue afinando con el transcurrir del tiempo y es lo que permite que su Proyecto Político de refundación de la Patria en el marco del socialismo bolivariano del siglo XXI se haya mantenido en el poder durante 18 años, con la perspectiva de continuar perpetuando y profundizando la transformación revolucionaria de la sociedad venezolana.

En cambio, este frente opositor ha sido incapaz de enhebrar unas líneas programáticas que le sirva de sostén al plan político que los anima; han logrado nuclear, ciertamente, en torno así a una porción significativa de la población, hecho que les permitió un significativo triunfo en las pasadas elecciones parlamentarias. Pero, no fue en base a un Programa, eso está claro, sino, fundamentalmente, sustentado en una perversa guerra no convencional, acentuada con énfasis en lo económico, que el imperialismo estadounidense, apuntalado en la burguesía local parasitaria, ha desencadenado en contra del pueblo; coyuntura que la oportunista y lacaya oposición supo explotar para conseguir un triunfo que no fue producto de una creativa práctica política sino consecuencia del usufructo de una circunstancia promovida y generada por el enemigo histórico de nuestro pueblo.

Bien, lograron alcanzar el control del poder legislativo, pero, desde allí no han podido concretar sus aspiraciones de derrocar al gobierno, lo que sí han hecho es despilfarrar el éxito político circunstancial; cada vez que llaman a sus adherentes a manifestar en la calle la concurrencia es menor, simplemente porque no se sienten interpretados por una dirección que no está a la altura del momento histórico que vive el país.

No te dejes

A medida que pasa el tiempo, se hace más que notorio las  diferencias que afloran en el seno de esta oposición, las ambiciones políticas grupales se hacen sentir con mayor pujanza, las contradicciones de intereses entre los grupos de presión también hacen lo suyo, los partidos minoritarios andan como animas en pena clamando por un trato más equitativo. Y mientras tanto, el pobre Chúo, tratando de mantenerse a flote. Coño Chúo no te dejes… aprende de Aveledo.

 

 

*miguelugas@gmail.com

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