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Venezuela, caos cotidiano, pranato del transporte y el golpe permanente

Por Carlos machado Villanueva

21/09/2018

Hay conceptos que uno escucha de labios de alguien o lee en algún escrito y se le graban para siempre en el subconsciente, tal es el caso del concepto “efecto de saciación”, relacionado este con ese estado de ánimo que invade a las personas de un hartazgo ante una situación negativa y sostenida;  pues en Venezuela hoy  no pocos ciudadanos parecieran afectados por una especie de caos programado  en toda su cotidianidad y es imposible no  asociarlo con un plan desestabilizador muy bien urdido y que cual gota de agua horada finalmente el raciocinio.

Hace poco el presidente Maduro reveló que hay en marcha otro plan golpista contra su Gobierno y que para ello los conspiradores cuentan como muchos dólares; también afirmó que los organismos de inteligencia de Estado están trabajando muy bien en cuanto a develar y conjurar a tiempo cualquier otro intento golpista, el último, por cierto, el del pasado 4 de agosto, afortunadamente frustrado,  incluía su magnicidio.

Ese nuevo  plan desestabilizador, de existir, y aunque hay muchos que dudan de su existencia, cabalgaría sobre la cresta del caos cotidiano buscando el estallido social a toda costa. El ciudadano de  a pie, según esta estrategia, suele experimentar día a día que este el estado de cosas dominantes, y peor aún, termina llevándolo  a la conclusión de que en Venezuela no hay autoridad que se respete, y que el presidente la ha perdido totalmente.

Al día siguiente del pasado 20 d agosto, justo cuando el Maduro anunció públicamente el arranque de su Programa de Recuperación, crecimiento y prosperidad económica, esta sensación de caos y de falta de autoridad comenzó a incrementarse.

En primer lugar los precios al detal de muchos alimentos, por lo menos en el caso que no fueron acordados entre el gobierno y empresarios,  se incrementaron hasta en más de 100 por ciento y otros comenzaron a escasear o simplemente  desaparecieron de los anaqueles y mostradores, como en el caso de  la carne bovina.

Quizás en uno de los aspectos donde más s experimenta esta especie de caos programado es en el del transporte público privado. De la noche a la mañana, en las grandes ciudades, las llamadas busetas,  que antes pululaban y competían entre estas por los pasajeros, como en el caso de Caracas y su área metropolitana,  desaparecieron como por arte de magia, obligando al usuario a esperar mucho más de lo  humanamente indicado para poder abordarlas.

De tener suerte, una vez abordada la unidad de transporte  respectiva, el o la usuaria deberá soportar los maltratos, o bien del chofer, y / o peor aún, de un individuo, y hasta dos, que fungen de colectores del dinero del pasaje en ambas puertas,  delantera y trasera. O sea, que el dueño de la buseta ya no sólo paga al “avance”, quien le maneja  la unidad, sino que incluso paga hasta dos colectores..

La manera como exigen el pago de la  tarifa  a los usuarios ha llevado a que hoy es común escuchar los comentarios de que los dueños de estas “busetas” contrataron a “pranes”, como se le denomina a los privados de libertad más sanguinarios en Venezuela, para esta labor,  dada la violenta jerga con que conminan a los usuarios a pagarla y la violencia con que le impiden su abordaje si no pagan la tarifa impuesta, incluso por encima de la acordada con el Gobierno nacional.

Hay localidades de Venezuela donde esta situación parece desbordada, como en Los Valles del Tuy en el estado Miranda,  donde los buseteros, aun perteneciendo a asociaciones  civiles de propietarios con años explotando la concesión del transporte  intermunicipal, cuya tarifa se acordó con el Gobierno en 1, 50 bolívares soberanos, las y los usuarios son obligados a cancelar 2 bolívares soberanos como en el caso de la ruta Charallave- Ocumare del Tuy.

Tomándole la palabra al presidente Maduro sobre la existencia de otro plan golpistas, hay quienes  sostienen que este accionar de muchos transportistas privados en Venezuela  pudiera ser producto de que tanto directivos de líneas de transporte privado como propietarios de busetas estarían recibiendo pagos en dólares por mantener sus unidades estacionadas.

Por cierto, este 11 de septiembre se cumplieron 45 años de que una estrategia similar a esta implementada por la CIA, sólo que entre el sector de transporte privado de alimentos, fue decisiva para el golpe militar fascista contra el presidente socialista chileno Salvador Allende, quien fue vilmente asesinado en combate en el Palacio presidencial de “La Moneda”.

Por cierto, es público y notorio, que Miranda es el estado de Venezuela donde la extrema derecha de Venezuela, con el ex gobernador Henrique Capriles Radonski al frente, puso en marcha el plan de paramilitarización y sicarización de esta región.

No es de extrañar entonces que mientras estos “paracos” mirandinos no entran en acciones violentas y armadas propiamente dicha, como lo hicieron en ls llamads guarimb as de 2017, se deban  dedicar por ahora  a procurarse ingresos, y qué mejor manera de hacerlo  que con del cobro de vacuna, concediendo préstamos usureros a buhoneros y pequeños comerciantes, y por qué no,  dedicarlos a ejercer de pranes de los buseteros. No hay que descartar nada…

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