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Un Pentágono en miniatura contra Venezuela

Por Modaira Rubio

“Estados Unidos lamentablemente retomó el camino de la agresión contra Venezuela”, así lo denunció recientemente el presidente obrero Nicolás Maduro. Y no es de desestimar que el vocero de la actual escalada de ataques políticos contra la Revolución Bolivariana, sea el general John Kelly, jefe del Comando Sur.

Al pueblo quieren hacerle creer que la brutal arremetida inflacionaria emprendida por la burguesía parasitaria y los grupos económicos, no tiene nada que ver con el término “imperialismo”. Es más, no es de extrañarse que algunas personas lleguen a pensar, como pregona la derecha, que el “imperio” es un cuento que inventa el gobierno para tapar sus fallas.

Por ello, resulta vital librar esta batalla en el terreno de las ideas para defender el derecho que tiene cada pueblo a su libre determinación, como lo está haciendo heroicamente la Venezuela bolivariana y chavista.

Un mini Pentágono contra la Patria

Hace poco generó alerta, la “gira” “Mares del Sur 2015” emprendida por el portaaviones nuclear George Washington y el destructor lanza misiles DDG Chafee, naves pertenecientes a la IV Flota, que incluye, según nota de prensa del mismo Comando Sur, visitas a Panamá, Perú, Chile, Brasil y Argentina, como parte de los acostumbrados ejercicios militares conjuntos de EE.UU en la región, justo en los meses que anteceden el proceso electoral en Venezuela.

El Comando Sur busca generar un escenario supraelectoral más allá del hecho comicial, para ese propósito no importa quiénes votarán, ni quiénes ganarán. Se pretende hacer del 6 de diciembre un punto de inflexión para la injerencia directa del imperialismo en lo militar y lo político, usando el decreto de Obama como basamento supuestamente legal. Por ello, la contrarrevolución se niega a firmar el acuerdo para reconocer los resultados electorales y desde ya ha iniciado la convocatoria para “denunciar” un fraude y hacer un escándalo mediático en lo que claramente se vislumbra como un golpe de Estado internacional en contra de nuestra democracia.

Como se sabe, desde la década de los años 80, con todo el recorrido histórico de lo que han sido las intervenciones estadounidenses en Centroamérica, las denominadas “maniobras” militares son en la práctica preparaciones para una eventual injerencia en apoyo a los objetivos geopolíticos del Pentágono. La finalidad de estos “ejercicios” es la disuasión de fuerzas “enemigas” o eventuales “amenazas” y la preparación de la logística requerida para el apoyo de elementos “aliados”. En otras palabras, nosotros, como ya lo ha señalado Obama en su decreto, somos la amenaza y la contrarrevolución son los “amigos de la Casa Blanca”.

El Comando Sur es un centro logístico para la dominación militar de América Latina y el Caribe, tal y como lo demuestra la descripción de sus componentes, donde hay fuerzas para el despliegue rápido, por aire, tierra y mar, además de un importante cuerpo de espionaje, propaganda, inteligencia y contrainteligencia.

Como señaló en su momento el sociólogo panameño y comunicador popular Raúl Leis, el Comando Sur es un Pentágono en miniatura. Más allá de ser un factor de poder militar, también es una plataforma de acción política para llevar a efecto la nueva doctrina militar estadounidense.

Esa nueva doctrina se refiere a la introducción silenciosa de grupos irregulares, mercenarios, paramilitares, delincuenciales, para corroer la gobernabilidad de un país, tras lo cual entran las fuerzas estadounidenses en escenas como parte de la “ayuda humanitaria” y “restablecer el orden” en una nación, ya que la inestabilidad en un área, por ejemplo Suramérica, puede ser un peligro directo para la seguridad interna de EE.UU.

Bajo ese paradigma, que consiste en una suerte de Teoría del Caos aplicada a una estrategia para una segunda oleada neocolonialista, han actuado en África, teniendo como emblema la Libia de Gadafi, y están actuando en el mundo árabe, caso puntual Siria.

El Comando Sur en esta parte del mundo, se ha involucrado directamente en los denominados Conflictos de Baja Intensidad, donde elementos irregulares recurren al crimen coercitivo, el saboteo, el terrorismo, para generar desestabilización. De este modo, tras generarse el caos, EE.UU “limita” su actuación al uso de Fuerzas de Operaciones Especiales, como las que integran el famoso Comando, para poner fin al conflicto en terceras naciones que puedan colocar en riesgo la paz regional, porque según ellos, todo lo hacen en nombre de la paz.

Por este motivo, en la guerra mediática y psicológica, tras las acciones terroristas de las que ha sido objeto el pueblo venezolano, “los violentos” son señalados igual como paramilitares, “el hampa desatada” o “colectivos chavistas”. La meta es presentar un verdadero clima de caos insostenible e incontrolable ante la opinión pública nacional e internacional.

Con ello asustan al pueblo, elevando el nivel de angustia y la percepción de inseguridad, y obviamente, la desconfianza, y a su vez crean las condiciones para que el país entre en la categoría de Estado fallido.

Nada es casualidad

Así que no es casual nada de lo que sucede. Ni los apagones producto de saboteos al sistema eléctrico nacional, ni el robo de bombas de agua y transformadores; ni la espiral inflacionaria inducida en complicidad con la burguesía comercial apátrida.

La guerra económica es una de las principales herramientas del imperialismo para frenar a la Revolución Bolivariana. El sociólogo estadounidense James Petras, manifestó hace poco en una entrevista: “Entonces, la inflación es una fórmula para derrotar a cualquier gobierno que esté en el poder, y temo que pueda ser un factor negativo en las elecciones de diciembre en Venezuela”.

Por este motivo, se produce el relanzamiento de la ofensiva contra la especulación anunciada por el presidente obrero Nicolás Maduro, y las acciones económicas para proteger el salario y los ingresos del pueblo trabajador, así como la entrega de nuevas pensiones y la continuidad y mejoramiento de todos los programas de protección social.

El pueblo venezolano debe saber por qué está llamado a resistir esta agresión, porque se trata de una confrontación en la que se juega el futuro de América Latina y el Caribe. La Venezuela bolivariana y chavista es un patrimonio estratégico de los pueblos del mundo para su lucha contra la ocupación imperialista y contra la desigualdad y la injusticia económica del capitalismo global, que ha permitido que menos del 1% de la población posea la mayor riqueza del mundo, mientras millones de personas viven con menos de un dólar al día en todo el planeta y cientos de miles mueren de hambre en todos los continentes.

América Latina es un territorio definitivo para el enfrentamiento antiimperialista a través de la ALBA, Unasur, Celac, Petrocaribe, con el legado de Chávez a la cabeza. El carácter antiimperialista de la Revolución Bolivariana ha constituido un fundamento esencial en la política exterior iniciada por el Comandante Hugo Chávez y continuada por su hijo, el presidente Nicolás Maduro. Y eso tiene que ver con la diplomacia de paz que nos ha permitido no dar pie a las provocaciones de quiénes azuzan un conflicto bélico con Colombia o Guyana.

Comunas contra portaaviones

El imperialismo existe y está en las aguas del Pacífico con el portaaviones nuclear George Washington, pero también en nuestros bolsillos con la espiral inflacionaria. Es tiempo de profundizar la Revolución Bolivariana con la consolidación del poder popular, como se ha venido haciendo con éxito al demostrar que las comunidades han gestionado eficientemente los recursos que se le han otorgado a través del Consejo Federal de Gobierno, es decir, el pueblo organizado en autogobierno.

En el reciente Consejo Federal de Gobierno, el presidente obrero anunció que en 2016, el 30% de los recursos aprobados por esta instancia, es decir unos Bs. 31.708 millones, serán asignados al Poder Popular.

“El 30% del total de los recursos del Consejo Federal de Gobierno se le da al Poder Popular directo, porque nosotros creemos en el pueblo, creemos en la organización popular, porque todo el trabajo debe ir poco a poco entregándoselo al pueblo organizado, consejos comunales, comunas, movimientos sociales”, recalcó Maduro.

Así es como una comunidad organizada, un consejo comunal que ejerce su soberanía plena al manejar sus recursos, puede vencer un portaaviones. Mientras mayor conciencia tenga el pueblo, menos probabilidades existen para que surtan efectos las estrategias que trata de implementar el imperialismo para destruir la estabilidad de nuestra nación, porque no tendrá que derrocar un gobierno, sino enfrentarse a todo un pueblo.

La fortaleza vital de la Revolución Bolivariana es la unidad de las fuerzas patrióticas y antiimperialistas y la unidad cívico militar. Solo eso nos conducirá a combatir y neutralizar la influencia y los ataques del imperialismo para construir el socialismo bolivariano como alternativa de la humanidad a fin de edificar un mundo mejor para las nuevas generaciones.

A movilizarnos para derrotar la amenaza

Este domingo 8 de noviembre, el ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López, informó ante la opinión pública nacional e internacional desde el Puesto Comando Presidencial, que un avión de la guardia costera EE.UU incursionó ilegalmente en el espacio aéreo venezolano el pasado viernes 6 de noviembre.

El general del pueblo denunció la “violación de las leyes aeronáuticas no informando de la presencia de ese avión a la torre de control de Maiquetía”.

“Una aeronave tipo Dash-8, dotado de un radar multimodo de vigilancia marítima, un sistema receptor y transmisor, un procesador de señal y un sistema electro óptico que permite la detección de energía termal para la creación de imágenes”, explicó Padrino López.

También denunció que de manera inusual aeronaves de combate estadounidense modelo RC-135 “con capacidad de hacer inteligencia de imágenes, señales y exploración radioeléctrica” se han acercado a nuestro espacio aéreo. El ministro mencionó que esta aeronave se encuentra acompañada por un avión de transporte militar de largo alcance C-17 Globemaster.

Al cierre de esta edición, Padrino López se refirió al portaaviones nuclear George Washington, que casualmente el 6 de diciembre se acercará a la fachada atlántica venezolana en su regreso a Norfolk, Virginia, tras la gira Mares del Sur 2015.

Nada de esto es casualidad. Quieren amedrentar al pueblo, quieren asustarnos. La respuesta valiente debe ser la masiva movilización este 6 de diciembre, todas y todos a votar para demostrar al mundo la transparencia de nuestras instituciones y de nuestra democracia socialista, garantía de paz, seguridad y soberanía; vamos a continuar empatrullándonos y organizándonos para garantizar la victoria popular que lleve a los candidatos y candidatas de Chávez a la Asamblea Nacional, para continuar profundizando nuestro socialismo

Váyanse al carajo… yanquis de mierda

“!Váyanse al carajo yanquis de mierda! ¡Váyanse al carajo! ¡Aquí hay un pueblo digno, yanquis de mierda, váyanse al carajo 100 veces, aquí estamos los hijos de Bolívar, de Guaicapuro y de Tupac Amarú! ¡Y estamos resueltos a ser libres! Hago responsable de todo esto y lo que pueda ocurrir, al gobierno de Estados Unidos, que anda detrás de todas las conspiraciones contra nuestros pueblos; hago responsable al gobierno de Estados Unidos por el envío petrolero de Venezuela a aquel país. Si viniera alguna agresión contra Venezuela, pues no habrá petróleo ni para el pueblo ni para el gobierno de Estados Unidos. Sépanlo yanquis de mierda, estamos resueltos a ser libres, pase lo que pase y cuéstenos lo que nos cueste”.
Comandante Chávez, 11 de septiembre de 2008.

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