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Tienen la palabra los que nunca tuvieron voz

Carlos Machado Villanueva/Especial para Cuatro F/

Seis años y medio transcurrieron para que finalmente el pasado 10 de diciembre la Asamblea Nacional saliente aprobase la que pasó a llamarse Ley de Comunicación del Poder Popular, instrumento legal que constituye un hito en la histórica lucha de la sociedad venezolana por la democratización del hecho comunicacional, y así darle voz a quien nunca la tuvo, el pueblo.

Si alguien identificó inmediatamente la necesidad estratégica de empoderar a la comunicación popular, este no fue otro que el líder máximo de este proceso de transformación revolucionaria, el Comandante Hugo Chávez, pues entendió que ello era condición sine quanon para la construcción de este puntal clave para la continuidad de la Revolución Bolivariana.
Apoyo continuo

No se puede negar por ello que iniciativas como el apoyo continuo en sustentabilidad por parte de algunos entes y empresas públicas a la comunicación alternativa y comunitaria, con más sistematicidad a partir de marzo de 2008, tuvieran detrás la directriz precisa del líder bolivariano para que así fuese.

A partir de aquel momento nacerían iniciativas de organización de los comunicadores populares en diferentes partes del país, y dentro de sus respectivas plataformas comenzarían a coincidir en la necesidad de luchar por una ley que protegiese a la “comunicación desde abajo”, es decir, desde el pueblo, como también se le conoce.

Mientras que en Caracas, Vargas y Miranda promoverían tomar cada vez más notable protagonismo organizaciones de los “MAC” en procura de su ley, como la Asociación de Medios de Comunicación Libres y Alternativos, el Movimiento Social de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC) y los activistas nucleados en torno al Colectivo Radiofónico Petare. No era diferente la situación en otras entidades, como en el caso de Zulia, Lara y Carabobo.

Es así que a mediados del mes de julio de 2009 los medios alternativos y comunitarios confluirían en el municipio San Francisco del estado Zulia, gracias al apoyo del para entonces alcalde bolivariano, Omar Prieto, y en su primer encuentro nacional construir con el debate de ideas lo que se conoció como el primer borrador de Ley de la Comunicación Popular.

Este borrador llegaría a manos de la Subcomisión de Medios de la Asamblea Nacional, entonces presidida por la diputada Blanca Eckhout, cuyo equipo de asesores recomendaba iniciar un proceso de consulta popular y de parlamentarismo de calle que no tardase en activarse según los mecanismos establecidos en la Constitución Bolivariana para la presentación de leyes por parte de las y los ciudadanos.
Un primer proyecto de ley

Se trató entonces de un período de consulta que abarcó unos cuatro meses o algo más y que al final logró presentar lo que sí pudo entonces llamarse un primer proyecto de ley, al comparársele con el primer borrador.

Si algún elemento novedoso tendría este nuevo proceso de consulta popular, ese no fue otro que la recomendación de que ésta debía formar parte del conjunto de leyes del poder popular, específicamente la número seis; lo cual generaría reservas entre los comunicadores populares al sentir que se constreñiría su ejercicio a la obligación de adscribir a los consejos comunales; lo que negaba de plano su carácter de movimiento social autónomo, y que al parecer el instrumento aprobado resolvió satisfactoriamente.

Aun así los comunicadores populares entregarían el 26 de julio de 2011 a la Asamblea Nacional y en acto público en la sede del cuerpo legislativo, este primer proyecto de 30 artículos a finales de 2011, siendo aprobado los primeros cinco artículos del mismo con el nombre de Ley de la Comunicación para el Poder Popular.

Obviando las coyunturas de la compleja campaña electoral presidencial de 2012 que exigían la mayor dedicación y unidad de los bolivarianos para obtener un contundente triunfo, como en efecto ocurrió, y luego la sobrevenida desaparición física del presidente Hugo Chávez -y todo lo que trajo aparejada, incluida la elección presidencial adelantada del 14 de abril de 2013, ganada por Nicolás Maduro-, todo parece indicar que en el retardo de la aprobación de esta ley siempre gravitó en la necesidad de que la misma tuviese una elevada calidad conceptual.

Ello, también al parecer, con la nada desestimable intención de que los sectores de derecha tratasen de satanizarla, apelando como siempre a la mentira amplificada por su elevado poder mediático, como esa de que la Revolución Bolivariana ha “venido atentando contra la libertad de expresión desde su llegada al poder”.

Ha sido así que producto de un nuevo proceso de construcción colectiva a nivel nacional, que abarcó parte del 2014 y todo el recién finalizado 2015, desde el punto de vista de esa calidad conceptual señalada más arriba, las condiciones estuvieron dadas y la mayoría bolivariana en la Asamblea Nacional saliente la aprobó, el presidente Nicolás Maduro le dio el “Ejecútese”, y el 28 de diciembre salió publicada en la Gaceta Nacional, contentiva esta vez de 50 artículos.

Ley contra el “mundo al revés”

“La comunicación es una de las actividades humanas de mayor importancia en la sociedad actual, de ella depende en gran medida nuestra conciencia político-social, tanto individual como colectiva. Una mala praxis intencional se extendió globalmente a través de la apropiación privada de los medios de comunicación y la aplicación inclemente de la censura política, siendo utilizada como arma para el beneficio de las minorías dominantes, desarrollando contenidos para la justificación ética y moral de la explotación de las grandes mayorías, lo que nos ha conducido al actual “mundo al revés”, donde la tergiversación de la verdad y la manipulación de la información deforma la opinión pública en virtud de los intereses de explotación de las grandes transnacionales y de ejercer la dominación mundial con fines perversos”, se lee en su exposición de motivos.

Mientras que en el Artículo 2 del Título I ,“Disposiciones fundamentales”, se define el concepto de Comunicación Popular de este modo: “La Comunicación Popular es un proceso autónomo, integral, continuo y permanente; basado en la dialógica de los saberes colectivos, el conocimiento libre y la dialéctica histórica que transmite los valores humanos, culturales, sociales, democráticos, protagónicos, corresponsables y de equidad; destinada a crear una nueva conciencia social y un nuevo modelo comunicacional de pensamiento crítico, liberador, antiimperialista y revolucionario, que se genera desde el pueblo comunicador organizado”.

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