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Smolansky insiste en mantener secuestrado a El Hatillo

 miguel_ugas-2 *Miguel Ugas

*** Al porfiado alcalde no le importa sacrificar a la población hatillana en aras de la activación de la estrategia insurreccional en la que participa su grupo político

Este lunes 7 de agosto los habitantes del pueblo de El Hatillo y urbanizaciones circundantes amanecieron secuestrados, sin poder cumplir con  sus  actividades habituales, debido a que las calles del municipio amanecieron trancadas porque a tempranas horas de la mañana fueron colocadas barricadas que obstruían el libre tránsito.

Pequeños grupos de personas inescrupulosas, actuando con la mayor impunidad,  se dieron a la tarea de conculcar, una vez más, el legítimo derecho humano que tienen los vecinos  de desarrollar libremente su vida cotidiana, contando, para tal propósito, con la venia y complicidad de funcionarios de la policía municipal, que, apostados en sitios adyacentes a donde se cometían tales tropelías, permitieron que se sucedieran y, por el contrario,  no hicieron ningún intento en procura para que los ciudadanos pudiesen salir o acceder al municipio; es evidente, que estaban allí para brindarles protección y seguridad a quienes atentaban contra los ciudadanos hatillanos.

Y esta conducta de los policías municipales no es de extrañar,  pues,  ellos responden a las instrucciones del alcalde David Smolansky que, como es bien sabido, se ha caracterizado por su posición política identificada con quienes pretenden el derrocamiento del gobierno constitucional,  sin importarles que con ello se violente la normativa constitucional  y se generen terribles consecuencias para el país, como sería el caso de una guerra civil o la intervención armada extranjera.

Propiciadores del caos, la anarquía y la violencia en aras de la generación de una situación que sirva de caldo de cultivo para el logro de la finalidad que persiguen no se paran en ningún tipo de consideración a la hora de prohijar y estimular acciones neofascistas que solivianten la tranquilidad y la paz social.

Por ello, estos atrevimientos como el cierre de calles, guarimbas, actividades insurreccionales diversas, ecocidas, la quema de personas vivas, acoso de instituciones hospitalarias, infantiles, policiales, ataque a guarniciones militares, etc., que han traído muerte y desolación a la sociedad venezolana, les resultan apropiadas si contribuyen con el fin que los anima como es el de destruir el orden político constitucional establecido en el país y, de esta manera, retrotraer a la nación venezolana a la etapa previa a la revolución bolivariana, en la que las grandes riquezas nacionales estaban destinadas para el usufructo del capitalismo transnacional y de la burguesía apátrida local y de los grupos oligárquicos tradicionales y en la que el pueblo sólo recibía las migajas de ese festín.

Muy a su pesar, la comunidad hatillana ha estado sometida al efecto de esta estrategia insurreccional en la que el grupo político del cual forma parte el alcalde Smolansky es una pieza relevante.

Este porfiado alcalde, no se percata de que la contumaz práctica insurreccional que han venido desarrollando ha ido de fracaso en fracaso, que están condenado a la derrota, que el mejor mentís a sus pretensiones fue el respaldo masivo que el bravío pueblo venezolano le dio a la propuesta de Asamblea Nacional Constituyente (ANC) convocada por el Presidente Nicolás Maduro, en la comprensión que es la idónea respuesta a la necesidad de paz, anhelada paz a la que obstinadamente niegan quienes como Smolansky persisten en el nefasto y apátrido juego de la violencia y la anarquía.

En su porfía, este alcalde pasa por alto las calamidades que padece la comunidad hatillana, ni siquiera se entera de hechos tan lamentables como lo sucedido el pasado lunes 31 de julio, en la madrugada, cuando el profesor universitario Domingo Silva, vecino de La Boyera, ante la urgencia de ser llevado al Centro Médico Docente de La Trinidad, que queda a 500 metros de su casa, afectado por un infarto en el corazón, sus hijos, tuvieron que dar un largo recorrido para poder llegar al centro hospitalario,  debido a la negativa del grupo de vándalos que tenían montada una barricada a la altura de la entrada de El Cigarral, tardanza en la atención médica que  desencadenó, probablemente, su fallecimiento, según la apreciación de los galenos que lo atendieron.

Y así como este hay muchos otros  casos testimoniales que, perfectamente, sustentan el rechazo de los hatillanos, independientemente, de sus posiciones políticas, a estas prácticas anárquicas, vandálicas y fascistas que ejecutan los grupos de facinerosos, comprobadamente,  protegidos por el alcalde David Smolansky.

Es tal su obcecación y compromiso con esa política derrotista que con motivo de la instalación de la ANC declaró, el 5 de agosto, que para salir de Maduro “la ruta debe ser la calle, la presión internacional y el quiebre militar”, precisamente, unas horas antes de que se produjera la tragicomedia en que resultó el intento de asalto a la 41 Brigada del Ejército Bolivariano, acantonada en el Fuerte Paramacay, estado Carabobo; no hace falta ser muy acucioso para establecer la relación entre una cosa y otra. Así como para apreciar la desvinculación de este alcalde con la realidad política del país: habla de la calle y no se percata de la soledad que, cada vez, los embarga, a quienes como él, incitan al pueblo a volcarse a la calle y en cuanto a la presión internacional con ello lo que deja entrever cada día con más elocuencia es la condición de cipayo y de rastracuerismo que lo caracteriza ante el imperialismo estadounidense. Qué tristeza.

Pues bien, este es el alcalde que tenemos los habitantes de El Hatillo (quien suscribe es uno de los tantos hatillanos que padece el secuestro al que estamos sometidos por los grupos vandálicos  y los funcionarios policiales de Smolansky). En vez de ocuparse de los tantos problemas que de diversa índole tiene la comunidad hatillana prefiere, dedicarse, porfiadamente, a desarrollar una estrategia insurreccional condenada al fracaso por decisión del bravo pueblo venezolano. Felizmente, ahora contamos con la Asamblea Nacional Constituyente que ha de ponerle un parao a tales desmanes. Así será.

 

*miguelugas@gmail.com

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