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Ser vegetariano por naturaleza

Vegetarianismo es mucho más que no comer carne. Es una forma de vida, elegir alimentación sana, saludable, fresca, vital, que ayude a nuestro organismo y cuide nuestra salud.

Y lo más importante: que no dañe a nuestros hermanos los animales, que son seres vivos como nosotros, ni más ni menos que una piedra, un árbol o una estrella! Ser vegetariano es una elección a favor de la vida.

Los seres humanos no somos carnívoros por naturaleza, la compostura de nuestro cuerpo indica que no estamos físicamente preparados para comer carne (ver cuadro).

¿Pero entonces, por qué la mayoría de las personas comen carne? ¿Por qué nadie piensa en el animal sufriendo y agonizando al ser matado?

Todos seguimos los mandatos de la sociedad sin analizar si es bueno para nosotros, o no. Y sin saberlo fomentamos el gran negocio de la ganadería que sigue matando y matando indiscriminadamente. Es increíble saber además que el ganado de los países ricos, se come, literalmente, los granos que podrían alimentar a los países pobres. Ese es uno de los grandes desequilibrios que hay en el planeta.

Otro aspecto importante es tomar conciencia que la carne que se consume ha sido parte del cuerpo de un ser vivo, que fue criado y sacrificado para producir ese alimento.

La mayoría de las personas que consumen carne, dejarían de hacerlo si ellos mismos tuviesen que matar al animal que comen, o si, simplemente, se atrevieran a visitar un matadero.

Muchos de los mismísimos premios Nobel se han convertido en difusores y practicantes confesos de una alimentación que no incluye cadáveres, por la lentitud nociva del proceso digestivo en el que perdemos la mayor energía metabólica del día, además de la gran cantidad de toxinas que desprende la carne en descomposición dentro de nuestro organismo; y sumado a eso, la acumulación de grasas animales como principal causa de enfermedades y mortalidad, incluso en un tema antes no reconocido, y ahora ya muy popular, como la generación de cánceres varios.

Desde el punto de vista espiritual, se explica que el animal capta el momento en que está siendo asesinado, y quién lo mata, recibe una perturbación energética que le genera violencia, agresividad, y un karma residual muy duro. Y quien lo consume, aunque no lo haya matado, capta en menor grado, pero en forma inevitable los efectos negativos del acto de la muerte del animal.

La industria en torno al matadero es de un horror, rayano al de un campo de concentración en el cual han perdido la vida millones de seres humanos. Le estamos haciendo lo mismo al animal y ¿creemos que podemos salir indemnes de crueldades que parecen estar socialmente aceptadas?

El planeta está pidiendo a gritos un cambio, de compasión, de sentido común, de misericordia, de respeto por la creación. Todo está volviendo en contra del hombre. ¿Qué le hacemos a hermanos de una evolución aparentemente inferior, pero con más lecciones de nobleza instintiva que los propios humanos?

Es interesante recordar que los grandes seres espirituales de la historia conocida, eran vegetarianos: Jesús, Buda, Sai Baba, Rama, Krishna, Moisés, Zoroastro, Saint Germain, Confucio, Lao Tse, Amma y tantísimos sabios y genios que marcaron su época, y que iremos también mencionando en las próximas entregas.

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