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Revolución ciudadana: el despertar de una larga noche neoliberal

Por Verónica Díaz Hung/ Especial para Cuatro F

El pueblo ecuatoriano, al igual que el venezolano, optó por un camino pacífico, pero no por ello fácil, para escribir su propia historia, en la que se niega a volver a ser el “patio trasero” de los Estados Unidos y un esclavo de las recetas neoliberales, sometido a deudas impagables impuestas por organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. En Venezuela la llamamos la “Revolución Bolivariana”, y en Ecuador ha sido bautizada como la “Revolución Ciudadana”, ambas impulsadas por épicos liderazgos como el de Hugo Chávez y el de Rafael Correa, un progresista economista que se atrevió a desafiar a las transnacionales y a los poderes que desde la colonia habían decidido el destino de los ecuatorianos.

María De Lourdes Portaluppi, Ministra Cónsul del Ecuador en Caracas, nos relata cómo Ecuador despertó de la larga noche neoliberal a la que estuvo sometida, porque al igual que el resto de Latinoamérica vivía, o mejor dicho moría, bajo los mandatos de políticas económicas centradas en el capital y no en el ser humano.

La primera década del nuevo siglo encontró a Ecuador sumergido en la desesperanza, y no era para menos con un 67% de la población viviendo en pobreza y un 35% en pobreza extrema, con altas tasas de analfabetismo y un sistema de salud que había sido desmantelado por las políticas neoliberales. Mientras que la producción petrolera había descendido abruptamente, al tiempo que una legislación tramposa había aumentado el beneficio a las grandes transnacionales, gracias a gobiernos entreguistas que habían erosionado la soberanía del Ecuador, no solo con la dolarización de la economía, ya que habían llegado el extremo de entregarle a los Estados Unidos la base aeronaval de Manta.

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María De Lourdes Portaluppi, Ministra Cónsul del Ecuador en Caracas

– ¿Cómo logró Ecuador romper con esa “larga noche neoliberal”, como la ha denominado el Presidente Correa, para avanzar hacia la Revolución Ciudadana?

– En el año 2000 amanecimos dolarizados, lo que nos expuso aún más a los estragos del modelo económico neoliberal. Pese a la dolarización se seguía viviendo las mismas condiciones de inequidad y exclusión. Era un país donde los derecho eran accesible para muy pocos. Entonces surgió un joven que se había preparado en la economía social.

La Cónsul rememora cómo en el 2006 Rafael Correa destacó como un raro ministro de economía que hizo dos propuestas que iban en contra de la receta neoliberal que se le había aplicado al Ecuador con rigurosa precisión: planteaba modificar el pago de las obligaciones de la deuda externa y cambiar la modalidad de los contratos petroleros, que eran inequitativos, ya que suponían un beneficio de 80 a 20, en donde el dueño del crudo recibía la menor parte.

Pero el país era mandado por un presidente interino, Alfredo Palacio, que no creyó oportuno emprender reformas tan trascendentales, ya que podría ser “etiquetado” como un presidente en contra de los intereses de las transnacionales y de los dueño de la deuda.

El joven Correa optó por renunciar y expuso su pensamiento político y económico al pueblo ecuatoriano. A partir de allí emergería Correa como “candidato antisistema”, manteniendo la coherencia de su propuesta. Fue cuando nació el “Dale Correa, Dale”, que era un grito del pueblo que se convirtió en el eslogan de la que sería la campaña de 2006. También acompañarían a Correa en esta gesta, Ricardo Patiño, actual canciller ecuatoriano, que venía de contarle al mundo la inequidad de la deuda externa y de cómo el Ecuador estaba supeditado al pago.

El pueblo le dio su voto de confianza de manera abrumadora al Rafael Correa, quien el 15 de diciembre ya era el presidente electo, asumiendo el poder el 15 de enero de 2007.

La historia de Ecuador cambiaría sustancialmente con este contracorriente presidente que se atrevía a desafiar a aquella oligarquía que por años había manejado el destino del país. Correa llegaba para deshacer viejos vicios profundamente enquistados y para ello propuso una Asamblea Constituyente, que no solo transformaría el poder legislativo, también estaba llamada a promulgar una nueva constitución. En el 2008 se lograría una nueva carta magna con la participación activa de todos los sectores del país.

– ¿Qué cambió con la nueva Constitución?

– Por primera vez los jóvenes aparecían en la Constitución, al igual que los grupos de atención prioritaria que eran el punto central de política social. El nuevo texto legal permitiría en todas las instancias del ejecutivo elaborar políticas públicas orientadas a la inclusión, atención y protección de las y los ecuatorianos. A partir de allí se generó un país que promueve la participación. El pueblo se acostumbraría a ser consultado sobre los temas trascendentales que marcarían los destinos del Ecuador. También estaba consagrado el derecho de la naturaleza, porque empezamos a despertar que los ecuatorianos somos seres integrales, que tenemos que respetar la Patria en multidimensiones. Nuevamente se convocó a elecciones y Correa logró otra vez el apoyo popular, iniciando un nuevo mandato durante el que se redactó el “Plan Nacional el Buen Vivir”, porque ahora tenía el marco jurídico que Ecuador se merecía. Ese es el país de hoy.

Tras cumplir su segundo mandato, que transcurrió entre los años 2008 y 2012, en febrero de 2013 se realizaron nuevas elecciones, en las que también Rafael Correa logró un respaldo masivo del pueblo para gobernar hasta el 2017.

– Pero estos años han sido marcados por intentos de golpe de Estado y procesos de desestabilización que no han cesado. ¿Cómo el presidente Correa ha sorteado estas dificultades?

– Cuando se gobierna para todas y todos, cuando los mandatos son otros, indudablemente hay un pequeño porcentaje que muestra su insatisfacción, porque se trata de quiénes habían sido los dueños del país. Eran los dueños de la prensa, de los bancos, los dueños del poder, que habían gobernado hasta entonces e, indudablemente, hacen un poquito de ruido, como lo ocurrido el 30 de septiembre de 2010 y lo que ocurrió este año por la propuesta del proyecto de Ley de Herencias y Redistribución de Riquezas, porque volvieron a levantarse los mismos que intentan volver a gobernarnos. Aquellos que intentan decir que el Ecuador vive su peor momento, e intentan decirnos, de manera irresponsable e irrespetuosa para con los 16 millones de ecuatorianos, que lo que estamos viviendo y de lo que nos sentimos orgullosos no es cierto, dicen que es mentira la universalización de la salud, de la educación, el acceso a la vivienda digna, la inclusión de los grupos de atención prioritaria. Quieren decir que es mentira el cambio de la matriz productiva. Todo eso para ellos es mentira. Y por eso el presidente nos convoca todo el tiempo a que nos prohibamos olvidar, porque nos dice que la historia hay que recordarla, para aprender a no repetir aquello que haya significado dolor.

El elemento fundamental de la Revolución Ciudadana ha sido la inversión pública que para 2006 era de 856 millones de dólares y para el 2011 creció seis veces y alcanzó los 5.243 millones de dólares. El gasto y la inversión pública equivalían al 21% del PIB en 2006 y se incrementaron hasta 41% en 2012, orientados en gran parte a proyectos de inversión en infraestructura y programas sociales.

La cónsul acota que el presidente Correa ha acostumbrado a su pueblo a que todos los días se entregue una obra transcendental para el desarrollo del país en servicios, en política social, en infraestructura en generación de energía, grandes proyectos de vialidad, obras de trascendencia que cada vez unen más al país y permiten su desarrollo.

– ¿Cómo ha sido el cambio de matriz productiva, tomando en cuenta que Ecuador, al igual que Venezuela, es un país que tiene cierta dependencia del petróleo y en este momento también debe estar afectado por la caída de los precios?

– El Ecuador era un país que producía materia prima y exportaba materia prima y eso ha ocurrido durante décadas. Hoy el Ecuador es un país que le pone valor agregado a su materia prima, porque no solo producimos para nosotros, también lo hacemos para la exportación, porque dimos un paso trascendental para abrir otra forma de generar divisas, auto-abastecernos y no depender de importaciones. El Ecuador compraba energía, ya que teníamos una producción mínima con altos costos ambientales. Hoy estamos terminando represas para generar energía con nuestras riquezas hídricas.En petróleo somos productores de petróleo, y todos los derivados los compramos, porque teníamos una pequeña refinería. Pero para el 2017 terminaremos la Refinería del Pacífico en donde Venezuela y China participan como socios estratégicos, que no solo atenderá al mercado interno, ya que además tendremos capacidad de exportación.

– ¿Cómo ha sido la vinculación con países que han emprendido historias similares, como Venezuela y Bolivia? Y ¿cuál ha sido la apuesta ecuatoriana a nuevos esquemas de integración regional?

– Rafael Correa siempre ha creído en las potencialidades que tiene la región. Y ha sido un motor que ha impulsado el fortalecimiento de la unidad regional, participando activamente en la conformación y en el fortalecimiento de organismos como la Celac, la Alba y la Unasur, con otros líderes de la región. Indudablemente Chávez sigue siendo la inspiración que devolvió a la vida el pensamiento del Libertador Simón Bolívar. El presidente Correa se siente complacido de que ahora los problemas de la región se atienden en la región, porque en otro momento Colombia y Venezuela hubiesen tenido que recurrir a otras instancias, con otros intereses, pero esta vez la Unasur y la Celac propusieron y consultaron de manera respetuosa a sus dos países integrantes un domicilio para conversar, en donde encontraron coincidencias y reconocieron algunas diferencias que tendrán que solucionar dentro de los marcos jurídicos de cada país, pero también respetando los procesos de integración que los países del Sur han suscrito. Más allá de la emoción de ver nuestras banderas ondeando juntas, el regocijo fue por ver cómo en el Sur se arreglan los problemas del Sur.

– ¿Cómo ha cambiado la relación de Ecuador con el FMI?

– El FMI ya no nos gobierna, aunque intenta gobernarnos de manera indirecta y claro está vivito intenta volver a tener el rol protagónico que tenía antes, pero lo enfrentamos con mucha soberanía, conocimiento y lucidez en la propuesta económica y política que tiene el país y con mucha dignidad.

Rafael Correa en su revolución nacionalista apenas llegó al poder pagó en su totalidad la deuda ecuatoriana con el FMI que ascendía a 9 millones de dólares y declaró persona no grata al representante del Banco Mundial.

– ¿El Ecuador de hoy está más cerca de China y Rusia?

– Hay que buscar alianzas de manera soberana con quienes tenemos coincidencias.

– ¿Es la apuesta a un mundo multipolar?

– Absolutamente.

– El presidente Correa ha debido enfrentar una prensa muy adversa…

– En Ecuador los medios de comunicación han sido siempre de los dueños del país. Ellos ponían presidentes o los quitaban cuando se resentían porque no les habían servido a sus intereses y a través de sus imprentas nos imponían sus ideas y nosotros obedecíamos porque era la única información que recibíamos. Veíamos al mundo como ellos querían que lo hiciéramos, nunca habíamos tenido la posibilidad de tener un medio alternativo que no se manejara de acuerdo a sus intereses, medios que nos pusieran en la disyuntiva de imaginarnos que existía otra realidad, de esa historia viene el país, de hecho todavía hay medios que nos cuentan sobre un país que ellos dicen que no tiene derechos. Pero no solo hemos crecido como pueblo, también hemos crecido en la posibilidad de contar con otros medios que nos permiten optar y sacar nuestras propias conclusiones, nos muestran un país que se dibuja de otra manera, porque la participación es otro poder, y el mismo país me da las garantías de que mi voz pueda ser escuchada y reconocida. Lo que tenemos ahora se parece a lo que hay en Venezuela, en donde hay medios que quieren que veamos la vida como ellos quieren, pero hay otros medios que nos cuentan la verdad con sus dolores y triunfos y como ciudadanos podemos escoger.

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