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Petróleo Nuestro

Por Luis Dávila/ Especial Cuatro F/

El mes de diciembre ha marcado tres grandes hitos para la historia de los hidrocarburos en Venezuela, desde la primera gran explosión de crudo en 1922, hasta el izamiento de la torre que permitirá mejorar los crudos pesados de la Faja, pasando por la derrota del paro-sabotaje petrolero en 2002

El reventón del Barroso II

Cabimas, estado Zulia, 14 de diciembre de 1922. La apacible madrugada del caserío La Rosa es interrumpida por el estruendo de una explosión nunca antes escuchada por los habitantes del pueblo, ubicado cerca de Cabimas. Los trabajadores del Pozo Barroso II, explotado por la empresa Venezuelan Oil Concessions corren a buscar a “Mister Brake”, el jefe de la perforación, pues del pozo trabajado con un taladro hecho de madera subía una columna de petróleo que se aseguraba llegaba a la altura de un rascacielos. Lo cierto es que el chorro de crudo alcanzó los 40 metros de altura y se calcula que llegó a producir 100 mil barriles diarios. Era visible desde la ciudad de Maracaibo, ubicada a 45 kilómetros de distancia cuyo caudal fue controlado nueve días después del reventón que llenó de petróleo las calles de Cabimas. La noticia fue primera plana en diarios a nivel mundial y configuró el potencial petrolero de Venezuela, hasta el momento una república agrícola con un importante potencial exportador en los rubros de café y cacao. El general Juan Vicente Gómez, presidente del país para la época, inició entonces una política de concesiones petroleras a empresas extranjeras que, de acuerdo al economista Salvador De la Plaza, resultaron lesivas para los intereses del país debido a que la captura del beneficio económico producto de la explotación del crudo nunca se materializó. Los próximos cincuenta años, salvo honrosas excepciones, representan la historia de una nación sujeta a los intereses de las grandes corporaciones multinacionales, que ante cualquier intento por reducir sus beneficios, optaban por el chantaje económico y, en ciertos casos, por la promoción de un cambio a nivel político. La llamada “nacionalización chucuta” de 1976 no hizo sino reproducirse en el seno de la industria supuestamente en manos del Estado de la madeja de intereses de las corporaciones privadas, como se probaría en diciembre del año 2002, cuando la alta gerencia de PDVSA lanzó a toda la corporación contra el Estado, en un choque donde esperaba salir triunfante.

Del Pilín León a Negra Matea

Lago de Maracaibo, estado Zulia, 21 de diciembre de 2002. Ya casi transcurrían dos semanas de que el capitán de altura Daniel Alfaro Faundes, al mando de la tripulación asignada al buque petrolero Pilín León, cargado con 44 mil litros de gasolina y gasoil, fondeó la nave en la bahía del Lago de Maracaibo. La acción, tomada en medio del paro-sabotaje petrolero por el cual la gerencia llamada “meritocrática” de Petróleos de Venezuela pretendía poner fin al gobierno del Presidente Hugo Chávez, fue tomada por los sectores golpistas opositores al mando de los presidentes de Fedecámaras y la Confederación de Trabajadores de Venezuela, como un emblema de resistencia al gobierno legítimo. Luego de algunos intentos infructuosos por movilizar el barco a puerto seguro, sube con la protección de la Armada de la República Bolivariana de Venezuela, una tripulación que a finales de la tarde del 21 de diciembre comienza a mover el Pilín León, a pesar de ciertas “trampas” colocadas por los empleados declarados en rebeldía. Una vez llegado a puerto seguro, el propio Presidente Chávez recibe el reporte de los tripulantes patriotas, según recuerda el capitán de altura Carlos López Peña, quien tuvo un papel protagónico en la hazaña. De acuerdo a su testimonio, el objetivo final de la gerencia golpista era dejar a oscuras a la ciudad de Maracaibo, pues el combustible que transportaba iba a ser destinado al consumo de la central eléctrica de la capital zuliana, que en tres días se quedaría sin recursos. “Esperaban que se apagaran las luces de Maracaibo para que el pueblo saliera a asaltar todos los abastos, pero resulta que como siempre les salió el tiro por la culata, la gente salió, pero a organizarse para sobrellevar la situación hasta que venciera la verdad y la conciencia”, dijo López Peña en una entrevista realizada a propósito de los doce años del rescate. La llegada a puerto del buque representó el principio del fin del paro petrolero, y hoy el Pilín León se llama Negra Matea.

PDVSA ahora es del pueblo

Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, 11 de diciembre de 2015. Derrotado definitivamente el paro petrolero, el gobierno del Presidente Chávez generó espacios para desarrollar una industria identificada con las necesidades del pueblo venezolano y a la vez fortalecer un marco legal en donde se garantiza al Estado la captación de los ingresos provenientes de los hidrocarburos, que han servido para equilibrar la enorme deuda social heredada de la Cuarta República. Por primera vez en su historia, el recurso petrolero termina en manos de su verdadero dueño: el pueblo venezolano, al tiempo que surge una industria petrolera con capacidad para gerenciar gigantescos proyectos, como el que ha implicado el pasado 11 de diciembre el izamiento de la primera torre que integra la Unidad de Destilación al Vacío, con la cual PDVSA avanza en la instalación de equipos mayores del proyecto de Conversión Profunda de la Refinería Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui. Este tipo de tecnología permitirá un mejor aprovechamiento de los crudos pesados de la Faja Petrolífera del Orinoco “Hugo Chávez” gracias a un procedimiento desarrollado por Intevep, llamada HdhPlus, la cual permite el “mejoramiento” de hidrocarburos como el de la Faja en productos con mayor valor comercial. Está previsto que dentro del proyecto de Conversión Profunda se construyan 25 nuevas plantas industriales que estrenarán tecnología de punta, las cuales serán operadas por personal venezolano. La inversión supera lo 8 mil millones de dólares.

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