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Persiste la MUD en su irracionalidad

*** No les basta con la aparatosa derrota sufrida con la Asamblea  

miguel_ugas-2 *Miguel Ugas

 Conocidos los números gruesos de los resultados de  la elección  de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), contenidos en el primer boletín del Consejo Nacional Electoral, consistentes en 8.089.320 de votos, equivalentes al 41,53% del padrón electoral, se evidencia que esta magna asamblea nace dotada de una indiscutible e incuestionable legitimidad como nunca antes una opción electoral determinada había obtenido, en términos absolutos, tal cantidad de votos, salvo cuando Chávez  sobrepasó ese límite en las elecciones presidenciales de 2012 .

Una pluma en el aire

 Incuestionable legitimidad refrendada por el sistema electoral más confiable del mundo, que somete a 7 auditorías, previas y posteriores, la certificación de los procesos electorales, cuya confiabilidad ha quedado suficientemente demostrada con el reconocimiento oportuno de los resultados electorales en las ocasiones en que la oposición ha obtenido sus respectivos triunfos; que, por cierto, el chavismo no ha dudado en reconocer, a diferencia, de la derecha opositora que, evidenciando su dudosa catadura moral, nunca ha reconocido los reiterados triunfos (19) de las fuerzas chavistas.

En este caso, está claro que no sería la excepción, la derecha tanto la externa como la interna, se apresuró a anunciar que no aceptarían los resultados cualquiera ellos fuesen. Los argumentos que esgrimen son tan débiles como el del peso de una pluma en el aire: se apoyan en la supuesta  vocación fraudulenta del CNE (precisamente el más seguro y confiable del mundo), en que la convocatoria de la ANC no fue sometida a consulta previa al pueblo (pasando por alto, tozudamente, que en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela-art. 347,348 y 349-están expresamente contemplados los pasos y lineamientos normativos de la convocatoria y naturaleza de la ANC) y el que se manifiesta como el más elocuente de todos, sencillamente, porque no les da su “perra gana”.

Dictados imperialistas

A nivel internacional ya está cantada la posición del imperialismo y la de los consabidos gobiernos falderos que le hacen coro: no reconocerán las actuaciones de la ANC e  insistirán con sus amenazas económicas, financieras, políticas y de toda índole, siendo la intención de ello, fomentar las condiciones que conlleven a  una eventual intervención directa en nuestro país. En este plano es en el que se ubica el reciente anuncio, que no es más que una nueva agresión en la escalada injerencista, del Departamento del Tesoro yanqui de bloquear supuestos activos del Presidente Nicolás Maduro que estén o puedan estar bajo la jurisdicción de Estados Unidos, así como, la de prohibirle a los ciudadanos de ese país contraer cualquier acuerdo con él, quedando expuesto, igualmente, a futuras sanciones, cualquier venezolano  participante en la ANC.

En cuanto a la interna, la derecha opositora, representada en la MUD, fiel al rastracuerismo que le ha sido característica,  tiende a persistir en su posición de mantenerse a la cola de los dictados imperialistas, propiciando la intervención extranjera en nuestro país  y anulándose en la posibilidad de concebir una política propia capaz de hacerla salir del abismo en el que se encuentran.

Negar la realidad

La MUD, chantajeada por el sector ultra radical más visceralmente sometido a la sugestión imperialista (Voluntad Popular, Primero Justicia y Vente Venezuela), continúa empeñada en negar la realidad, esa que afloró el domingo 30 y que se le ha enrostrado en los últimos meses sin que quiera percatarse de ella: la política irracional practicada a partir de diciembre de 2015, cuando el triunfo en las elecciones parlamentarias, de desalojar al gobierno legítimamente constituido de Nicolás Maduro, violentando la CRBV y apelando a la vía de la insurrección, les ha resultado en un rotundo fracaso que ha conllevado al despilfarro del capital político o acumulación de fuerzas que habían alcanzado para ese momento.

Engolosinada con ese triunfo, que tuvo un signo circunstancial en tanto que estuvo condicionado, básicamente, por la guerra económica que la burguesía apátrida de manera impúdica aceleró y desató en contra del pueblo, concibieron que sí a la presión desarrollada desde, y a partir, de la Asamblea Nacional, el cerco político- financiero implementado por el imperialismo y la derecha internacional desde el exterior, la caída de los precios petroleros en el mercado mundial, la siembra de miedo y odio social instrumentada a través de la guerra psicológica y comunicacional y con el acoso guarimbérico-insurreccional al que sometieron a la sociedad venezolana en lugares puntuales del país, se generaría el caldo de cultivo propicio para el derrumbamiento del gobierno nacional.

Profunda frustración

Hecho que no ha sucedido, más por el contrario, con los resultados del domingo 30 de julio, lo que se constata en la realidad del país es un fortalecimiento del gobierno bolivariano y una manifiesta recuperación política y moral de las fuerzas chavistas, aunado a un claro rechazo de la sociedad a las acciones terroristas, pretendidamente disfrazadas de pacíficas, desarrolladas por grupos paramilitares y fascistas opositores generadores de muerte y desolación.

La dirigencia opositora con el trazado equivocado de esa política se había creado una falsa  percepción que al mismo tiempo introyectó a una amplia porción de la base social opositora, que hoy observa que lo que acontece en la realidad en nada se corresponde con lo prefigurado en su imaginación, lo cual la hace proclive a sumergirse en profunda frustración, traduciéndose, inevitablemente, en un franco descontento y rechazo hacia una dirección que no ha estado a la altura de sus  expectativas. Por eso cunde en el campo opositor una clara dispersión al interior de sus fuerzas con una evidente desorientación en su base y periferia militante.

Pensar en el país

Pero, con todo y la estruendosa derrota política sufrida y las contradicciones presentes en su seno, en la dirigencia opositora no termina de operarse el deslinde necesario que le permita a los sectores más avezados políticamente, menos tremendistas, menos sumisos al dictado estadounidense, desligarse de los terroristas y desarrollar una política menos irracional y más acorde con los cánones democráticos y constitucionales; sencillamente, dedicarse más a hacer política, a pensar en el país y a decidirse a romper con el modo guarimbérico de entender el quehacer político.

Todo indica que la MUD va a insistir en la irracionalidad política con la que ha venido actuando en los últimos tiempos, que tan magros resultados le ha deparado, sumergida como está en el marasmo al que la ha llevado su sumisión al imperialismo estadounidense y su desapego a los intereses nacionales. Aferrada en la idea de llegar al poder a como dé lugar, sigue dispuesta a venderle su alma al mismísimo demonio si con ello corona su propósito de retornar al mando del país aún cuando sea con el mismo programa neoliberal, que es el único que tienen, y por el cual fueron desalojados de Miraflores por el huracán chavista hace 18 años.

Por supuesto, la idea no es que dejen de ser opositores, más bien estamos convencidos en la necesidad que tiene el proceso bolivariano del contrapeso de una fuerte y coherente oposición, pero, claro está, de una oposición seria y racional, que tenga capacidad propositiva y calidad programática, que estimule elevar el nivel de la  diatriba y del debate político; no de lo que hasta ahora hemos tenido como oposición, sino de una que vea al país con sus propios ojos y no con prismáticos prestados por los vecinos norteños. Tal vez sea mucho pedir pero hay que hacer el esfuerzo para que ese milagro ocurra, si es que existen los milagros.

 

*miguelugas@gmail.com

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