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Mi Comandante. ¿me escucha?

Wolfgan Rangel

Pues, por aquí nadie quiere escuchar. Se han hecho de la vista gorda y sobre todo aquellos a quienes Vladimir Ilich Lenin Ulianov llamó oportunistas en tiempo de transición (Revolución y Estado). Desde que  inició tu gestión al frente de esta revolución bolivariana, estos esperpentos rodearon tu entorno, incluso indujeron tu prematura partida. Se aprovecharon de ti con negocios fraudulentos de los que tú creíste y confiaste que iban a impactar en  función al beneficio de las clases populares  y oprimidas de nuestra patria, como lo fue el caso de las vacas uruguayas.

Pero luego de tu partida, esta clase  social parasitaria ha trabajado profundamente.  y desde el interior de las instituciones  han realizado todo tipo de artimaña para socavar las bases de la revolución y destruir el liderazgo del camarada Nicolás Maduro, en quien pusiste toda tu confianza y enmendaste la protección de tu pueblo.

Entre tantas estrategias utilizadas para la protección del pueblo venezolano, el camarada presidente Maduro ideó el plan Chamba Juvenil, orientado al empleo y protección de la juventud venezolana.

Sin embargo,  y como algo insólito, instituciones del Estado se han  dado a la tarea de  despedir  graneaditos y bajo cualquier excusa a muchos servidores, lo que se está convirtiendo poco a poco en  despidos masivos, si sumamos todo el  personal a lo largo y ancho de la geografía nacional donde hacen vida estas instituciones y plantas de propiedad social, quienes desde muy adentro son vetados de su condición profesional,  para ser solo robots ejecutantes de insólitas decisiones de un nivel centralizado y seguidor de políticas obsoletas.

Propiciadas éstas por el promotor más inmediato de la economía de puerto que,  hoy por hoy,  y sumado a las sanciones económicas solicitadas por los apátridas de la MUD -en conchupancia de la Oligarquía regional y por supuesto los perros de la guerra del Norte de América- hacen daño directo al pueblo venezolano.

Mi Comandante, ¿me escuchas? ¿Me estás escuchando, hombre? Pues  los oportunistas arremeten en contra de tu pueblo desde las instituciones, violando flagrantemente La ley del Trabajo que nos dejaste entre lágrimas y el dolor físico, e imagino  moral, ese 30 de abril del 2012, antes de partir a la hermana Cuba a tu tratamiento contra la muerte, ¡que quizá veías venir!.

Hoy, las inspectorías alegan que por ser servidor o funcionario público, tu caso de reclamo ante la misma no procede, pues es una simple pelea de “Burro contra Tigre”, sembrando miedo y miedo con fundamento,  pues parecen interconectados para hacer de las suyas tal cual proceder cuarto republicano, donde las leyes funcionaban y se sancionaban a los intereses sólo de la pequeña burguesía y sobre todo al poder económico de tradición colonial de unos pocos apellidos.

Pero algo sí es cierto y que no debemos jamás olvidar, que en la naturaleza un burro o pongamos una animal más adaptado al consumismo televisivo, una cebra, o sea burro africano de rayas negras y blancas, que al estar en manadas y bien ubicado puede patear al mejor y voraz tigre o al fiero león, alcanzando a herirlo de gravedad, imponiendo aquello que reza de la sabiduría popular….”la unión hace la fuerza”…  Por ello la organización y la unión para la lucha son vitales para la pelea con ese tigre llamado oportunista, pues de no doblegarlo él nos dividirá y vencerá!  ¡Por Dios, escúchame Comandante!

Dios quiera que alguien aquí nos escuche. Es hora de actuar, es necesario y urgente regionalizar la agricultura para que permita en conformidad de los Artículos 305 y 306 de la CRBV apoyar verdaderamente a los productores y a todo aquel que en realidad desee ayudar a superar esta crisis inducida por este “ATAQUE ECONOMICO”.

Y llamo “ataque económico” pues en una guerra hay dos bandos que atacan y se defienden; pero nosotros somos atacados constantemente,  inclusive por nuestra propia gente, que por razones conocida e inducidas por muchos años gracias a los medios de incomunicación y armas potentes y peligrosas como la televisión, al famoso grito ¡Sálvense quien pueda!

Pasándole por encima hasta a sus seres queridos más cercanos, pues la moda es tener lo que no necesito y poder visitar el centro comercial más “E”, ¡o sea! Es hora de hacer de tripas corazón y aprovechar todo el potencial humano que hay en nuestras instituciones y de todos los recursos naturales que Dios nos obsequió para hacer a través de un desarrollo endógeno una Venezuela potencia.

*Ingeniero

 

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