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Los despidos en AGR-Clarín y un conflicto que toma fuerza

Por Maylín Vidal *

Buenos Aires (PL) Llevan casi un mes recluidos en la planta impresora donde, entre el olor de la tinta y el papel, han dejado la vida durante años y están dispuestos a permanecer allí hasta que les sean devueltos sus trabajos.
Son los operarios de la empresa Artes Gráficas Rioplatense, una de las tantas pertenecientes al grupo Clarín, el conglomerado de medios más grandes de Argentina, cuyo director ejecutivo es el empresario Héctor Magnetto.
Fueron 380 trabajadores que finalizaron la jornada de un viernes y el lunes 16 de enero se encontraron con todo cerrado y un telegrama donde le notificaban la noticia. De ellos, un grupo se encuentra día y noche con el local tomado y del otro lado de las rejas, acampan sus familiares en una vigilia que parece interminable, en la cual los rostros muestran el doloroso momento por el que están atravesando.
Algunos de los gráficos llevan años en ese lugar, otros comenzaron su trabajo en la fábrica siendo muy jóvenes. Hoy están dispuestos a estar el tiempo que sea necesario porque consideran que se trata de despidos ilegales y que el cierre de la fábrica es falso.
La incertidumbre se posa sobre esa esquina de Corrales 1393, en el barrio porteño de Pompeya, donde en las afueras hay instaladas casas de campaña de sus familiares, incluyendo niños, y grupos solidarios que les dan ánimo.
AGR es la empresa gráfica más grande del país, con 780 trabajadores, de los cuales 380 pertenecen a esta sede, fundada en la década de 1990 primero en Lanús, y que cuenta con cinco impresoras rotativas, donde se imprimen varias revistas, guías telefónicas, libros, manuales escolares y folletería de supermercados, suplementos.
La empresa justificó los despidos en esa planta gráfica bajo el argumento de “la fuerte reconfiguración que atraviesa el sector de la impresión comercial” pero sus trabajadores afirman que es un cierre trucho (falso) porque las revistas siguen llegando a los estanquillos.
A Pablo Viñas, secretario general de la Comisión Interna de la planta, el celular no le para de sonar. Recibe muestras de apoyo de varios sindicatos que marcharán junto a ellos en otra de las movilizaciones por este conflicto gremial que ha tomado fuerza.
“El gobierno es el que tiene que hacer cumplir la ley y que la empresa vuelva atrás sus pasos arbitrarios. Que vuelva a trabajar no como quieren ellos, sin convenios colectivos, sin organización gremial, con trabajo esclavo”, subraya Viñas en entrevista exclusiva con Prensa Latina.
Desde el otro lado de la reja verde de la fábrica, el dirigente afirma que no están en una huelga de hambre, pero hay una situación difícil y de sufrimiento. “Los trabajadores no tenemos por qué someternos a esto para acceder a nuestra fuente de trabajo pero si lo tenemos que hacer tres meses, lo haremos”.
“La empresa está jugando a desgastarnos, nosotros vamos a jugar a desgastarlos a ellos. Estamos dando el ejemplo de que cuando te cierran, hay que defender la fuente de trabajo y con todo”, resaltó.
Viñas agradece a todos aquellos que se solidarizan con la causa. Por suerte tenemos un contacto permanente con nuestra familia, dice, tras recordar la dura represión policial que enfrentaron al inicio de la protesta.
Nos tiraron balas de goma y gases, y patearon calderos de agua hirviendo. Es muy duro porque no queremos estar dentro de una empresa para divertirnos, quisiéramos estar trabajando y regresar a casa, subraya.
“Pero nuestros hijos y familia son los que nos dan fuerzas porque estamos defendiendo el sustento de nuestra casa, le estamos dando un ejemplo a nuestros niños, estamos enfrentando una arbitrariedad absoluta”.
Asimismo señala que aunque hay un cerco mediático, el cerco informativo lo han podido ir rompiendo poco a poco por internet, a través de las redes sociales, y por el apoyo de los sindicatos y diversas organizaciones que han protagonizado varias movilizaciones, una de ellas con réplicas en varias provincias del país.
Por la puerta de la sede de la planta desfilan a diario personalidades políticas, organizaciones sociales y gente del común para solidarizarse con este conflicto gremial. La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, fue una de las primeras en aparecerse en el lugar para brindarle su solidaridad.
Los operarios piden hablar con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, para buscar una salida a esta situación. El gobierno es el que tiene que hacer cumplir la ley y que la empresa vuelva atrás; nos tiene que dar una respuesta, una solución, apuntó Viñas quien mostró su confianza en que se dé cuenta que este conflicto se tiene que resolver.
“Sabemos que quieren avanzar con la flexibilidad laboral, nuestra lucha se ha transformado en una causa popular, acá estamos firmes, no la tenemos ganada pero estamos muy firmes en la decisión de seguir peleando hasta ganar”, subrayó.
Oscar Sandoval es otro de los operarios despedidos que se encuentra en esta lucha por recuperar su trabajo. Llegó a la fábrica muy joven, el 5 de octubre de 2004, y laboró allí hasta el día del cierre.
En la puerta habla con un amigo que viene casi a diario para solidarizarse con la causa porque se siente parte de ese grupo. Fue de ese compañero, Marcelo Cardoso, de quién aprendió el oficio.
“Acá trabajó mi papá 30 años, yo una década, explica a Prensa Latina Cardoso. Mi viejo, mi hermano, yo, aquí tengo mucha gente que aprecio mucho, por eso estoy acá”.
Sandoval, por su parte, agradece las muestras de solidaridad de todos lados. Tenemos gente que no sé ni de donde son, pero vienen con una camioneta y nos traen comida, recibimos donaciones de fábrica, de empresas, dice a Prensa Latina.
“Las personas pasan por acá y nos dejan alimentos, la verdad es que la solidaridad es muy grande. A las dos y tres de la mañana tenemos personas acampando acá, brindando su apoyo, otros que están hace tres días, que no son ni familiares de uno, ni te conocen”, acotó.
Esta lucha, enfatiza, moviliza también a todo el movimiento obrero. Estamos muy agradecidos.
Los trabajadores de AGR-Clarín se turnan para dormir, unos lo hacen en la mañana, otros en la tarde o en la noche, pero, dice, dentro de todo estamos bien.
A Sandoval le duele estar lejos de la familia pero este tiempo, admite, le ha hecho pensar mucho. “Es por eso que estamos acá luchando por nuestra familia y nuestro trabajo. Este cierre de la empresa fue falso y estaremos aquí hasta que nos arreglen el problema”, concluye.

*Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.
arb/may

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