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La “guerra económica” contra Venezuela es parte de un conflicto global

Por Luis Dávila/ Foto Jesús Vargas

“Si entraran en un conflicto y confrontación, eso llevaría al desastre para ambos países y, por ende, para el mundo”, dijo recientemente el presidente de China, Xi Jinping ante un auditorio conformado por altos ejecutivos de empresas norteamericanas reunidos en Seattle, en donde abogó por la cooperación mutua entre China y los Estados Unidos para evitar un “resultado desastroso”.

Apenas días antes, el Papa Francisco, de visita en Cuba, había advertido de una tercera guerra mundial “por etapas” que pareciera estar desarrollándose. Luciano Vasapollo, economista y profesor de la Universidad La Sapienza de Roma, tiene una explicación desde la lógica marxista para las declaraciones tan coincidentes para personajes ideológicamente tan separados.

Vasapollo, autor del libro “La rebelión de los cerdos”, de visita por Caracas para dictar una serie de cursos en la Escuela Venezolana de Planificación, observa en la actualidad uno de los más complejos ciclos de crisis en el capitalismo mundial de la cual pareciera no poder salir sino por medio del uso de la guerra como herramienta, la cual sirve para “dinamizar” bien sea a través de los gastos que genera o mediante los planes de “reconstrucción” de las naciones a las que previamente se ha destruido. Así, los Estados Unidos y la OTAN (el brazo armado de la Unión Europea) se han involucrado desde los años noventa en un creciente número de conflictos, algunos de alta intensidad como las guerra de Irak y Afganistán o el actual ataque contra Libia, y también en otros de “nueva generación” como ha ocurrido en Ucrania o la propia “guerra económica” a la que se ha sometido a la población de Venezuela en los últimos dos años.

Aprender de la historia

Para Vasapollo resulta obvia la hipótesis de que la guerra económica desatada contra Venezuela forma parte de este modelo definido por el máximo jerarca de la Iglesia Católica como una “guerra mundial por etapas”. Los centros de poder en Estados Unidos, acostumbrados a “torcer el brazo” de las naciones que no se pliegan a sus exigencias, recurren a sus agentes locales para fomentar una serie de ataques contra la estructura económica basados en el poder que poseen sobre las cadenas de distribución, por ejemplo, para generar desabastecimiento, por mencionar solo uno de los frentes en donde se desarrolla el ataque contra la población con el objetivo de generar caos social.

“Hemos aprendido de la historia que de crisis tan estructurales el capitalismo sale con las guerras: de la crisis del imperio guiada por los ingleses se salió con la Primera Guerra Mundial y el nuevo orden postbélico que vivió la aventura del fascismo y el nazismo, mientras la Segunda Guerra Mundial concluye la crisis del 29 con el nuevo liderazgo de Estados Unidos”, explica el profesor.

En la actualidad, las crisis cíclicas del capitalismo no terminan por impulsar el modelo, sino que lo lleva cada vez un peldaño más abajo. Esta crisis se expresa en muy diversos ámbitos, como en el caso del reciente escándalo de la corporación automotriz alemana Volkswagen, el cual podría calificarse como un caso de fraude económico-ambiental, debido a que la empresa desarrolló un programa que se insertó en el “cerebro” del motor de aproximadamente once millones de vehículos de la marca, el cual se encargaba de falsear los datos de las emisiones de carbono emitidas al quemar la gasolina con la finalidad de “cumplir” las especificaciones ambientales de ciertos países sin la necesidad de realizar inversiones adicionales.

La rebelión de los cerdos

Para el investigador marxista, la crisis del sistema capitalista a nivel global no admite discusión, el problema, de acuerdo a su visión, es que esta realidad “no hará que florezca de manera espontánea el socialismo, pero lo cierto que hasta los propios capitalistas admiten la crisis, que solo podrá ser superada con un modo de producción totalmente distinto”. Por esta razón, ha expresado su propuesta para que cinco naciones de las más golpeadas por la crisis europea puedan conformar una asociación fuera de la Unión Europea, a la que ha llamado “Alba-Mediterránea” y que está planteada de forma militante en su libro “La rebelión de los cerdos” (en su versión original en italiano “cerdos” se escribe PIIGS y se refiere a los países que conformarían la asociación económica: Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

De acuerdo a su perspectiva de la crisis, las grandes masas de clase media en toda Europa (incluso en Alemania, que es el motor económico de la región) han venido empobreciéndose paulatinamente, generando lo que se conocería como las “condiciones objetivas” para un cambio social, lo cual no obstante, no significa que se producirá de manera natural. “Pero en Bolivia pasaba igual, las condiciones estaban dadas y tuvo que ocurrir toda la movilización social alrededor de la privatización del agua para que Evo Morales pudiera surgir como una fuerza política, y ahora lo tenemos como presidente de una nación por más de diez años con un amplio respaldo popular”.

Esta propuesta del “Alba-Mediterránea” le ha ganado a Vasapollo el epíteto de fundador del “eurochavismo” lo cual equivaldría a la construcción de un Socialismo del Siglo XXI para Europa. “Es el momento de poner en marcha una iniciativa político-económica desde abajo, para la construcción de un modelo productivo alternativo basado en la distribución del trabajo, de los ingresos y de la acumulación de capital. Y construirlo sobre una economía del valor de uso que pueda difundir y distribuir la riqueza social que la clase obrera realiza, que produce”, señala al proponer la salida de estas cinco naciones de la llamada zona euro y de la influencia política de la Unión Europea, actualmente liderada por Alemania en el ámbito económico y por Francia en el plano militar.

El ejemplo de América Latina

Para Vasapollo el reciente caso de Grecia demuestra que las oportunidades políticas deben ser emprendidas con audacia, al analizar el referendo en el cual el pueblo griego apoyó un camino alterno al de la llamada “Troika” que impone al país heleno unas condiciones de verdadera sumisión económica en donde no hay perspectivas reales de mejoramiento de la economía. Al respecto, el investigador menciona el caso de Ecuador, que bajo la presidencia de Rafael Correa decidió romper relaciones con el Fondo Monetario Internacional en el año 2007, por lo cual se pronosticó el colapso de la economía de esa nación en cuestión de meses. El caso es que tal colapso nunca ocurrió y las finanzas de Ecuador, a las que el FMI quería someter a relaciones calificadas por el presidente Correa como inaceptables, se encuentran totalmente saneadas, al punto que en julio de este año el ministerio de Finanzas dijo que “Ecuador no tiene interés en mantener ninguna relación financiera con el FMI que involucre la entrega de préstamos de este organismo”.

En el caso de Venezuela, Vasapollo, estudioso de la realidad nacional desde hace más de treinta años, considera que el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha sido sometido a un ataque desde diversas esferas de poder como no se vivieron durante los años de gobierno del Comandante Chávez, que ya representa un punto de comparación extremo, tomando en cuenta todas las armas de la “guerra de cuarta generación” a la que se vieron enfrentados los venezolanos desde el año 1989, desde diversas técnicas de guerra psicológica hasta golpes de Estado de factura mediática y el paro-sabotaje petrolero dirigido desde la propia energética estatal.

El analista considera adecuadas las últimas decisiones del Ejecutivo en torno a la frontera, pues según su perspectiva, se estaba desdibujando la presencia del Estado venezolano en la línea limítrofe con Colombia y ninguna nación puede permitirse la pérdida de soberanía política y económica en su territorio. Los cálculos de las pérdidas que representaba para el Estado nacional el contrabando de gasolina y bienes básicos, además de la presencia de elementos de carácter paramilitar que controlaban estas actividades, justificarían una acción como la tomada por el Estado en cualquier parte del mundo.

Fuente Cuatro F

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