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La falsa agenda social de la MUD en la AN (lo que hay detrás)

Franco Vielma/ Misión Verdad/

A los venezolanos que no se nos borró la memoria de la Cuarta República, tampoco se nos olvidó el estilo adeco de hacer politiquería. Eso fue lo que vimos en la instalación de la Asamblea Nacional este martes 5 de enero.

Recordemos. Antes de 1999 nadie tenía mejor labia que los adecos para presentar como grandes conquistas pensadas en lo social, paquetes de leyes neoliberales y asesinas de la dignidad de la gente. La elegancia populachera adeca del discurso era incomparable. No era alcanzada ni siquiera por la demagogia copeyana de la época. Era una labia que a veces chocaba con el estilo “Chicago Boys” que se erigió en Venezuela en los 90, preservaban en medio del más oscuro cinismo el estilo “coloquial” de hablar del pueblo mientras decretaban la muerte del mismo pueblo por órdenes del FMI.

Pero la Cuarta República llegó a su estertor en medio de discursos y prácticas agotadas. La contradicción signaba la forma de “hacer política”, mientras politiqueros demagogos profesionales imponían un vacío discurso de lo social a la sombra del patrocinio empresarial y corrupto. Esa forma de “hacer política” se creía agotada en Venezuela, pero vino el ascenso de la derecha a la AN el 6D. Los autonombrados paladines de la democracia se autoproclaman líderes del llamado “cambio”. Ahora bien, esta demagogia no es nada inocente. Hay mucho más allá de su mera apariencia.

Luces, cámaras y acción

La instalación de la AN inicia con la sola tarea de elegir a la directiva de la misma, ese era el único punto de orden del día. Al autojuramentarse Henry Ramos Allup, se percataron de que el rating en radio y TV de dicho evento podía estar por las nubes, pues tan anticipado día ya gozaba de gran expectativa nacional, tanto por su importancia y por lo que se suponía sería una coñaza, pues buena parte del país se ha acostumbrado a la política como un show para ver con cotufas. La MUD decide violentar el reglamento que minutos antes habían jurado cumplir junto a la Constitución y demás leyes.

Julio Borges toma el micrófono, adicional al tema de la amnistía, propuesto como fórmula para legitimar la impunidad, presentó temas-leyes para abordar una “agenda social”. Esta pasa por redactar una ley para supuestamente crear condiciones de titularidad de viviendas para beneficiarios de la GMVV y otra ley para crear cestatickets de alimentos y de medicinas para jubilados y pensionados del IVSS. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Por qué quiere la nueva Asamblea Nacional aprobar leyes para beneficiar programas sociales creados por el chavismo? ¿A qué obedece esa agenda demagoga?

Debemos preguntarnos: ¿Por qué fijan esa postura si el país entero sabe que en el Parlamento han boicoteado toda asignación de recursos a Misiones y programas sociales? ¿Es este el preludio de futuras agendas electorales? ¿Cuánto vale (en votos) este show demagogo de prometer villas y castillos cuando saben que medio país los está mirando? ¿Es creíble que la gendarmería política de la guerra económica diga ahora preocuparse por la gente? ¿Se reedita el estilo adeco de disfrazar el hecho político con demagogia mientras complacen los intereses empresariales en la sombra? ¿Hay algo más allá?

Hacer misa con escapulario ajeno

El 13 de noviembre de 2014 el presidente Maduro anunció la creación de cestatickets de medicinas y alimentos para los jubilados y pensionados del IVSS, pero la reconducción del presupuesto del año 2015 (entre varios factores, por la caída de los precios del petróleo) reorientó la política, en la que se privilegió la inclusión de más personas al derecho a la pensión, en lugar de subir la cota de beneficios a los ya incluidos en el sistema para finales de 2014. Esto permitió que en 2015, año durísimo de la guerra económica, el techo de personas incluidas en el sistema de pensiones superara a más de 3 millones de beneficiarios.

Esta propuesta de ley demagoga de la MUD viene de manera paradójica de la mano de los actores políticos de la guerra económica, los mismos que han propiciado una inflexión brutal de los sistemas de abastecimiento y precios, afectando el ingreso real de la población más vulnerable, en este caso, la población que no está económicamente activa, como los jubilados y pensionados. Este es el estilo adeco de “hacer política”: tirar la piedra, esconder la mano y luego ofrecer un caramelito para captar votos y atención.

Hablando de la supuesta ley que le brindaría la propiedad de sus viviendas a beneficiarios de la GMVV, la cosa se vuelve más escatológica. Durante años vimos al mismo Julio Borges afirmando junto a un TV de plasma que las metas de ejecución de la GMVV eran falsas. Lo que él llamó “Misión Maqueta” en realidad sí es un gran programa social de alto impacto con más de 1 millón de unidades entregadas para finales de 2015.

Aunque la derecha en la AN votó hasta el cansancio en contra de créditos adicionales para la GMVV, los vemos ahora con intenciones de “beneficiar” con la propiedad de sus viviendas a quienes ya están beneficiados por la GMVV. Hay que explicar que cada familia beneficiaria de una unidad de vivienda cuenta de inmediato con un certificado de adjudicación del beneficio. Luego pasan por un proceso de protocolización que automáticamente deviene en un título de propiedad de la unidad de vivienda, a nombre del titular (jefe o jefa de hogar previamente adjudicado). Muchos son los entes que ejecutan y entregan viviendas; estos son nacionales, regionales, municipales y comunales. Cada ente tiene sus lapsos y métodos para la certificación de propiedad de las viviendas, pero lo estipulado desde el Órgano Superior Nacional de Vivienda (ente rector de la GMVV) es que toda familia beneficiaria cuenta con garantías de propiedad sobre el inmueble.

La GMVV no está pensada como una instancia constructora de viviendas, sino como una instancia para la atención de la necesidad de la vivienda en la población. Es un programa social. Toda vivienda asignada debe luego ser cancelada a precios muy módicos (hasta 5 mil por ciento menos con respecto a lo que cuesta en el mercado secundario especulativo) y a 30 años por cada familia beneficiaria. Es por esto que, aunque la GMVV garantiza la propiedad de la vivienda para la familia beneficiaria, condiciona el uso de las viviendas como mercancías destinadas al mercado secundario inmobiliario de viviendas. Si una familia beneficiaria desea (por ejemplo) mudarse a otra ciudad y desea vender su vivienda, deben primeramente cancelarla al Banco Nacional de Vivienda y Hábitat y luego ofrecerla a la Inmobiliaria Nacional (regida por el Órgano Superior de Vivienda) para que este pueda destinar la unidad de vivienda a otra familia que requiera el beneficio y que esté en una lista de espera.

Se condiciona la compra-venta de las viviendas de la GMVV, dado que ya ha habido casos problemáticos de traspasos ilegales de viviendas por personas que, siendo beneficiadas, han decidido violar las normas burlando la GMVV, y han vendido sin ningún tipo de papeles esos inmuebles. Crear una ley que convierta a este millón de unidades de vivienda en mercancías es ofrecer un supuesto beneficio social, pero el trasfondo de esto es aupar el mercado especulativo de grandes sectores inmobiliarios financistas de la MUD. Este es el estilo adeco de hacer política: asaltar un programa social, desmembrarlo y afirmar que lo están “mejorando”.

Pornopolítica en horario infantil

Quizás nos desacostumbramos un poco a la pornopolítica en horario infantil con protagonismo adeco en primer plano, pero este es el resultado del 6D y debemos asumirlo como tal. Por supuesto, esta coyuntura debe significar nuevas situaciones revolucionarias y debe marcar una línea de distinción enorme entre las formas de “hacer política” desde la MUD y las formas de hacer política desde y para la Revolución.

Esta situación nos exige analizar revolucionariamente y a fondo este desfile de demagogias. La derecha entendió que en una Venezuela con una subjetividad que ha cambiado en tiempos de chavismo, lo importante es privilegiar una agenda creíble de lo social como cuestión prioritaria del hecho político. Por eso reeditan el estilo adeco, en lugar de imponer en primer plano el lenguaje empresarial (“lechuguino, petimetre y mariposón”) de otros actores de la ultra en la MUD como Primero Justicia y Voluntad Popular.

La derecha entiende que la reorganización del cuerpo político chavista yace en la reproducción de las contradicciones, propias de la lucha de clases y, hoy, en medio de una paradoja en la que un Palamento empresarial significa frente al chavismo como fuerza popular. He ahí porqué arrancan con una agenda empresarial camuflada en lo social. Intentan borrar la línea que demarca nuestras contradicciones, intentan mimetizarse, juegan posición adelantada a una corta carrera electoral (de seis meses o menos), intentan fortalecer una amplia base de apoyo social focalizándose en lo social, quieren sumar respaldos, quieren consolidar para ellos al chavismo que se abstuvo el 6D, intentan vulnerar la identidad y vocación social del chavismo colocándose ellos como paladines de las conquistas sociales.

Debemos asumir esto con consistencia: la inteligencia adeca, aunque predecible muchas veces, puede sorprendernos con la imposición de su agenda y con su creatividad para camuflarse. Este enemigo no es para subestimar.

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