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La cara limpia de la basura en Caracas, y las otras…

Carlos Machado Villanueva

Hace pocos meses una llamativa escena mostrando unas bolsas negras contentivas de basura reciclada y ordenadamente colocadas una sobre otras cual barricada, en la isla triangular frente al por lo visto sempiterno basurero del desvío que conduce a la Calle Real de la popular barriada de Sarría al norte de la ciudad, se repite diariamente detrás del Hospital de Niños de Caracas.

De este modo y a diferencia del pasado reciente los habituales transeúntes del lugar ya no se consiguen con la desagradable situación de un desbordado promontorio de desechos de todo tipo en la acera y en la vía, arrojados allí por personas indolentes quienes a falta de control urbano en esta materia por parte de la autoridad municipal, “hacen fiesta” de incivilidad, y quién sabe si hasta de sabotaje opositor, nada descartable en un cuadro de guerra no convencional.

“El toro por los cachos”

No pocas veces se le escuchó a algún parroquiano decir que esta labor contralora es posible realizarla a con una cámara de seguridad bien protegida en lo alto de los postes de alumbrado público del sector, que al tomar videos de las personas en flagrancia consuetudinaria y de la placa de sus vehículo, permita su identificación y en consecuencia citarlas y multarlas como lo establece la Ordenanza respectiva.

Lo más seguro es que sean muy pocos los parroquianos que hasta ahora han reparado sobre quién o quiénes se decidieron a “tomar el toro por los cachos” y sanear, si bien no del todo –Que pasa por eliminar el botadero-, si al menos reducir el promontorio de marras, y al parecer nada mejor que una acción de reciclaje como el que se viene observando por estos días en este punto de la ciudad.

Una sola personas como líder y motorizador de esta a todas luces acción positiva, sea cual sea el punto de vista desde el cual se le mire. Temprano en la mañana suele vérsele escoba en mano barriendo el reguero de basura que se desliza durante la noche hacia la vía.

Transcurridas unas semanas, más personas comenzarían a involucrarse también en esta acción -que, debo aclarar, en su mayoría, y por su indumentaria, me parece que se trata de personas en situación de calle.

No obstante, hay que decirlo no sin pesar que en ocasiones algunas de estas personas parecían comer restos de comida allí arrojados; cuando no, se dedicaban a introducir restos de carne de los huesos de pollo y de res, vaya uno a saber con qué fin, pues la respuesta le corresponde hallarla es a las autoridades municipales. Casos se han visto de personas inescrupulosas que comercializaron estos desechos para, por ejemplo, la preparación e comida chatarra.

Lo último que me llamó la atención ocurrió hace muy poco, cuando al transitar tempranamente por el lugar observé que un hombre joven pintaba de blanco la media pared que bordea el tramo de acera, al lado de cual, día a día, se reproducía la desagradable montaña de basura.

Al comentarle al susodicho lo loable de su acción, este me respondería que en vista de que el Gobierno no cumplía con su labor de ornato, pues él, o mejor dicho, ellos, habían puesto manos a la obra; y yendo más allá, me revelaría algo que ya yo sabía, como es que el espacio detrás de la pared en cuestión fue en el pasado un parque e infantil descuidado también desde hace años, e incluso privatizado como entrada de una vivienda, siendo como es, un espacio público.

Las dos posibilidades

Creo que es bueno reflexionar si situaciones como éstas, tanto la anterior como la actual de este botadero de basura, debe estar entre los puntos priorizados de atención política del militante pesuvista y los de otros partidos del Polo Patriótico y su organizaciones de base, llámense estas Ubch´s, Círculos de Luchas Populares (Clp) o células, etc.

Saber, pues, qué motivaciones subyacen detrás de esta acción de estas personas pudiese permitirle al partido revolucionario detectar, sí este es el caso, cuán hondo ha calado el pensamiento chavista de la “participación protagónica” en la conciencia de los sectores populares en estos 18 años de revolución.

Incluso en la de estos presuntos “recicladores”, en tanto y cuanto, actuando de este modo evidenciarían que poseen cierto grado de conciencia social, y mejor aún: de autonomía política que, si se mira más allá, apuntarían, por qué no, al surgimiento de un novedoso movimiento social más, algo que caracteriza a proceso bolivariano.

Ahora bien, la otra posibilidad que se abre si como es de temer los revolucionarios no actúan, es que la derecha sí lo haga. Quien quita que aborden a estos ciudadanos, o mejor a sus líderes, y les masajeen el ego, algo nada difícil, pues seguro les venderán un supuesto futuro como exitosos empresarios capitalistas del reciclaje de basura.

Al cual vendrá aparejado el subsiguiente derecho a que se les respete su “libre iniciativa”, lo cual, les dirán, “no hace, ni hará un Gobierno como el bolivariano pues se opone al capitalismo popular” aquel de la ultra derechista María Corina Machado, y hasta el del empresario dela harina pre cosida con ínfulas de candidato presidencial Lorenzo Mendoza.

Conseja esta con la cual no es descartable que pudieran ganárselos – Así suene exagerado- para sus acciones desestabilizadoras, al utilizarlas, llegada la ocasión, como fuerzas de choque callejeras para el tan anhelado plan de violencia civil que intentan obstinadamente instaurar en Venezuela para acabar con la revolución, como vemos con particular saña por estos primeros meses de 2017.

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