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Hermann Escarrá: La Revolución Bolivariana es constitucional

Verónica Díaz Hung/ Especial Cuatro F/

Caracas, Venezuela.- A solo diez días del revés electoral del chavismo del pasado 6 de diciembre, cuando la coalición opositora logró mayoría calificada en la Asamblea Nacional, el Teatro Bolívar se llenó de pueblo. Hubo incluso que habilitar unas cornetas para los que no pudieron entrar. Era una audiencia que buscaba respuestas, que necesitaba entender, no solo lo ocurrido, sino también lo que vendrá, y el “Foro Constitución del Futuro: 16 años de la Constitución Bolivariana”, se convirtió en esa cita ineludible. Llegaron con camisas de distintas campañas del PSUV, con fotos de Chávez, algunas desgastadas de tantas batallas por la Revolución, con sus gorras 4F, pero con lo más importante, con su Constitución Bolivariana, que ese 15 de diciembre cumplía 16 años.

El Defensor del Pueblo, Tareck William Saab, el abogado constitucionalista, Hermann Escarrá y los gobernadores Wilmar Castro Soteldo y Aristóbulo Istúriz, fueron los ponentes del concurrido encuentro.

Cuando llegó el turno del profesor Escarrá, en lugar de hacer un discurso político, optó por ofrecer una cátedra de Derecho Constitucional, en su interés por desmontar lo que denominaría “mentiras colectivas”.

Con su tono pausado, comenzó su exposición leyendo un discurso de Chávez del año 1999, el más breve, según confesó el profesor, que a modo anecdótico compartió con un público que escuchaba atento, e incluso tomaba notas. El texto citado hacía referencia al cese de la Asamblea Nacional Constituyente, que ese mismo año había convocado el presidente para redactar una nueva Constitución.

“A medida que siga pasando el tiempo y haya más perspectiva, el pueblo venezolano es el dueño de la soberanía nuestra y la historia, que no es otra que la expresión de los pueblos, reconocerán en su justa medida este hecho grandioso y su significado… Así que solo quiero decir esto, queridos compatriotas, mi llamado como siempre, no se trata de celebrar nada, no hay nada que celebrar, porque hoy mismo en este instante comienza otra batalla, preparémonos pues, para las batallas que vienen, preparémonos como tenemos que estar preparados, porque no hay otra alternativa, no hay que olvidar la unión, la voluntad, el tesón, el esfuerzo, el interés del pueblo, que es lo que al final importa, lo demás no vale nada, ni la vida misma de cada uno de nosotros, vale nada, absolutamente nada, ante el mejor futuro del pueblo de Venezuela”.

En el discurso del Comandante Chávez del 05 de agosto de 1999, hubo dos hechos que conmovieron, nacional e internacionalmente, porque ante lo inesperado el presidente consignó su proyecto de Constitución Bolivariana para la Quinta República y resignó los poderes ante la expresión del poder constituyente originario, ante la soberanísima Asamblea Nacional Constituyente.

Antes de eso en el entonces hemiciclo del Senado, hoy hemiciclo Protocolar, Chávez había asumido como presidente, pero no acudió al acostumbrado desfile militar, ya que optó por ir a Miraflores para redactar sus primeros decretos. Chavéz dijo: Llegué aquí con la bandera Constituyente y lo primero que debo hacer es el decreto de consulta para la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente. Entonces firmó el decreto de nombramiento de los ministros, que sería su primer decreto. El segundo fue la instalación del Consejo de Ministros y el tercero fue la consulta al pueblo de Venezuela para que decidiera si quería o no una Asamblea Nacional Constituyente.

Según todas las encuestas Chávez en ese momento tenía más del 90% de aceptación nacional, era un presidente que había ganado con una inmensa mayoría, y pese a eso la Corte Suprema anuló el decreto Nº3 de Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente.

Escarrá recuerda que aquel consejo presidencial llevado en Miraflores debió haber empezado a las 8 de la noche y terminó más allá del alba. Eran las 5 de la mañana. Algunos le aconsejarían que no le hiciera caso a la Corte Suprema. Ese fue un fuerte debate. Y ese presidente, que tenía todos los instrumentos posibles para imponerse, expresó esa madrugada que si se deseaba que el proceso Constituyente ocurriera en democracia y en el marco del Estado de Derecho, debía subordinarse, estuviese de acuerdo o no, a esa sentencia. Y así fue. Chávez aceptó la anulación del cumplimiento del Decreto Nº 3 y fue a la reorganización del decreto para poder iniciar el proceso de consulta al pueblo de Venezuela, sobre si quería o no una Asamblea Nacional Constituyente.

Vendría lo que se conoció como megaelección o relegitimación de los poderes.

Con 88% de los votos a favor, la Asamblea fue aprobada por un referéndum en abril de 1999.

– Se cumplía con el ejemplo, la doctrina de la República, del estado democrático, el hecho revolucionario en libertad y respeto a los derechos fundamentales. Quedó como testimonio el señalamiento de las fuertes luchas que quedaban por venir. ¡Pues bienvenidos esos momentos! ¡Bienvenidos esos desafíos!, expone el constituyentista, rememorando la inédita gesta del Comandante Chávez que dejó como legado la Constitución de 1999.

Hermann Escarrá recibe aplausos que retumban en un Teatro Bolívar repleto de un público que levanta con orgullo su Constitución Bolivariana.

Y explica que la contrarrevolución ha logrado las dos terceras partes del Poder Legislativo Nacional, lo que le permite nombrar la directiva de la Asamblea Nacional, aunque eso se puede hacer con mayoría simple. Además puede iniciar el enjuiciamiento político del Presidente, puede solicitar su incapacidad física o mental, puede señalar el abandono o dejadez constitucional del cargo, puede revocar leyes habilitantes, puede aprobar o no operaciones de crédito público, puede aprobar o no presupuestos, puede permitir la salida o no del presidente si el viaje supone más de cinco días fuera del país. Puede vetar a los ministros y destituirlos, puede vetar al vicepresidente de la República, puede remover al Tribunal Supremo de Justicia, puede designar al Poder Ciudadano y al Consejo Nacional Electoral.

– Visto con la liviandad de la palabra pudiera ser muy fácil para la contrarrevolución acabar con la Revolución, expresa Escarrá.

Pero -aclara- que la destitución y nombramiento del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) requiere un dictamen vinculante del Poder Ciudadano, de lo contrario no procede la votación y por lo tanto no es posible destituirlos.

Y para destituir al Poder Ciudadano debe producirse un dictamen del TSJ, de la misma forma la incapacidad física o mental requiere de una junta médica y de un dictamen del TSJ, es decir, que sin el TSJ y sin el Poder Ciudadano, está garantizada para Venezuela la gobernabilidad democrática.

Tras estas palabras el Teatro Bolívar se llena de aplausos. Algunos gritan emocionados ¡Viva Chávez!…

Escarrá luego de una breve pausa prosigue y analiza un tema que eriza a unos y otros, la amnistía y su impugnabilidad.

Para despejar las dudas promete objetividad y frialdad académica.

Explica que el indulto es una competencia privativa del Presidente, así como la amnistía es una competencia privativa de la Asamblea Nacional. Y se pregunta ¿hasta qué punto ambos casos son impugnables en un estado de derecho?

Para responderlo acude al artículo 7 de la Constitución Nacional, que establece que la carta magna es la norma suprema y el ordenamiento jurídico, todas las personas y órganos que ejercen poderes públicos están sujetos a la Constitución.

Esto significa que no existe ningún órgano del Poder Público que emita ningún tipo de acto que no pueda ser objeto de un control constitucional.

– De tal manera, mis estimados señores, que en el momento que presenten la Ley de Amnistía, uno de los recursos es el de inconstitucionalidad ante el TSJ, que además tiene la potestad cautelar de suspender ese debate.

Se escuchan de nuevo aplausos.

Y agrega que el presidente Maduro tiene el derecho de veto, y puede enviar esa ley a la Sala Constitucional para que se pronuncie.

No es verdad que vamos a tener problemas de gobernabilidad, lo que sí es verdad, es que llegó el momento de ejercer a plenitud la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

El público lo interrumpe con sus aplausos. La emoción se traspasa a las inmediaciones de la Plaza Bolívar y sus palabras siguen una propagación viral a través de las redes sociales.

¿Qué hacer?

Escarrá muestra las leyes del poder popular, invoca al parlamento comunal y al pueblo legislador.

– Chávez dejó varios instrumentos y uno de ellos es el parlamentarismo de calle, y el otro es la comuna. Ese es el camino a seguir, porque la Revolución es Constitucional.

Explica que el pueblo legislador tiene iniciativa de ley en un número no menor de 20 mil electores, además tiene iniciativa referendaria, salvo para leyes tributarias, para impedir leyes que pudieran considerar negativas para sus intereses a través de un referéndum abrogatorio.

De nuevo el teatro se llena de alegría y los presentes alzan constituciones y fotos de Chávez, como dando gracias a su protección desde la distancia.

Escarrá ratifica.

– El pueblo puede proponer leyes y abrogar leyes.

Ante la propuesta opositora de acudir a una enmienda Constitucional para acortar el período del presidente Maduro, Escarrá explica que aunque tienen el 70% de la representatividad en la Asamblea, para que se apruebe debe ir a referéndum y a consulta popular.

Es el pueblo el que lo va a decidir.

Asimismo, la Reforma Constitucional debe ser aprobada por referéndum popular.

En cuanto a sus planes de reprivatizar la Cantv, el constituyentista sostiene que la entrega de la estatal de telecomunicaciones al capital privado se puede impedir mediante la acción referendaria y el pueblo legislador, porque Venezuela es un estado que se rige principalmente por la Constitución.

El experto en derecho constitucional expone que se trata de un desafío, ante la necesidad de reorientar radicalmente el rumbo, pero en ningún momento abandonar el camino de esta Constitución, que es profundamente bolivariana.

Finalmente, recuerda aquellos tiempos después de la Batalla Ayacucho, cuando las nacientes naciones padecían una grave crisis económica, en medio de divisiones, y a aquel Simón Bolívar enfermo le dicen: -excelencia, qué piensa hacer ahora, y él responde, -“triunfar, triunfar, triunfar”.

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