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Guerra Económica, especulación y Revolución en la coyuntura actual (Jesús Faría)

Por: Jesús Faría

Guerra Económica contra la Revolución Bolivariana

Desde el inicio de la revolución bolivariana, la oligarquía se ensañó contra el pueblo venezolana a través de una sistemática agresión económica, siguiendo el guión aplicado por el imperialismo a las revoluciones del mundo para estimular estallidos sociales, que se tradujeran en el derrocamiento de gobiernos populares.

En el caso de la revolución bolivariana, la guerra económica ha cabalgado sobre el ataque a la moneda nacional, estimulando la especulación cambiaria en el mercado negro; la especulación galopante con los precios de bienes y servicios; el masivo contrabando de extracción; el acaparamiento de los bienes de primera necesidad; las sanciones económicas por parte de los EE.UU, que coronan una serie de acciones que desde años apuntaban al estrangulamiento financiero del país… Todo ello en un clima de brutal guerra psicológica, violencia política e injerencia imperial.

Esta estrategia ha potenciado su capacidad destructiva en razón de la crisis del modelo rentista y la dramática caída de los precios del petróleo.

En ese contexto, se ha desatado una brutal alza especulativa de los precios, una caída muy pronunciada de la actividad productiva y el retroceso muy sensible de los ingresos de divisas y fiscales del país, es decir, un cuadro económico insostenible en el tiempo.

Políticas sociales vs especulación galopante

Resaltamos como un verdadero logro histórico de la revolución, haber utilizado todos los recursos disponibles para proteger al pueblo ante los embates de esta agresión y de la crisis del modelo rentista. Como resultado de la política de un gobierno socialista, se ha logrado amortiguar de una manera muy importante, aunque lamentablemente no en su totalidad, los costos que tiene sobre la población una agresión de esta naturaleza.

Sin embargo, más allá de este esfuerzo de extraordinaria importancia la población reclama respuestas a los problemas concretos en el ámbito de la economía y, muy especialmente, al tema de la feroz especulación.

Ese flagelo ha desatado una furia inusitada, que golpea implacablemente los ingresos de la población, deteriora el alcance de las políticas sociales, pone en peligro de engrosar la pobreza a amplios sectores de la población.

En la coyuntura actual, los precios se disparan principalmente en razón de la especulación cambiaria alimentada de la manera más grotesca por DolarToday, al que se engancha toda una economía, que tiene en el parasitismo y el carácter especulativo dos de sus rasgos más resaltantes. Si a esto le agregamos el derrumbe de los precios petroleros y el escenario de guerra declarada a nuestra Revolución por parte de gobiernos imperiales, las consecuencias son desastrosas.

La contrarrevolución despliega todo su poderío de la manera más perversa para impedir que se produzcan los grandes cambios hacia el socialismo. La eficiencia de nuestra política estará determinada por la capacidad para detenerlos y hacerlos retroceder.

La primera tarea de la agenda política nacional consiste en revertir esta situación. El pueblo nos exige actuar con contundencia y resultados concretos.

Métodos no convencionales para combatir guerra no convencional

Hemos escuchado reiteradamente, que este escenario económico es el resultado de una guerra no convencional, lo cual reclama la activación de mecanismos no convencionales.

Esto es absolutamente correcto. La especulación y, en general, los embates de la guerra económica no se resolverán exclusivamente con las convencionales herramientas económicas.

Se requiere de una gigantesca movilización popular para consolidar el poder político y desarrollar una eficiente inspección en la distribución de bienes e insumos; se hace imprescindible un despliegue comunicacional a gran escala para educar y orientar al pueblo; se exige de una intensa dinámica diplomática para contar con aliados económicos y políticos; se impone elevar los niveles de organización y consciencia de la clase obrera; es imprescindible garantizar la incorporación de las FANB en función de consolidar la seguridad y soberanía nacional…

En cada uno de esos aspectos se ha realizado un enorme esfuerzo con avances muy considerables; no obstante, es necesario complementar las estrategias no convencionales con el diseño de una política económica, que ataque las raíces económicas de la especulación y la caída de la producción.

Como podemos observar, en este planteamiento lo económico y lo político se encuentran en un vínculo estrechísimo e indisoluble.

La necesidad de una política económica coherente y eficiente

El carácter de guerra no convencional no excluye la aplicación de estrategias económicas coherentes y eficientes. Más aún, eleva al máximo las exigencias sobre las políticas económicas.

Diseñar una política económica que logre detener el flagelo especulativo y estimular la recuperación productiva, es una tarea fundamental de la revolución.

Una plataforma muy importante para ello es la Agenda Económica Bolivariana, presentada por el presidente Nicolás Maduro a finales de enero del 2016. Una de las virtudes de la AEB consiste en el carácter sistémico de las políticas y medidas, rasgo este que debe establecerse en cualquier iniciativa económica en la coyuntura actual.

En tal sentido, para detener la especulación se debe aplicar un conjunto de estrategias que contempla, entre otros aspectos:

a) una regulación flexible de precios, que detenga la especulación y estimule la producción; b) despliegue popular para detener acciones vandálicas de los especuladores; c) plan de emergencia agrícola, que incentive la producción agrícola y agroindustrial (entendiendo que el flagelo de la especulación tiene en la escasez un caldo de cultivo); d) una mayor eficiencia en la inversión de los recursos del Estado, que detenga el derroche y las corruptelas; e) la racionalización de precios y tarifas de bienes y servicios en manos del Estado (¡los precios de la gasolina!); f) una política cambiaria que establezca un mercado controlado para las necesidades básicas de la población sobre la base de un presupuesto y con una tasa de cambio equivalente al DICOM, así como un mercado de libre flotación que desplace a DolarToday y frene su terrible impacto especulativo; g) una política tributaria que peche a las grandes fortunas y le imprima progresividad a nuestra estructura tributaria profundamente regresiva.…

Asimismo, estas medidas tienen que ser complementadas por otras estrategias, entre ellas una de industrialización, que inicie el cambio cualitativo en el desarrollo de las fuerzas productivas del país, y una que apunte a la recuperación de la capacidad de producción petrolera.

Gobierno Revolucionario y ANC

Recientemente se ha producido una discusión en el seno del chavismo acerca de la responsabilidad en la toma de estas decisiones. Algunos se la atribuyen a la ANC, otros al Gobierno Bolivariano.

Creemos que ambas instancias responden a los intereses populares, se complementan en sus funciones, están profundamente comprometidas con la lucha contra la especulación en particular y la guerra económica en general. El debate no debe girar en torno a quién asume la responsabilidad, sino debe enfocarse en nuestra voluntad política para que todas nuestras fuerzas e instituciones actúen de manera coordinada, contundente e inmediata en una asunto que amenaza con alterar la estabilidad recuperada después de la elección de la ANC.

Interpretemos correctamente los resultados electorales en el sentido de un respaldo a nuestra política de paz, de defensa de la soberanía, del impulso a las políticas sociales, de la preservación del legado del Comandante Chávez, pero también como un voto de confianza en la lucha efectiva contra la especulación.

Debemos hacer una evaluación en el más estricto y profundo espíritu chavista de humildad y autocrítica en relación a la calidad de los esfuerzos que hemos realizados para frenar la especulación. Vayamos a una gran ofensiva política, moral, social, institucional y económica que supere las limitaciones de los esfuerzos realizados en el pasado.

El flagelo de la especulación es un peligro real para la estabilidad social y política del país, que nuestros enemigos pueden utilizar para revertir los históricos resultados electorales obtenidos recientemente por la Revolución Bolivariana.

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