Últimas Noticias
Home / Opinión / Columnas / Clodovaldo Hernández / Clodovaldo Hernández: Una desgracia y cuatro reveses

Clodovaldo Hernández: Una desgracia y cuatro reveses

clodo

Por Clodovaldo Hernández

Pronto se cumplirán tres años del fallecimiento del Comandante Hugo Chávez. En este tiempo (sobre todo últimamente) las fuerzas revolucionarias venezolanas y continentales han sufrido numerosos reveses. Acá revisaremos cuatro de ellos, no tan dolorosos como la partida del líder, pero sí peligrosamente estratégicos.

Macri

Primer revés: Macri

El neoliberalismo más ramplón llegó a la tierra que los esposos Kirchner habían rescatado de esas mismas garras.

Una de las clases medias más cultas de América Latina no entendió nada. Se creyó, una vez más, el cuento de que el mercado puede ser un buen árbitro. Se olvidó de la profundidad del hueco en el que los habían sumido Ménem y sus imitadores, a punta de recetas fondomonetaristas. Compró la tesis de que la gente “moderna” no puede andar por ahí respaldando ideas que huelan a socialismo.

Una parte de los pobres, que habían comenzado a ver luz con Néstor y Cristina, también mordieron el anzuelo del empresario exitoso que les ofrecía, en forma abstracta, “un cambio”.

Ya muchos están lamentándose, pero el arrepentimiento en política como que no sirve de mucho. Sí lloramos por ti, Argentina.

CNE-Tiempo-cronometrado-para-ejercer-el-voto-fue-entre-39-y-55-segundos

Segundo revés: El 6D

La derrota del kirchnerismo en Argentina fue el preludio de lo que pasaría acá mismo en las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015. Sin atenuantes, la Revolución Bolivariana fue zarandeada por una coalición de viejos adecos y jóvenes fascistas que ni siquiera necesitaron demostrar sus méritos –en caso de que los tengan-, sino que se enchinchorraron a esperar una avalancha de votos.

Una parte del pueblo sumó su apoyo a la masa ya consolidada de electores de la clase sifrina para infligirle al chavismo una derrota electoral que ha envalentonado a la contrarrevolución y está llevando al país hacia un laberinto en el que abundan los callejones sin salida. ¿Por qué la gente actuó de ese modo? Las explicaciones han sido variadas: desesperación por el drama económico; falta de conciencia política; voto castigo a la corrupción, la ineficiencia, el burocratismo… Lo más seguro es que hayan sido “todas las anteriores”, pero cada quien sabrá por qué hizo lo que hizo o dejó de hacer.

Las consecuencias de este revés aún están por verse, pero –la verdad sea dicha- cada día, todos los días, duele un poco más haber perdido ese bastión del poder político que es la Asamblea Nacional.

Evo

Tercer revés: Evo

La ola de contrarrevolución parece no detenerse en la región. Luego de la caída de Argentina, este fenómeno (tan pernicioso como El Niño) ha asolado a Bolivia. Pese al éxito económico de su gobierno, la mayoría del pueblo boliviano ha dicho que no quiere más al presidente indígena Evo Morales. En el referendo en torno a una posible nueva reelección de Morales se impusieron las fuerzas de la derecha.

Los pobres de toda pobreza que Evo reivindicó, y las clases medias medio-blanquitas decidieron que, ahora que el país está fuerte y vigoroso, es conveniente devolvérselo a la burguesía para que lo desguace de nuevo. Y, claro, el primer paso es impedir que el artífice del gran avance político, social y económico pueda postularse de nuevo.

mercado_escasez_980x600_afp

Cuarto revés: (en desarrollo) La guerra económica

Llegamos al tercer aniversario de la muerte de Chávez y nos encontramos inmersos en una guerra que se desarrolla todos los días y en todas partes. El gobierno ha estado consciente de ella y la ha denunciado. La oposición, cínicamente, la niega mientras sigue disparando sin cesar sus misiles de desabastecimiento, sus bombas atómicas de escasez, sus metrallas de especulación.

Es cierto que, a diferencia de los otros tres reveses, la guerra económica no ha tenido aún un desenlace, no ha terminado, pero al menos hasta el sol de hoy, la estamos perdiendo. Decir lo contrario es autoengañarse o pretender engañar a los compañeros de trinchera, una de las peores cosas que puede hacerse en el campo de batalla.

Las recientes decisiones podrían revertir la situación general de esta guerra, pero hace falta que todas y todos asumamos plena conciencia de lo que nos está pasando (tanto en lo nacional como en lo global) y de lo que vendrá si perdemos.

Ojalá la luz perpetua que brilla alrededor del alma del comandante, ilumine a quienes aún no han comprendido la magnitud de lo que está en juego.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*