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China sin respiro en la guerra medioambiental

Por Yolaidy Martínez*

Beijing, (PL) El gradual descenso de las temperaturas implicó en China la activación de planes bien estrictos que buscan garantizar otra temporada fría con más días de aire limpio, cielo azul y menos emisiones contaminantes.

Tras los resultados positivos que arrojaron las medidas del año pasado en la lucha ambiental, ahora la nación asiática se propone dar nuevos pasos en su empeño de erradicar pronto y con efectividad ese flagelo tan perjudicial para la salud humana y el desarrollo económico.

Con la llegada de este octubre, y hasta finales de marzo de 2019, entró en vigor la limitación en el trabajo de las industrias altamente contaminantes como las de acero, petroquímicas, las plantas de fundición de hierro y la producción de materiales para construcción.

Esa orden se aplica principalmente en Beijing, la provincia de Hebei y la ciudad portuaria de Tianjin, todas en el norte del país y las más afectadas por el deterioro de la calidad del aire, agua y los suelos.
La meta principal será disminuir en tres por ciento la densidad de las peligrosísimas partículas PM 2.5. Antes ese umbral era de 10 por ciento.

En ese contexto seguirá el reemplazo de los calefactores que funcionan con carbón por los eléctricos o los de gas natural, y hacia fines de este mes 3,62 millones de hogares deben disponer de equipos eficientes.

La batalla ambiental es un asunto de seguridad nacional, y el Gobierno y el Partido Comunista de China determinaron acelerar de inmediato el funcionamiento de un sistema que garantice hacia 2035 una sociedad mejor educada en materia ecológica y libre de contaminación.

Se trata de una campaña denominada “China Hermosa”, que a la vez se acoplará con los objetivos globales de lucha contra el cambio climático y cuidado del entorno.

El presidente Xi Jinping aseveró que la iniciativa surge porque todavía no existen avances firmes ni los resultados deseados, pese a la mejoría general del medioambiente en la potencia asiática desde que se declaró la guerra a la polución en 2014.

Con la transición de la economía de fuerte crecimiento a la de alta calidad -precisó- habrá desafíos y dificultades convencionales y poco convencionales que se deben afrontar y superar.

Según el mandatario, en lo adelante el país fomentará la coordinación entre el desarrollo socioeconómico y lo que definió como una civilización ecológica, o sea, elevar la concientización sobre la necesidad de conservar adecuadamente los recursos naturales.

En ese sentido se harán nuevos esfuerzos dirigidos a solucionar los graves problemas de contaminación con inspecciones del gobierno central para identificar y tomar medidas contra empresas o individuos con fallas en la protección del entorno.

Xi también planteó varios principios que basarán ese empeño, pues se trata de garantizarle al pueblo bienestar y mejor calidad de vida.

El primero de ellos llama a la armonía entre el hombre y la naturaleza, donde la recuperación y conservación de los distintos ecosistemas chinos será el elemento primordial en los modos de producción y planes de progreso tecnológico, espacial e industrial.

Por tanto, se hará énfasis en el ahorro de los recursos, se dará tiempo y espacio a la Madre Tierra para rehabilitarse, además de reforzarse el marco legal para combatir las infracciones en esta materia.

Otro principio clave será enfocarse en los problemas como la persistencia de niebla con las nocivas partículas PM10 y PM2.5, que dañan la salud de la ciudadanía y desencadenan enfermedades letales como el cáncer.

“La máxima prioridad es ganar la batalla contra la contaminación atmosférica para regresarle el cielo azul a las personas”, indicó Xi, al orientar también el diseño de proyectos de prevención y control del deterioro del agua y suelo para que el consumo del líquido y los alimentos del agro sea seguro.

China, asimismo, aspira a contribuir con las acciones globales de protección ambiental, el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático.

Xi Jinping consideró imperativo la coordinación integral en el país si se quiere materializar estos propósitos en el tiempo previsto, sin renunciar a establecer un modelo de economía moderna y de alta calidad.

“El énfasis clave del trabajo debe ser ajustar la estructura económica y energética, optimizar la capa de desarrollo del espacio territorial (…) y fomentar estilos de vida sencillos, moderados, verdes y de bajo carbono”, acotó.

Urgió a aplicar la prevención y gestión efectiva de los riesgos ecológicos y ambientales a múltiples niveles, lo cual indicó debe convertirse en una práctica regular.

China hará pleno uso de los mecanismos de mercado y dar más apoyo a los proyectos de asociaciones público-privadas de beneficio a la campaña ecológica.

También dará seguimiento al desempeño de los funcionarios y vislumbra sanciones para quienes fallen.
El gigante asiático tiene como propósito esencial disminuir hacia 2030 sus emisiones de carbono por unidad del Producto Interno Bruto y ampliar el consumo de energía limpia.

Después de décadas de expansión rápida que deterioró la calidad del aire, del suelo y del agua, se propone con similar ímpetu darle atención a ese aspecto primordial para la vida de su población y el mantenimiento del desarrollo.

Acciones anteriores permitieron que las provincias de Anhui, Sichuan, Jiangxi, Heilongjiang, Guizhou y Guangdong, así como el territorio autónomo de Guangxi Zhuang alcanzaran antes de tiempo las metas propuestas para reducir el nivel de partículas nocivas.
alb/ymr

*Corresponsal jefa de Prensa Latina en China

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