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Chávez y la segunda independencia

Por Verónica Díaz Hung/ Especial desde La Habana, Cuba para Cuatro F.

Político, militar, estratega, Chávez es el paradigma de un nuevo liderazgo. Escribía libros, cantaba, pintaba, y con su singular carisma estableció un vínculo con su pueblo que ha trascendido su tránsito hacia la inmortalidad aquel 5 de marzo de 2013.

“Es un líder de una dimensionalidad poco frecuente en la historia latinoamericana”, analiza el profesor Luis Suárez Salazar, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

El académico considera que Chávez puede ser calificado como uno de los héroes contemporáneos de la segunda independencia de América Latina y el Caribe que soñó José Martí.

Nacido en Sabaneta, estado Barinas, Chávez soñó algún día ser pelotero y pero el destino hizo que se convirtiera en oficial del ejército. En la década de los 80, en medio del avance neoliberal, fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), que el 4 de febrero de 1992 protagonizaría una rebelión cívico-militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Fue preso, en lo que llamó su cárcel de la dignidad, y al ser liberado ante la presión popular, optó por la vía electoral.

Con su triunfo en diciembre de 1998 se hizo posible la Revolución Bolivariana, abriendo una nueva etapa del ciclo que había emprendido la Revolución cubana, esta vez con una tonalidad reformadora, revolucionaria y en algunos casos reformista, que sirvió como el muro de contención de la contrarrevolución neoliberal que venía avanzando en el continente aceleradamente a partir de la década de los 90.

Chávez no solo lideró la Revolución Bolivariana, también propició el desarrollo de otros procesos que se desarrollaron y aún se están gestando en América Latina y el Caribe, sirviendo de inspiración para los pueblos que luchan en cualquier rincón del planeta por un mundo mejor.

Chávez, en compañía de Fidel Castro, volvió a colocar dentro del imaginario la necesidad de la integración económica y política de la región. Ofreció socialismo y su pueblo lo siguió, convirtiéndose en el presidente invicto hasta su último triunfo electoral en las elecciones de octubre de 2012, cuando fue reelecto para un tercer mandato con 8.185.120 votos, lo que representó un 55,08% de las preferencias.

Chávez y Fidel

Fidel desde la rebelión del 4 de febrero de 1992 se sorprendió con el desconocido militar que insurgía contra un gobierno que había aplicado con obediencia la receta neoliberal del FMI. No sabía quién era, de dónde había salido, de que fuentes se había nutrido.

Más tarde se sabría como el clandestino MBR- 200 se había gestado, concluyendo en aquel “por ahora” que pasó a la historia.

“Fidel Castro, que ve mucho más lejos que todos nosotros, notó que estaba en presencia de un líder de un quilate diferente”.

Por eso en aquella primera visita a La Habana, Fidel recibió a Chávez como un jefe de Estado, y no se equivocó.

Desde 1968 había comenzado a surgir un nacionalismo, a veces militar, pero también civil, con Juan Velasco Alvarado en Perú, Omar Torrijos en Panamá, Salvador Allende, en Chile, y otros tantos, que habían defendido la soberanía de América Latina y el Caribe, pero Chávez fue un climax y una oportunidad en un momento en que la situación en el continente era muy compleja.

“Fue como cuando sale el Sol en medio de la oscuridad porque demostró que un camino soberano y digno era posible”, reflexiona el académico cubano.

Chávez habla de un nuevo constitucionalismo y lo ejerce gracias al proceso constituyente que culminó con la promulgación de la Constitución Bolivariana de 1999.

En 2002, durante el golpe de Estado y la breve dictadura de Carmona Estanga, Chávez resurge como un líder capaz de asumir cualquier riesgo, cuando demostró que era capaz de entregar su vida por su pueblo y sus ideales.

“Aquel Chávez resurge con una visión más clara”, expone el profesor Suárez Salazar.

Pensamiento petrolero

Chávez hace una Revolución precisamente en la nación que posee las reservas probadas de petróleo más grandes del planeta, una tierra bendecida por abundantes riquezas naturales, situación que no sería desaprovechada por el líder bolivariano.

“No cabe duda que hubiese sido más complicado hacer la Revolución sin esos recursos, dificultades que ha vivido Cuba durante más de 50 años de Revolución, porque no tener seguridad energética es un severo obstáculo, pero mucho más para un país que se enfrenta a la principal potencia del mundo”.

Chávez revitalizó la OPEP al tiempo que estableció vínculos de solidaridad e intercambio con todos los países del llamado tercer mundo.

La Constitución Bolivariana prohíbe la privatización de las riquezas petroleras.

Chávez también promovería una nueva Ley de Hidrocarburos que hoy consagra la mayoría accionaria de las empresas petroleras en manos del Estado, y gracias a ella en aquellos campos petroleros donde antes se izaba una bandera estadounidense con la foto del presidente de los Estados Unidos, comenzó a ondear la bandera de la República Bolivariana de Venezuela. También se estableció un carga impositiva más justa a los intereses nacionales, y esa renta petrolera se destina en buena medida al gasto social.

“Pero Chávez tenía conciencia de que Venezuela no podía seguir viviendo de su renta petrolera y lo dejó escrito en el Plan de la Patria”.

El profesor explica que la política petrolera fue eminentemente nacionalista y muy solidaria, lo que nunca le perdonó el imperio.

“La derecha no habla nunca de solidaridad, habla de intereses”.
El académico cubano sostiene que con Petrocaribe Venezuela demostraría una generosidad y altruismo que nunca había estado presente en la política petrolera durante la llamada Cuarta República.

“Petrocaribe es un acuerdo paradigmático, con intereses blandos, fluctuantes según los precios del petróleo”, explica.

Mientras que el Fondo Alba-Caribe plantea utilizar parte de los ingresos para potenciar el desarrollo económico y social de los pueblos del continente.

Alba, una inspiración

Una mañana Chávez se despertó temprano. Abrió la ventana. Vio el nacimiento del Sol y pensó que se necesitaba un Alba en América Latina y el Caribe. Llamó a Fidel, quien le preguntó ¿y qué es la ALBA? A lo que Chávez contestó: Tenemos que inventarla juntos.

Fue una inspiración casi poética. Luego en La Habana se establecería el documento fundacional.
ALBA en contraste al ALCA y luego surgiría el famoso “ALCA, al Carajo”, que sepultó a la iniciativa promovida por los poderes imperiales.

“Pocos jefes de Estado son capaces de enfrentar un tratado comercial impulsado por intereses tan poderosos. Tampoco hay muchos que se paren en las Naciones Unidas y sentencien: ‘esta tribuna huele a azufre, por aquí pasó el diablo’ (refiriéndose al presiente de los Estados Unidos)”.

“Era un líder carismático, con don de gente, yo tuve el privilegio de conocerlo personalmente (…)”, expone el profesor.

Su libro “Madre América, un siglo de violencia ideológica” había ganado una mención honorífica y Chávez acudió a la entrega de los premios.

“Ese día Chávez me dijo compañero cubano, y me dio un abrazo que tengo guardado en alma”, recuerda.

Asedio constante

Pero Estados Unidos identificó la amenaza y de inmediato se ocupó del asesinato moral de Hugo Chávez, incluso, hay quienes afirman que el cáncer que padeció fue inducido.

El presidente Bill Clinton al comienzo del gobierno de Chávez tuvo, en apariencia, buenas relaciones con el líder bolivariano.

“Obviamente a medida que el imperio norteamericano se percató que estaba ante un líder que no era dócil, que tenía un proyecto, comenzó a incubar sus primeras agresiones contra Venezuela”.

George W. Bush, que toma posesión del cargo el 20 de enero de 2001, sería el instrumento de esta política agresiva que culminaría con el golpe de abril de 2002 y con el paro-sabotaje petrolero.

“Desde entonces no ha parado ni un instante la política agresiva contra la Revolución Bolivariana, contra Chávez, y contra Nicolás Maduro”.

Explica que el objetivo de la política norteamericana es que no surja nada ni nadie que cuestione sus intereses geopolíticos, ideológicos, económicos y culturales en su patio trasero.

Contra Venezuela se ha aplicado un potente arsenal de acciones de guerra de cuarta generación. No es solo la guerra económica, es la guerra psicológica, mediática, porque nunca han cesado los ataques.

Tampoco después del 05 de marzo de 2013 culminó la satanización de Chávez, hasta el extremo que la mediática norteamericana trató de comparar al Comandante revolucionario con Donald Trump.

“¡Quisiera Donald Trump por un día ser una personalidad como Chávez! Trump es un populista de la derecha más reaccionaria. Jamás permitan esa comparación”.

También se trasmite en Colombia una serie televisiva que muestra la imagen de Chávez desnaturalizada.
“No solo es la desaparición física de los líderes. Como dijo una vez un poeta sobre el Ché, quieren que sea un pasado pisado, porque no quieren que su legado llegue a las generaciones futuras”.

Obama sellaría su agresión con la orden ejecutiva que considera a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria, sobre la que se han sustentado las operaciones Freedom 1 y 2, en la escalada de las acciones contra el país que durante todo el gobierno de Chávez se desarrollaron subterráneamente, y se han potenciado durante el gobierno del presidente obrero Nicolás Maduro.

“Los medios magnifican cualquier cosa que ocurre en Venezuela”.

Para el académico con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca continuará la política de agresión contra Venezuela, y hasta se podría potenciar.

“No quiere decir que estén necesariamente preparando una intervención militar directa en Venezuela, porque ellos saben que ese escenario les resulta muy costoso y la política norteamericana se realiza dentro de un equilibrio de costos y beneficios”.

Advierte que una agresión militar de Estados Unidos en Venezuela podría implicar una guerra con consecuencias impredecibles para toda América Latina.

Pero tratan de crear las condiciones internas y externas que posibiliten la manera de justificar una intervención a Venezuela por razones “humanitarias”.

“Han desplegado una multimillonaria campaña mediática para presentar que en Venezuela hay una crisis humanitaria, que no hicieron, ni siquiera, con Haití, donde sí existe una crisis humanitaria”.

Buscan desmovilizar a la opinión pública internacional para tener todo servido para cristalizar estos planes. Y para eso están haciendo “chillar” todo, no solo la economía, gracias a su alianza con un sector de la clase dominante venezolana que tiene su Estado Mayor en los Estados Unidos.

Profundas raíces

“La historia no es una línea recta. Es un espiral, que ni para bien ni para mal retorna a los puntos de origen, por lo que aún en los peores escenarios, las profundas raíces de la Revolución Bolivariana indudablemente van a renacer como renació Bolívar en Chávez 200 años después, como en Cuba renació Martí y en Nicaragua Sandino”.

“Para mantener el legado de Chávez lo primero que hay que hacer es defender la Revolución Bolivariana con lo que sea, incluso con los dientes, las uñas. Y hay que aprender a conjugar bien, en la teoría y en la práctica muchos verbos que Chávez los supo conjugar: Soñar, porque no se puede dejar de soñar, ni en las peores circunstancias, siempre hay que tener un proyecto, un sueño, una utopía. Chávez dejó esa utopía, su sueño de mundo y de continente, en toda su obra. Pero los sueños deben ir acompañados de otro verbo: luchar. Hay que seguir luchando, hasta en las condiciones más adversas, porque de lo contrario el sueño es una quimera. Hay que aprender a sumar, a multiplicar. Fidel Castro dijo una vez que dentro de los revolucionarios había que desterrar las palabras restar y dividir. Eso quiere decir que hay que ensanchar el frente. Hay que evitar que a Venezuela no la conviertan en eso que ellos llaman un Estado fallido. Hay que organizar, unir, educar al pueblo, que tome conciencia que no solo se está defendiendo a Venezuela, se está defendiendo al mundo y particularmenta a América Latina y el Caribe. Hoy todos los que soñamos con un mundo más justo miramos hacia Venezuela”.

Fuente Cuatro F

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