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Bloqueo contra Cuba, el mundo vuelve a aislar a Estados Unidos

Por Waldo Mendiluza *

Naciones Unidas, (PL) Por vigesimosexta ocasión consecutiva desde 1992, la Asamblea General de la ONU respaldó el 1 de noviembre una resolución que llama a Estados Unidos a levantar el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, documento que aisló una vez más a Washington.

Al igual que en 2015 y 2016, 191 de los 193 países miembros de las Naciones Unidas votaron a favor de la iniciativa presentada por la isla, a la cual solo se opusieron el gobierno que lo aplica y su aliado Israel.

En una sesión plenaria, el principal órgano deliberativo de la ONU, el único que acoge en igualdad de condiciones a todos los integrantes de la organización, adoptó un texto que exhorta a no promulgar ni ejecutar leyes y medidas contrarias a la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional.

Al respecto, recuerda la necesidad de respetar los principios de la igualdad soberana, la no intervención en los asuntos internos de los Estados y la libertad de comercio y navegación, todos quebrantados por el cerco impuesto durante más de medio siglo por las últimas 11 administraciones de la Casa Blanca.

La resolución insta a los que ejecutan tales acciones a derogarlas o dejarlas sin efecto, y solicita al Secretario General de la organización que en consulta con los órganos y organismos pertinentes del sistema de la ONU prepare un informe acerca del cumplimiento de lo dispuesto.

Desde mucho antes de la votación en la Asamblea, el aislamiento de Estados Unidos y sus sanciones unilaterales y extraterritoriales eran una realidad.

Prueba de ello fue el reclamo de poner fin al bloqueo lanzado en septiembre por presidentes, primeros ministros y cancilleres de alrededor de 40 países de los cinco continentes en el debate de alto nivel de la Asamblea General, un foro donde se abordan las principales preocupaciones de la comunidad internacional.

De igual manera, unos 160 gobiernos y más de 30 entidades del sistema de la ONU aportaron su criterio al reporte del Secretario General remitido a la sesión del 1 de noviembre, la inmensa mayoría para fijar postura contra el bloqueo y su impacto socioeconómico.

El día de la votación, una gran parte de las principales organizaciones globales y regionales del planeta, así como varios países, defendieron el levantamiento del cerco norteamericano.

El Grupo de los 77 más China, que reúne a 134 de los 193 miembros de la ONU; el Movimiento de Países No Alineados, con 120 Estados; la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático; el Grupo Africano; la Comunidad del Caribe; la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Organización para la Cooperación Islámica adelantaron el aislamiento de Washington, poco después ratificado con la adopción de la resolución.

También lo hicieron en la histórica jornada, en la que demandaron el fin del bloqueo 191 países por tercer año seguido, representantes de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Sudáfrica, Rusia, China, Vietnam, Argelia, México y Colombia, entre otros.

En sus discursos, los representantes de esos bloques y gobiernos señalaron que las sanciones de Estados Unidos transgreden la Carta de la ONU, violan los derechos humanos de los cubanos, significan un regreso al pasado y constituyen el principal obstáculo al desarrollo de la isla. De igual manera, lamentaron la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de recrudecer el bloqueo, pese al rechazo universal y dentro de la propia nación norteña que genera.

LA DENUNCIA DE CUBA

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció en la Asamblea General la vigencia del bloqueo y el empeño de la administración Trump en su endurecimiento, con el objetivo de revertir los progresos en las relaciones bilaterales logrados con su predecesor, Barack Obama.

Rodríguez afirmó que representa una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de los cubanos, pisotea el Derecho Internacional y constituye en la práctica un acto de genocidio, porque busca la asfixia económica de un pueblo y rendirlo por hambre y desesperación.

“Resultan incalculables los daños humanos que ha producido la aplicación de esta política. No hay familia cubana ni servicio social que no sufra las privaciones y consecuencias del bloqueo. La emigración cubana sufre también discriminación y perjuicios”, advirtió.

De acuerdo con el canciller, el cerco norteamericano es el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social de la isla y para la implementación del Plan Nacional, en línea con la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

El diplomático puso ejemplos concretos del impacto del cerco en sectores clave para cualquier nación, en particular la salud de la población, y comentó que cálculos realizados de forma rigurosa por instituciones cubanas, cifran las pérdidas causadas por el bloqueo estadounidense en cuatro mil 305 millones de dólares, entre abril de 2016 y abril de 2017.

Respecto al anuncio de Trump de recrudecer la hostilidad contra la mayor de las Antillas y al uso del tema de los derechos humanos como punta de lanza de su administración para agredir a la isla, insistió en que la Casa Blanca no tiene la menor autoridad moral para cuestionar a Cuba.

“Preside un gobierno de millonarios destinado a aplicar medidas salvajes contra las familias de menos ingresos y los pobres de este país, las minorías y los inmigrantes. Sigue un programa que alienta el odio y la división. Pregona un peligroso excepcionalismo y supremacismo, que disfraza de patriotismo y que provocará más violencia”, dijo.

El canciller criticó otros males de la sociedad estadounidense, acentuados bajo la nueva administración, incluyendo la corrupción de la política, la falta de garantías de educación, salud y seguridad social, las restricciones a la sindicalización, y la discriminación de género.

Asimismo, consideró que merecen condena el uso de la tortura, el asesinato de afroamericanos por la policía, las muertes de civiles por sus tropas desplegadas en el extranjero, el uso indiscriminado y racialmente diferenciado de la pena de muerte, y la represión y vigilancia contra los migrantes.

EN DEFENSA DE LO INDEFENDIBLE

En la sesión de la Asamblea que fue escenario de otra rotunda condena del mundo al bloqueo, la representante permanente de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, defendió esas sanciones, de una manera que muchos calificaron de arrogante y prepotente, propia de la vocera de un imperio.
Haley llamó “una farsa política” al debate en la Asamblea General y manifestó que la Casa Blanca mantendrá el cerco económico, comercial y financiero, consciente de su aislamiento ante el planeta.

La diplomática esgrimió que su país “pierde el tiempo” en el foro y que “no se dejará distraer”, apelando a acusaciones recurrentes de que Cuba viola los derechos humanos.

LAS REACCIONES

En declaraciones a Prensa Latina, diplomáticos, relatores de la ONU para diferentes asuntos de derechos humanos y activistas de la solidaridad con la isla en Nueva York fijaron postura contra el bloqueo, a partir de su carácter unilateral, el daño que causa y su componente extraterritorial.

El llamado de la comunidad internacional a ponerle fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba constituye un triunfo de la razón y la justicia, subrayó la embajadora de la isla Anayansi Rodríguez.

La representante permanente precisó que la nueva victoria del pueblo cubano con el respaldo mundial responde a la historia de luchas del país caribeño y al legado del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro.

Por su parte, los embajadores de Venezuela, Rafael Ramírez, y Nicaragua, María Rubiales, resaltaron el aislamiento de Washington, pese a sus presiones y retórica agresiva.

Ambos diplomáticos criticaron la clara meta de la actual administración de retroceder al pasado con su postura anticubana, ignorando el apoyo global y dentro del territorio estadounidense al proceso dirigido a normalizar las relaciones bilaterales, iniciado en diciembre de 2014, bajo la gestión de Obama.

También el coordinador del movimiento de solidaridad con Cuba en Nueva York, Ike Nahem, condenó la agresividad de Washington.

Según el activista, importantes sectores de la sociedad estadounidense, y en particular la gente común, se oponen al bloqueo.

No tenemos dudas de que si el pueblo norteamericano pudiera votar en la ONU, en lugar de la administración de Trump, el mundo hubiese visto un llamado unánime a levantar el bloqueo, aseveró.

Antes de la votación del 1 de noviembre en la Asamblea, expertos independientes rechazaron las medidas unilaterales, entre ellos la relatora especial para el derecho a la alimentación, Hilal Elver, su colega para el impacto negativo de las sanciones unilaterales en el disfrute de los derechos humanos, Idriss Jazairy, y el encargado de la promoción de un orden internacional democrático y equitativo, Alfred de Zayas.

* El autor es corresponsal de Prensa Latina en Naciones Unidas
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