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Arabia Saudita: “Caballo de Troya” de los Estados Unidos dentro de la OPEP

Por Basem Tajeldine

El pasado 14 de septiembre, en el marco de la celebración del 55 aniversario de la fundación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sirvió también de ocasión para conmemorar los 15 años de la celebración de la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de ese organismo realizada en la ciudad de Caracas, Venezuela, el 14 de septiembre de 2000, que fuera convocada por el entonces presidente de Venezuela, Comandante Hugo Chávez Frías. Meses antes de aquel evento, el Presidente Chávez había llevado a cabo una exitosa -pero no menos arriesgada- gira por varios países árabes, y otros no árabes, con la intención de convencer a los líderes de los países OPEP sobre la necesidad imperiosa de celebrar la II Cumbre del organismo. Los precios del crudo se encontraban muy por debajo de su valor real, oscilaban entre $20 – $32 por barril, mientras el organismo se encontraba apático, aletargado ante aquella situación. La OPEP estaba deshecha producto de la prepotencia de países como Arabia Saudita que se rehusaba a escuchar los llamados de la mayoría de los miembros del organismo. Pese a todas las criticas, advertencias y amenazas recibidas de varios emisarios del gobierno estadounidense, el Presidente Hugo Chávez visitó la asediada capital de Irak, Bagdad, donde fue recibido por su homologo iraquí Saddam Hussein. Fue precisamente en esa ciudad iraquí donde había sido fundada la organización en 1960, pero en ese momento encontraba asediada por la aviación de Estados Unidos, mientras el pueblo árabe padecía por el criminal embargo de occidente. El líder venezolano estaba convencido que era necesario reunirse con el mandatario iraquí para entregarle personalmente la invitación a la cumbre. Aquel gesto valiente cargado de mucho simbolismo llamó la atención del mundo, y particularmente de los países OPEP, logrando el convencimiento de estos para la cita en Caracas. Aquella cumbre resultó un éxito.

II Cumbre OPEP, Caracas, 2000

En la actualidad, una combinación de factores como la especulación de las bolsas petrolera, la crisis mundial capitalista, las acciones de la Reserva Federal de los Estados Unidos, los nuevos métodos destructivos de extracción de petróleo como el “fracking” empleado en los capos estadounidenses, y la sobreoferta de crudo, etc., han vuelto a desequilibrar los mercados petroleros llevando al suelo los precios del codiciado “oro negro” (entre $40 – $45 por barril, su nivel mas bajo desde el 2009), lo que ha terminando por avivar las profundas contradicciones que existen dentro de la OPEP generadas por el comportamiento desleal de algunos países miembro de ese organismo.

Mientras el mercado del petróleo espera por una acción coherente y efectiva de la OPEP, Arabia Saudita –como era de esperar- se empeña en ignorar el pedido que hacen la mayoría de los países miembros de la organización, y otros no miembros también, para coordinar una reducción significativa de la oferta de crudo que logre impactar eficazmente en el mercado y mejorar los precios del mismo.

En reiteradas ocasiones el actual ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Ali Al-Naimi, ha venido insistiendo que su país no tiene intenciones de reducir la producción del “oro negro (…) ¿Por qué debería reducir la producción? Todos saben lo que hace un mercado para cualquier producto. Se va hacia arriba y hacia abajo (…) Este es un mercado y estoy vendiendo en un mercado. ¿Por qué debo cortar?” y cuando se le preguntó si el mercado se corregirá, dijo que “eso es lo que los mercados hacen”1 negando toda posibilidad de acción de la OPEP para procurar que así sea.

El reino de los Saud pretende justificar su intransigente oposición a la OPEP, diciendo atender a una supuesta “estrategia” para hacer quebrar y expulsar del mercado a las empresas productoras de gas y petróleo por facturación hidráulica (el infame método “fracking”)2. Sin embargo, la enconada oposición del reino a los propuestas de la mayoría de los países miembros de la OPEP, lejos de ser una atrevida estrategia contra la industria del “fracking”, es realidad un acto de sabotaje contra la propia OPEP; una guerra dirigida por los Estados Unidos, pero llevada a cabo por medio de su más fiel vasallo árabe contra la organización y otros países no miembros de la misma, cuyas economías dependen en gran medida de los ingresos petroleros: Rusia, Irán, Venezuela. Tanto es así, que el senador estadounidense John McCain no dudó en mostrar su agradecimiento al reino al reconocer que los actuales precios del petróleo no se debe a las acciones de su presidente Barack Obama, sino a las autoridades sauditas, por lo que Estados Unidos “debe estar agradeciendo a los sauditas, que han permitido que el precio de un barril de petróleo baje hasta el punto en el que está afectando a la economía rusa”, dijo McCain en una entrevista con la cadena CNN3.

¿Qué tan “soberano” e “independiente” puede ser un reino que dispone de varias bases militares estadounidense en su suelo, para desarrollar políticas petroleras acordes a sus propios intereses y los intereses de la OPEP? ¿Qué tan “soberanas”, “justas” o “estratégicas” pueden resultar una política que afectan negativamente los precios del crudo?

Desde la primera reunión suscitada en Bagdad en septiembre de 19604, Arabia Saudita siempre ha contrariado las políticas más importantes promovidas por la mayoría de los países de la OPEP. Para nadie es un secreto que el reino de los Saud ha favorecido los intereses de las grandes multinacionales petroleras5 que dominan el mercado petrolero. Quienes conocen un poco la historia de la OPEP, saben que no es la primera vez que Arabia Saudita se presta al perverso juego de los Estados Unidos. La historia desnuda al reino wahabista.

Primeros años de la OPEP 1960 – 1970

Los primero años luego de fundado la OPEP fueron particularmente difíciles para la naciente organización, se carecía de experiencias y la mayoría de los Estados no poseían una empresa nacional que se encargara de la explotación y comercialización de los hidrocarburos. El nuevo organismo mantuvo un perfil bajo debido a la total sumisión de importantes países como Arabia Saudita a las directrices políticas de los Estados Unidos. Fue en 1965 cuando los países productores intentan coordinar las primeras cuotas de producción con la intención de incidir en los precios del crudo. Muy temprano, el reino saudita revelaba lo que más adelante distinguiría a su política dentro del organismo con la ausencia de su ministro de petróleo a las reuniones precitadas del organismo y la oposición a los acuerdos pactados por la mayoría. Durante la primera década seguida a la fundación de la OPEP, hasta el día de hoy, el reino Saudita ha abusado de su posición dominante dentro del organismo[i] para favorecer a los intereses geopolíticos de Estados Unidos y sus empresas transnacionales manteniendo la producción elevada, para impactar negativamente los precios del petróleo.

En la historia de la OPEP, solo en una ocasión Arabia Saudita adoptó una posición soberana, favorable a sus vecinos árabes y los países miembros de la OPEP.

El embargo petrolero (1973 – 1975)

En 1973 el rey saudita Faisal Ibn Abdelaziz (1906 -1975) no “pudo ir contra la marea”6 y actuó bajo la presión de varios países árabes que exigían iniciar un embargo petrolero contra Occidente (Estados unidos y Europa) por el apoyo que estos países brindaban a las políticas expansionistas y criminales de Israel en el Medio Oriente. Durante una entrevista concedida a la cadena televisiva estadounidense NBC, el rey Faisal declaró lo siguiente:

“Es para nosotros una fuente de inquietud que Estados Unidos no cambie su política hacia Medio Oriente y continúe tomando partido por Israel; tal situación afecta nuestra relaciones con nuestros amigos norteamericanos, porque nos pone en una situación insostenible con el mundo árabe (…) no tenemos ningún deseo de restringir nuestras exportaciones de petróleo a Estados Unidos en forma alguna pero el completo respaldo de Norteamérica al sionismo hace que nos sea extremadamente difícil continuar suministrando petróleo a Estados Unidos o permanecer como amigos de ese país” 7

Los primeros meses de 1974 se produjo un revés que marcaría el fin del embargo. La traición del presidente egipcio Anwar Al Sadat al espíritu unitario de los países árabes que exigían el retiro de Israel de todos los territorios ocupados durante “la guerra de los 6 días” de 1967, provocó un penoso acuerdo que comprometía el fin de la participación egipcia en la guerra árabe-israelí de 1973 y los buenos oficios del país árabe para el levantamiento del embargo petrolero, sólo si Israel cumplía con retirar sus fuerzas ocupantes del Sinaí. La traición de Sadat hizo que el embargo petrolero carezca de sentido. Como era de esperar, las consecuencias del embargo también se hicieron sentir con la elevación de los precios del crudo que escaseaba en el mercado.

Pero lejos de lo que muchos pensaban, los piases productores no resultaron ser los únicos beneficiados. Las grandes compañías trasnacionales petroleras estadounidenses y europeas también se vieron beneficiadas por el aumento de los precios del petróleo producto del embargo petrolero árabe. Muchos se habló sobre un supuesto “pacto secreto” entre las compañías árabes y las petro monarquías, lo que animó las acusaciones hechas por varios senadores y políticos estadounidenses pro-israelíes, llegando incluso a la interpelación de varios funcionarios de las compañías petroleras “que habían obtenido ganancias exorbitantes”8 en los tiempos del embargo.

Sin embargo, aquellas acciones concertadas de los países árabes hicieron despertar las alertas de las potencias occidentales porque, por primera vez en mucho tiempo, sintieron la real amenaza que significaba la OPEP y la osadía soberanistas de varios lideres árabes que atrevieron a contravenir las directrices hegemónicas de Estados Unidos. Pero los gobiernos occidentales también habían sido burlados por los lobbys de sus propias transnacionales petroleras, que luego no supieron controlar la ola nacionalista que provocaron en los países productores de petróleo.

Una muestra de ello fue el artículo publicado en 1976 por la revista estadounidense Foreign Policy, escrito por V. H. Oppenheim bajo el titulo “¿Por qué sube el precio del petróleo? Expresaba:

“Estados Unidos tiene la responsabilidad total de los aumentos en el precio del petróleo anunciado después de 1971; la OPEP había simplemente servido como un arma del mercantilismo norteamericano. Los objetivos de Washington eran tres: iniciar el desarrollo de nuevas fuentes de energía imponiendo precios altos al petróleo crudo; asestar un serio golpe a sus competidores japoneses y europeos, ambos fuertemente dependiente del petróleo importado; y estimular las exportaciones norteamericanas a los países de la OPEP aumentando su poder de compra (…) pero no solamente no se lograron la mayor parte de esos objetivos, sino que dicha estrategia llevo a una decisión consciente de abrir la caja de Pandora de un desafío de la OPEP a la economía mundial (…) una traición de nuestras alianzas (…) un disparate cósmico que todavía estamos pagando” 9

En un arrebato de arrogancia imperial, el para entonces secretario de defensa de Estados Unidos, James Schlesinger, amenazó a los países productores de petróleo diciendo que Estados Unidos no vacilaría en intervenir militarmente si se produjera una nueva crisis. Schlesinger se refería a que Estados Unidos no toleraría un nuevo embargo petrolero, pero también se exigía “prudencia” en los procesos de nacionalizaciones impulsadas por la OPEP, de forma que estas no afectasen completamente los intereses de Estados Unidos.

Para muchos investigadores, aquel arrebato de soberanía y solidaridad por la causa árabe, y especialmente por Palestina, del rey saudita Faisal Ibn Abdelaziz le había costado su propia vida.

En 1975 el monarca árabe fue asesinado en una operación encubierta por la CIA, rápidamente atribuida a uno de sus sobrinos que había vivido por largo tiempo en Estados Unidos. El móvil elegido para encubrir las razones de su asesinato fue: la “venganza” familiar. De esta manera, el imperialismo estadounidense rebautizaba su vieja política gansteril de asesinar a aquellos líderes políticos, o agredir a cualquier país, cuando sus intereses nacionales se vean amenazados. El apoyo de Arabia Saudita al boicot petrolero contra occidente fue quizás el único y también el último acto de independencia respetable de un reino medieval y anacrónico que debía su existencia misma a Occidente.

Con el asesinato del rey Faisal, la posición saudita respecto a la causa árabe y la OPEP experimento un cambio radical. “A rey muerto, rey puesto”, el nuevo sucesor al trono hizo volver al reino a su lugar como vulgar colonia dispuesta como “Caballo de Troya” para el sucio trabajo de secundar todas políticas de Estados Unidos e Israel hacia la región.

Sin embargo, la crisis de 1973 -1974 hizo aparecer a la OPEP como un gigante en la escena mundial. Los pagos por conceptos de regalías y de impuestos de las compañías concesionarias aumentaron rápidamente durante 1974, los cuales pasaron de $22.500 millones en 1973 a $90.500 millones en 1974. Nunca antes en la historia ningún grupo de países había logrado aumentar sus ingresos por medio de políticas coordinadas de manera tan formidable (Terzian, 1988, Pág. 233) y contradiciendo los intereses de Estados Unidos.

Muchas pruebas del viraje político de Arabia Saudita, o mejor dicho, su sometimiento a los intereses de Estados Unidos se han manifestado en varios momentos importantes de la historia de la OPEP.

En la reunión de mayo de 1976, llevada a cabo en Bali, Indonesia, la mayoría de los países miembros del organismo opinaba que era necesario aumentar los precios del crudo que se situaban en $11 por barril. Arabia Saudita se opuso al aumento alegando que aquellos precios permitirían a los países industrializados continuar su crecimiento (Terzian 1988, Pág. 270), el reino había amenazado, incluso, con aumentar su cuota de producción y arrebatar mercados en momento que los países OPEP decidieran reducir su parte.

La guerra Irán-Irak (1979 – 1988)

A finales de 1970 y principios de 1980 comenzaban a germinar nuevos conflictivos en el Medio Oriente: en 1978, luego de la huelga petrolera en Irán que llegó a retirar del mercado hasta 5 millones de barriles diarios; entre 1979 y 1980 la llegada de la Revolución Islámica iraní dirigida por el ayatolá Rouhallah Khomeini y el inicio de la larga guerra entre Irak e Irán que durará 8 largos años, Arabia Saudita aprovechó para elevar su producción petrolera de 7,5 a 10 millones de barriles diarios. La conflagración bélica entre Irán e Irak no solo fue azuzada por Estados Unidos, sino también por el reino medieval saudita que junto a Qatar y Emiratos Árabes Unidos ayudaron a Irak mediante un préstamo a largo plazo de $30 mil millones, sin intereses, para que continuara con las hostilidades porque, según estos, “Irak no solamente se defendía de Irán, sino que también protegería a todo el mundo árabe del expansionismo iraní” expresaba el príncipe Nayef Ibn Abdelaziz, para entonces ministro saudita del interior.

La agresión del régimen de Saddam Hussein contra la naciente revolución islámica iraní dirigida por el Ayatolá Khomeini, sorprendió a la propia OPEP. Ambos países enfrentados no solo eran miembros fundadores de ese organismo, sino también los productores más importantes del grupo después de Arabia Saudita. La guerra llegó a paralizar casi completamente las actividades de la OPEP e hizo desaparecer más de 4 millones de barriles de petróleo diarios del mercado. Irán amenazo con bloquear el estrecho de Ormuz si las potencia extranjeras intervenían a favor de Irak, lo que hizo que la situación empeorase aun más.

La guerra sobrevino en el momento que el mercado internacional se encontraba inundado con un excedente importante de petróleo. Según el instigador Terzian:

“La oferta de petróleo era mucho mayor que la demanda debido principalmente a tres factores: Primero, Arabia Saudita se empeñaba en inundar los mercados para obligar a sus socios de la OPEP a bajar los precios que Riad juzgaba demasiado altos. Segundo, la entrada en el escenario de nuevos productores de petróleo, como México, Egipto y los productores del Mar del Norte (Noruega y Gran Bretaña (principalmente). Por último y, sobre todo, la baja en el consumo de petróleo en los países occidentales como resultado de la recensión económica, la cual comenzó a sentirse realmente”. (Terzian 1988, Pág. 320)10.

Durante los momentos de la guerra Irán – Irak se estimaba que la sobreoferta de petróleo en el mercado sobrepasaba los 2 millones de barriles días, y cuando las instalaciones petroleras de ambos países resultaron seriamente afectadas por los bombardeos mutuos, la desaparición aquellos crudos del mercado hicieron retirar el excedente de crudo en el mismo, pero la diferencia faltante (menos de 2 millones de barriles días) fue rápidamente cubierta por Arabia Saudita, haciéndose nuevamente de oídos sordos a las solicitudes del resto de los países de la OPEP. Cuando la mayoría de los países de la organización decidieron reducir su cuota de producción en 10% esperando que los sauditas cedieran más adelante para mejorar los precios del crudo, esa acción política no fue suficiente y la desilusión llegó pronto. Arabia Saudita nunca cedió y el mercado continuó con excedentes incidiendo en los bajos precios del crudo por mucho tiempo. El entonces embajador de Estados Unidos en Arabia Saudita, James Akins, afirmaba que la “Ya la OPEP no existe” (Ibid. 301).

La década de 2000 hasta la crisis actual

En el año 2000 que tuvo lugar en Venezuela la II Cumbre de la OPEP convocada por el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías. En aquella oportunidad la propuesta de las bandas impulsada por Venezuela fue aceptada por todos los miembros. Arabia Saudita no mostró mayor oposición. Sin embargo, la especulación de las bolsas y la invasión estadounidense a Irak iniciada en 2003 transformó la situación haciendo elevar los precios del petróleo a niveles récords y con ello la volatilidad del mercado. Los altos precios del petróleo coincidieron con la crisis capitalista mundial que se desató en 2008 en Estados Unidos: con las burbujas hipotecarias y los activos tóxicos, y más tarde azotó a toda la zona Euro. La recesión de las economías en los países centrales se han profundizado en los últimos años, afectando también a las economías llamadas emergentes: los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pero particularmente a China. Éste último país motor de la economía mundial que ha visto obligado a disminuir sus exportaciones, tanto la destinada hacia los países centrales como a los periféricos. Sin embargo, la caída de los precios del petróleo comenzó a experimentarse hasta mediados de 2014 cuando Estados Unidos alcanzó a inundar los mercados con importantes volúmenes de petróleo y gas extraídos bajo el método de explotación “fracking”.

Desde siempre, el imperialismo estadounidense ha sabido utilizar a su colonia saudita por su posición dominante dentro del organismo para afectar los intereses de todo el grupo y beneficiar su despiadada política exterior. Estados Unidos sabe que sin el aporte saudita, cualquier política de recortes de producción que acordada por el resto de los países miembros y no miembros de la OPEP difícilmente tendría algún efecto sobre el mercado de crudo. Incluso, el reino wahabista ha amenazado, como lo ha hecho históricamente, con elevar su producción en 2 millones de barriles extra para dejar sin efecto esa medida y arrebatar mercados a quienes se atrevan a reducir su cuota. Todo un verdadero chantaje.

El petróleo es un arma de guerra que ha sido utilizada también por las potencias hegemónicas para manipular la economía mundial en razón de sus intereses geopolíticos.

Nadie duda que los Estados Unidos controla el flujo mundial de petróleo y las grandes bolsas especulativas donde se transa los mercados petroleros: Walt Street (New York Mex). Si mercado mundial de Petróleo (compra y venta) realiza a través de la divisa estadounidense, cualquier afectación o estrategias que desarrolle la Reserva Federal de Estados Unidos tendrá un impacto directo sobre los precios del crudo. En otras palabras, los estrategas estadounidenses tienen en sus manos las armas para manipular el mercado y perjudicar a los países que se oponen a su hegemonía: principalmente a Rusia, Irán y Venezuela.

Cabe recordar que el propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció públicamente en una entrevista realizada por la cadena estadounidense NPR que deseaba la caída del precio del petróleo, porque eso pondría en enormes dificultades en su gestión del gobierno de Vladimir Putin. Manifestaba Obama:

“La economía ya se estaba contrayendo y los capitales huían de ese país, incluso antes derrumbó aceite. Y parte de nuestra razón de ser en este proceso fue que lo único que mantenía la economía rusa a flote era el precio del petróleo. Y si, de hecho, hemos sido constante en la aplicación de presión sanción, lo que hemos sido, que con el tiempo haría que la economía de Rusia sea suficientemente vulnerable con la caída de los precio del petróleo – que, inevitablemente, en algún momento, si no este año, entonces el próximo año o el año después – que tendrían enormes dificultades para su gestión” 11

Con sus palabras, el actual inquilino de la Casa Blanca revelaba en acto público que la estrategia estadounidense secundada por el reino wahabista contempla destruir a Rusia –pero también castigar a Irán y Venezuela-, elevando simultáneamente la producción de petróleo y evitando que dentro de la OPEP se produzca un acuerdo de recorte de producción. Sin embargo, y pese a algunas afectaciones que han enfrentado los países objetivos por los halcones imperiales, la realidad ha demostrado el fracaso de esta criminal política. Incluso, esta estrategia estadounidense ha generado una especie de efecto bumerang sobre la mismas economía saudita.

Efecto bumerang en Arabia Saudita

Datos económicos de Arabia Saudita revelados por la cadena estadounidense CNN, demuestra lo afirmado más arriba. Reseña textualmente el medio:

“El reino petrolero tiene un gran agujero en su presupuesto causado por la caída en los precios del energético y el aumento en los gastos militares. Eso está forzando al Gobierno a tomar sus reservas y pedir prestado a inversionistas extranjeros. Arabia Saudita ya ha quemado casi 62,000 millones de dólares (mdd) de sus reservas en moneda extranjera este año y pidió otros 4,000 mdd a los bancos locales en julio, con su primera emisión de bonos desde 2007. Se espera que el déficit presupuestario alcance 20% del PIB en 2015. Eso es extraño para un país acostumbrado a los superávits. Capital Economics estima que los ingresos del Gobierno caerán en 82,000 mdd en 2015, el equivalente a 8% del PIB. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé déficits presupuestarios hasta 2020. La caída del precio del petróleo desde 107 a 44 dólares es el gran responsable de ello. La mitad de la producción del país y 80% de los ingresos del Gobierno provienen de la industria petrolera. Sin embargo, Arabia Saudita es el único culpable. Su estrategia (…) ha llevado a una sobreoferta. Al mismo tiempo, está aumentando su gasto. Intervino en la guerra en su vecino Yemen” 12

El reino wahabita enfrenta grandes dificultades económicas y políticas internas que Estados Unidos no puede seguir ignorando: pobreza y desempleo creciente, el creciente déficit presupuestario, la caída de sus reservas, la disputa interna de la familia real tras la sucesión el difunto rey13, un desastre político, humanitario y moral interno producto de la agresión criminal contra Yemen y el apoyo que brinda a los terroristas del Al Qaeda y el Daesh-ISIL en Siria e Irak, etc., todo esto configura una real “bomba de tiempo” para la más importante posesión de Estados Unidos en la región.

Estados Unidos y Arabia Saudita no podrán mantener por mucho tiempo su fracasada política contra la OPEP y Rusia.

Fuentes:

[1] Ministro de Petróleo Saudita reveló por qué no pueden recortar producción petrolera http://www.bloomberg.com/news/articles/2014-12-10/saudi-arabia-says-why-should-i-cut-production-as-crude-falls

2 Plan de Arabia Saudita para estirar la era del petróleo http://www.eleconomista.es/materias-primas/noticias/6626656/04/15/El-plan-de-Arabia-Suadi-para-estirar-la-era-del-petroleo-lo-maximo-posible.html#.Kku8oBkwkVogktL

3 McCain sobre los precios bajos http://actualidad.rt.com/economia/161235-arabia-saudita-mccain-agradece-eeuu-bajada-petroleo

4 Lugar donde se crea la OPEP, como organización intergubernamental cuyos miembros fundadores eran Venezuela, Irán, Irak, Arabia Saudita, Kuwait.)

5 Entonces eran las famosas “7 hermanas” multinacionales.

6 Palabras del rey Faisal durante visita de cortesía del norteamericano Frank Jungers, entonces presidente de la petrolera Aramco. Sampson, The Seven Sisters, página 256.

7 Entrevista al rey Faisal Ibn Aldelaziz a la NBC, 2 de septiembre de 1973.

8 Palabras del senador estadounidense Henry Jackson, Interpelando públicamente a funcionarios de las petroleras estadounidenses. La increíble historia de la OPEP, Pierri Terzian, pag. 210

9 V.H. Oppenheim, ¿Why Oil Prices Go Up? In Foreign Policy No. 25, 1976 -1977, pags 24-57

10 La increíble historia de la OPEP, Pierri Terzian. Les Editions Jeune Afrique, 1988.

11 Entrevista al presidente Barack Obama realizada por la cadena de noticias estadounidense NPR http://www.npr.org/2014/12/29/372485968/transcript-president-obamas-full-npr-interview

12 Se derrumba el reino saudita
http://www.cnnexpansion.com/economia/2015/08/06/arabia-saudita-cava-su-propia-tumba-deficitaria

13 La monarquía Saudita afronta un intento del golpe de Estado. La intención de derrocar al rey Salmán, de 79 años, ha salido a la luz con la publicación en ‘The Guardian’ http://actualidad.rt.com/actualidad/187359-filtracion-principes-sauditas-derrocar-rey

Fuente Voces Contra el Imperio

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