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Alí: Yo creo en la fe que mueve al pueblo

Carlos Machado Villanueva/ Cuatro F

Para el joven poeta y escritor paraguanero, Andrés Castillo, autor de tres libros sobre Alí Primera, el último de estos, “La Canción Necesaria (es crónica de la esperanza)”, hay que ser como el cantautor falconiano tempranamente malogrado, que este 31 de octubre cumpliría 74 años, quien fue cónsono con su mensaje, y como Alí decía: “A mí no me gusta definirme con mis palabras, que me defina mi conducta”.

“Ese es un mensaje a nuestros dirigentes, a nuestros políticos, a nuestros diputados, ahora que los vamos a escoger. Seamos como Alí, que no andaba pendiente de la ropa, o del lujo, o de la marca. Alí andaba pendiente de su trabajo popular con la gente”.

Castillo coordina actualmente la cátedra “Alí Primera” de la Universidad de las Artes (Unearte).

– ¿Qué elementos has conseguido en tus investigaciones que te permitan decir que el paso de Alí Primera por la vida fue de coherencia y firmeza total?

– Alí, a raíz de la irrupción de nuestro Comandante Chávez, se consideraba era la cuarta raíz de nuestro proceso político. Bolívar, Rodríguez y Zamora; y Alí Primera, la raíz cultural de nuestro proceso. El Comandante Chávez llega al corazón del pueblo, pero ya Alí había mantenido la esperanza por mucho tiempo.

Es decir, en la época de la caída del muro de Berlín y la Unión Soviética no había nada. La izquierda en Venezuela estaba diezmada, y fue la canción de Alí la que salió en el Caracazo a defender al pueblo, y el pueblo, a quien tenía como líder era a Alí y su canción.

Claro, llega el Comandante Chávez y unifica, pero es Alí Primera el que nos abrió el camino revolucionario, el que mantuvo la esperanza de la construcción de una Patria socialista. Aquí más nadie hablaba de una patria socialista, sino era la canción de Alí Primera, el planteamiento de Alí.
Fue Alí quien nos despertó el sentimiento bolivariano…

– Es Alí Primera quien trae a los venezolanos y a la contemporaneidad el pensamiento bolivariano. Antes de Alí Primera, Bolívar era un gran desconocido y era el Bolívar de las estatuas, era el Bolívar de los afiches; era el Bolívar de la Sociedad Bolivariana. Y es Alí el que lo pone en una canción bolivariana a hablar con un carajito y a andar con nosotros, y a decir “Bolívar bolivariano no es un pensamiento muerto”.
– ¿Tú crees que esa canción de Alí dedicada a Bolívar logró en parte galvanizar de nuevo las luchas esos trabajadores y campesinos explotados y excluidos?

– Por supuesto. No solo la canción a Bolívar: todas las canciones de Alí, porque esa es la otra parte de tu pregunta: Alí Primera era un gran educador popular, Alí nos formó a la par de la educación tradicional.

La canción de Alí era una canción formadora, a la par de la educación tradicional de la cuarta república; es decir, nadie nos habló, por lo menos te hablo de mi generación, del “68”, nadie nos hablaba de Salvador Allende, ni de Alberto Lovera, ni Cantaura, ni de lo que pasó en Chile, ni del Che. Ni de Ho Chi Min.

Fue a través de la canción de Alí que nosotros pudimos enterarnos de esa otra realidad que no nos explicaban en la escuela. Por eso Alí Primera tiene una canción donde dice: “Digo con mi canto lo que no aprendí en la escuela, bandera de Venezuela porque yo te quiero tanto”.

¿Fue un gran comunicador también?

– Claro. Por supuesto, Alí Primera fue un gran comunicador social. De hecho, todo el diseño gráfico de sus discos, toda sus propuesta, era una propuesta de comunicación, porque quería llegar a la gente. Alí incluía expresiones de nuestro pueblo, de lo que somos. Decía “carajo”, “No fuña”, y hablaba del cafecito, y del dolor y de la tristeza. Alí, como él lo menciona en “Canción panfletaria”: “No perfumaba la mier…”. La canción de Alí era como hablamos nosotros.
– ¿En ese aspecto Alí y Chávez se parangonan?

– Eran muy parecidos los discursos. Muy parecida la manera de transmitir, porque tampoco era una postura, ni una imitación, eran así. Alí era así y Chávez era así
– Una espontaneidad a flor de piel en ambos

– Sí. Y fíjate, tú a lo mejor fuiste a algún concierto de Alí en vivo. Los conciertos de Alí era más lo que hablaba, era un discurso político.
– ¿Era un discurso de una persona desesperada?

– Porque el tenía un gran desespero. “Yo soy un gran desesperado”, decía Alí. Gloria Martín le escribe una canción que se llama “Carrizo desesperado”.

Alí Primera era un gran desesperado porque el decía: “Alguna vez mis ojos abuelos verán la realidad de mi pueblo liberado”. Sí, él sabía que la lucha es larga, “que hay que aligerar la carga”.

Alí Primera estaba muy claro, porque, sobre todo, lo aprendió en el trajinar; no fue una cosa aprendida en laboratorio; no fue una canción aprendida en (…); era el día a día.

Alí Primera vivió en El Valle. Vivió sus primeros años en el campo, después cerca del mar, en Las Piedras, donde trabajó primero de limpiabotas y hasta cargador de maletas, hacía de todo para sobrevivir. Después se viene a Caracas en una casa de vecindad, de Truco a Balconcito. Todavía no existía la Avenida Baralt en el año 1961.

– No perdió nunca sus vínculos con el pueblo…

– Él siempre decía. “Yo no soy un artista que canta; yo soy un hijo del pueblo que usa la canción como un medio de comunicación. Alí les habló en su lengua. Recordemos que en América Latina cuál era el símbolo de la nueva canción, era la guitarra. Alí Primera cantó con la guitarra, pero también salía con el cuatro.

Es más, él siempre salía levantando en la mano izquierda su cuatro. Entones había un proceso de identificación con nuestra música, sus primeras canciones eran muy sureñas (…) pero después Alí Primera incluye todos los ritmos de nuestra música tradicional venezolana: el tamunangue, el sangueo, el golpe de tambor, la gaita, la fulía, la danza, la décima.

– Esa etapa de Alí coincide con una lírica más poética de sus canciones, menos panfletaria o de protesta

– Aunque a uno siempre le gusta hacerle análisis, a Alí no lo gustaba que le dijeran que su canción era de protesta, sino que él decía: “Yo no soy un cantor por malcriadez. Mi canción es una canción necesaria”. Por eso le pone ese nombre, “La canción necesaria”, una canción solidaria, una canción para la transformación social.
– Alí le cantó a los cultores y creadores más excelsos del país.

– Le cantó a Simón Díaz, a Luis Mariano Rivera, a Don Pío Alvarado. Pero fíjate, era porque Alí sabía, como decía en la canción a Sucre: “No canto para halagarlo, sino para decirle a los muchachos allí están esas guías y para que el pueblo conozca que hay una Zobeida de la muñequera, que existía un Reverón, que existía un Bárbaro Rivas.

Alí Primera hablaba de San benito, de mamá Pancha y su rezandera, habló de la Chinita, de la Virgen del Valle. Porque Alí decía: “Yo creo en la fe que mueve al pueblo”; además “yo soy un marxista-leninista que me gusta que mi madre me bendiga”.

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