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Alí Primera, amoroso de la patria

“Alí, tu canto siempre fue arma para la lucha, tu ejemplo y tu guitarra van grabados en nuestras banderas”. Hugo Chávez

Lorena Almarza

Así lo conocí
Yo crecí escuchando su canto aguerrido, su canción de cuna, su sueño bolivariano. Alí se paseaba por mi casa allá en Barquisimeto por la carrera 18 cuando yo aún era chama. Su voz, a veces era afilada, acariciadora y otras tantas, disparaba versos para sacudir conciencias o celebrar lo hermoso de la patria. Lo cierto, es que siempre había poesía en su verbo. En un radiecito rojo, donde solo podía escucharse AM por supuesto, mi mamá siempre tenía el dial de la estación donde se atrevían a sonar a Alí Primera, pues siempre estuvo censurado por los medios. Pobre de aquel que tocara el radiecito dizque para cambiar de dial.
Crecí entonces con Alí sonando en la radio pero también con Alí en vinilo, pues teníamos algunos discos que escuchábamos en el radio fonógrafo portátil que usaba mi madre para alfabetizar a través del sistema llamado Sono Estudio. Para entonces mi disco favorito era “Canción mansa para un pueblo bravo” y de allí, los temas: “La piel de mi niña huele a caramelo”, “Humanidad”, “Reverón”, “Los que mueren por la vida” y “Canción mansa para un pueblo bravo”. Alí se me quedó grabado en el alma y aún hoy día, antes de salir a la faena diaria, lo escucho por la radio abierta y en FM. Por allí, también mi hijo, lo tararea. Yo sonrío, pues el canto de Alí anda libre por la patria.

1941
Alí Rafael Primera Rosell, conocido como Alí Primera, nació el 31 de octubre de 1941 en Coro, estado Falcón, y fue hijo de Antonio Primera y Carmen Adela Rossell. El año en que nació, la Segunda Guerra Mundial estaba en pleno desarrollo y se estrenaba en la presidencia Isaías Medina Angarita, quien respaldó a los Aliados y rompió relaciones con los países fascistas del Eje (Alemania, Italia y Japón). Muchos no saben que la gasolina venezolana fue en gran parte, el combustible utilizado para los tanques, aviones y diferentes vehículos del bando aliado.
Ese año, según los resultados del censo nacional de población, el país tenía 3.951.000 habitantes y 668.000 casas. En el medio rural vivían 2.271.000 personas en 300.000 ranchos y el 80% se encontraba en condiciones antihigiénicas.

Buscando la vida
Huérfano de padre a los tres años, peregrinó junto a su madre y sus hermanos por varios pueblitos de Paraguaná. En San José de Cocodite, donde vivía su Mamá Pancha y su tío Juan, se acercó a la música junto a cantos de Salve y bailes de violín y clarinete. Recorrieron también San José, Caja de Agua, Las Piedras, el barrio La Vela, cerca de Punto Fijo, y a cada paso la familia entera realizaba diversos trabajos para subsistir. Alí fue limpiabotas, boxeador, pescador e incluso, cargador de maletas de los gringos, y así entre estas actividades y la escuela, el niño vivió la pobreza y la injusticia, y fue forjando su espíritu.

Música para luchar
En 1960, junto a su familia se trasladó a Caracas. Culminó el bachillerato en el Liceo Caracas e ingresó en la Escuela de Química de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela. La universidad fue el espacio para desarrollar su pasión por la música y la política. Participó en cantatas, debates y empezó a escribir sus canciones. En dicho recinto se fue convirtiendo como dijera Luis Mariano Rivera, en “El cantor del pueblo”. Con su canción “No basta rezar”, se presentó en el Festival de la Canción de Protesta organizado por la Universidad de Los Andes en 1967, la cual “tuvo un gran impacto por la forma precisa, clara y de sonoridad contagiosa de presentar la realidad de dominación imperial y explotación capitalista”.

Se incorporó a la Juventud Comunista de Venezuela y luego en el Partido Comunista de Venezuela (PCV), y en 1968, el partido le otorgó una beca para ir a Rumanía, donde estuvo entre 1969 y 1973, estudiando Tecnología del Petróleo. En Europa participó en el Festival del canto y la amistad en la Unión Soviética; en el Festival de la Canción Política, realizado en la República Democrática Alemana; así como en distintos congresos de estudiantes, en Italia y Yugoslavia, y en recitales en Rumania, Checoslovaquia, Hungría y Suecia. En Alemania, en 1972, grabó su primer disco: “Gente de mi tierra”.

En 1973 regresó al país y acompañó a José Vicente Rangel durante su primera campaña electoral por el Movimiento al Socialismo (MAS).

La canción necesaria
Las fábricas, liceos, sindicatos e incluso el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Católica Andrés Bello, fueron espacios que lo recibieron y a los cuales asistieron miles de personas. Su voz era esperanza y compromiso. Su canto, fuerza y un permanente llamado al combate. El propio Alí señaló: “Nuestro canto no es de protesta, porque no hacemos una canción por malcriadez, no la tomamos para encumbrarnos (…) Es una canción necesaria. (…) un hombre armado de una canción y una poesía humana, es un hombre desarmado para la envidia y para ser un hombre malo. (…) No canto porque existe la miseria, sino porque existe la posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra”.

Con el cuatro o guitarra en mano, cantó con plena conciencia y compromiso político a favor de la paz, de la justicia social y contra el imperialismo. Su canto, de lenguaje directo, fue siempre poesía pura para concientizar sobre la lucha de clases y también para reavivar el amor a la patria y al ideal bolivariano. Su canto fue arma creadora para despertar conciencias y un fusil que siempre invitó a luchar.

El cigarrón
En noviembre de 1973 figuraba como uno de los principales compositores y cantantes populares no solo del país sino en toda América Latina. Fue víctima del veto por su verbo encendido, a tal punto que los medios públicos y privados no lo programaban en la parrilla y las disqueras rechazaban sus propuestas. De modo que fundó su propia firma disquera a la que llamó “El Cigarrón”. Allí grabó 13 discos de larga duración, entre los cuales se encuentran: Vamos gente de mi tierra; Canciones de protesta; Guerra larga; Canciones del Tercer Mundo para un solo mundo; Lo primero de Alí; Adiós en dolor mayor; Canción para los valientes; La patria es el hombre; Canción mansa para un pueblo Bravo; Cuando nombro la poesía.

Disco póstumo
Alí Agüero, músico y arreglista venezolano, y también amigo de Primera, contó que el cantor, había grabado caseramente durante el año 1984 un casete que contenía las maquetas de los temas para el próximo disco, el cual fue frustrado por su trágica muerte, en un accidente automovilístico, el 16 de febrero de 1985 en la Autopista Valle-Coche. Esa noche terrible había estado grabando la canción: “El lago, el puerto y su gente”.

Semanas después de su muerte, su hermano de crianza, Esmil Padilla, también cantante, músico y compositor, y mejor conocido como José Montecano, completó el proyecto junto a sus sobrinos y a Sol Musset.

Sembrado en Paraguaná
En una larga caravana de Caracas a Falcón, acompañado por amigos, estudiantes y seguidores que entonaron sus canciones, el cuerpo de Alí fue llevado a su tierra natal. Su viuda, Sol Musset recuerda: “Cuando lo llevábamos a Paraguaná, desde Tejerías había gente en la orilla del camino con trinitarias rojas, cayenas rojas, flores rojas y con el puño en alto, como él lo canta en la canción Camarada que tenía poco tiempo en la calle”. Cada 16 de febrero, en conmemoración al aniversario de su muerte, se realiza la Marcha de los Claveles Rojos.

Su voz e ideas nuestro patrimonio
En el año 2005, la música del Padre Cantor fue declarada Patrimonio Nacional. En el marco del evento Venezuela Disco, en el año 2013, se realizó un homenaje a su obra y se editó a través del Centro Nacional del Disco su colección discográfica completa, la cual había producido a través de su disquera Cigarrón.

Alí y el Comandante
Fueron incontables las oportunidades en las que el Comandante Chávez habló de Alí, recitó frases de sus canciones o bien las cantó, con gran entusiasmo y sentimiento. A propósito de una visita a la casa del cantautor, el Comandante escribió: “Alí, tu canto siempre fue arma para la lucha, tu ejemplo y tu guitarra van grabados en nuestras banderas”.

¡Gracias por despertarnos con tu canto!

Fuente CuatroF

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