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Agenda estratégica con la economía en el centro

Víctor Hugo Majano/ Cuatro F/

Cuatro bloques temáticos conforman la agenda estratégica de la contraofensiva revolucionaria, propuesta la noche del jueves 10 de diciembre por el presidente Nicolás Maduro en el Congreso Extraordinario del Partido Unido Socialista de Venezuela (PSUV).

Un intento de desarrollo de los elementos de dicha agenda, debería colocar en el centro del debate público el abordaje de lo económico, el desmontaje y combate de las prácticas burocratizantes en el eje de Gobierno, el papel del partido como catalizador social, y el desarrollo de una nueva Comunicación orientada a reducir la incertidumbre y a impulsar soluciones sobre lo concreto.
Economía

El debate sobre lo productivo es ineludiblemente el centro del conflicto agudizado por los sectores del empresariado comercial-importador, y sus operadores políticos, en el marco de la ofensiva para caotizar la distribución y promover la escasez que acertadamente se ha denominado guerra económica. Se trata del proceso dinamizador de la confrontación política y fue el eje de la campaña que pretende mostrar como inevitable el modelo capitalista y condenar de antemano al fracaso cualquier intento por superarlo.

Además de convertir lo económico-productivo en el eje de los debates que ocurren en la sociedad, se torna indispensable la “transparentización” de los distintos procesos económicos. Puntualmente se trata de que la gente tenga acceso a información precisa y “oficial” sobre ingresos por exportaciones, adjudicación de divisas para importaciones, costos y precios internacionales, análisis de las estructuras de costos y precios de las principales cadenas productivas, sistemas de distribución y logística de importadores y distribuidores.

Sin duda alguna el acceso y el desarrollo colectivo de los mecanismos de procesamiento de esa información, van a permitir potenciar la productvidad y evitar las prácticas que reduzcan la oferta o traben la circulación de las mercancías, como ha ocurrido en la guerra económica.

Afinando aún más, una de las acciones concretas que debe implantarse es el Registro Nacional de Costos y Precios, para garantizar, tanto los márgenes de ganancia, como el cálculo correcto de la estructura de costos. Y por otro lado el registro de adjudicación y liquidación de divisas, incluyendo el acceso a los datos de los años 2013 al 2015.
Gobierno

El ejercicio de gobierno en el Estado burgués o tradicional está orientado a favorecer los intereses de los componentes de esa capa dominante. Esto se traduce en el desarrollo de prácticas perniciosas que conducen a una reducción de la eficacia y de la fluidez de la gestión, y que afectan especialmente a las capas oprimidas. Esto ocurre así porque la burguesía dispone de recursos profesionales y administrativos para manejar esas trabas o porque efectivamente la administración y los procedimientos históricamente siempre han estado a su servicio.

El quiebre de esa tendencia es fundamental, pues mientras se preserve tenderá a reducir las potencialidades productivas y de transformación política por parte de los trabajadores y productores pequeños, por una parte, y a proporcionar ventajas a las grandes empresas y corporaciones.

Así, no deja de ser probable, que la gestión de un gobierno que dice ser revolucionario esté terminando por favorecer y fortalecer al capital, mientras golpea y liquida las iniciativas productivas de los oprimidos.

En función de lo concreto, y como una especie de ejemplo, podría plantearse una revisión del proceso de Registro Agrario, a cargo del Instituto Nacional de Tierras (INTI), que corresponde a la inscripción de la posesión de tierras de uso agrícola. Dicho registro deben realizarlo todos los productores del campo aunque sean muy pequeños y es un requisito ineludible para tener acceso a financiamiento, bien sea bancario o de fondos estatales.

Si el mecanismo no funciona oportunamente o requiere actividades adicionales, es muy probable que quien pueda pagar un abogado o gestor obtenga el registro. Y lo más factible es que sea el poseedor de más tierras, mientras que el campesino no tendrá dinero para gestores ni tiempo para tramitar ante la burocracia, por lo que en plena Revolución Bolivariana y Agrícola será desplazado por una traba burocrática.

Partido

En el debate sobre la organización de los revolucionarios están involucrados al menos dos aspectos medulares: uno, su papel como cuerpo orientador social, como vanguardia, y dos, su rol como catalizador del desempeño de los funcionarios del aparato del Estado. Mientras que el presidente Maduro incorporó otro aspecto a discutir la noche del jueves, que es el sectarismo con respecto a los militantes de otros partidos diferentes al PSUV. Esos tres pudieran ser los ejes de este debate, el cual implica que el principal partido del chavismo revise aspectos como la organización de la militancia, entre otros.

Posiblemente se requiera un espacio de debate sobre la diferenciación entre el partido, como organización de revolucionarios, y las organizaciones sociales, abiertas. O entre un partido de cuadro y uno de masas.

Pero sin duda el debate más llamativo será el que plantea una separación entre el partido y el gobierno, lo cual aún no termina de estar en discusión. O en forma más precisa, una en la que el partido se ubica por encima de este y asuma su rol de dirección política, de supervisor de los funcionarios.

Eso tendría muy interesantes consecuencias. Una, que gobernadores y alcaldes no serían los jefes de las agrupaciones partidistas. Quizás habría una especie de contrapeso o un conflicto interminable. O simplemente sería una manera de comenzar el derribo de los paradigmas.
Nueva comunicación

El de la comunicación es un tema recurrente para explicar los aciertos y los fallos de la acción política. Si la tarea política sale bien se considera que fue producto del debido cumplimiento de la gestión como tal. Pero si sale mal o con fallas, es altamente probable que se lo atribuya a la “falta de comunicación” o a una mala comunicación.

Algo similar ocurre con situaciones como la guerra económica, la cual es casi que mostrada como una escenificación, hasta el punto que hay lugares del país es los que se ha prohibido hacer “cola” a ciertas horas del día, como si eso pudiera contribuir a desaparecer el inconveniente.

Paradójicamente ese enfoque no solo no ayuda, sino que ha contribuido a sacar de su ámbito natural un proceso conflictivo como es el económico.

Por eso, parte de la discusión de la agenda estratégica debe implicar un enfoque en el que no se desnaturalicen los conflictos y se permita su abordaje dentro del eje temático natural. Es decir, si vamos a confrontar los efectos de la guerra económica significa que vamos a dar una batalla en materia económica, porque cualquier pretensión de usar artificios propagandísticos, será inútil.

En ese sentido la Nueva Comunicación está orientada a reducir la incertidumbre, con el fin de contribuir en la búsqueda de soluciones referidas a lo concreto.

De hecho, el gran reto que tiene la Nueva Comunicación es el de desplazar, sacar los conflictos del escenario simbólico, para convertirlo en uno dedicado a la circulación de información confiable y a las construcción de consensos y acuerdos permanentes.

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