Últimas Noticias
Home / Noticias / A merced de la polémica discursiva
Maryclen Stellyn. Visita a RU de Roy Chaderton. representante diplomatico de Venezuela ante la OEA y actual Coordinador de Cancilleria y Diputado por el PSUV con representantes del Gobierno. De visita a RU. Fotografias: Miguel Acurero.

A merced de la polémica discursiva

Maryclen Stelling.- A medida que se acerca el 20-M, y, dado que está en juego el poder,  irrumpe con virulencia el enfrentamiento discursivo.  Se profundiza la confrontación entre los candidatos y, por ende, la estructura polémica del discurso político en concordancia con  la gestión del componente conflictual.

En pocas palabras, el discurso político  domina la  escena, avasallada por  los intercambios simbólicos de los actores en la contienda electoral. En el discurso imperan las relaciones de poder, dominio e influencia y, en consecuencia, se abandonan o posponen las relaciones de carácter cooperativo o dialogante.

En el crítico contexto actual, el discurso se dirige fundamentalmente a ratificar a los partidarios,  atraer a los indecisos y abstencionistas, y en menor medida a  convencer al adversario. Y en una suerte de puesta en escena discursiva, los candidatos no se limitan a informar o plantear un programa de gobierno; no se restringen a   expresar públicamente un compromiso y asumir una posición. En sus programas narrativos, deben además mostrarse creíbles, persuasivos, legítimos y legitimados a fin de  persuadir al mayor número de  electores, con quienes supuestamente comparten valores fundamentales.

En la dinámica discursiva, esencialmente polémica,  se imponen como rasgos característicos, la polarización, dicotomización y la descalificación del adversario. El discurso polémico persigue eliminar simbólicamente al antagonista, descalificar su estrategia argumental y derrotarlo en la contienda electoral.  La polémica demanda un  contexto discursivo de dos polos, bloques antagónicos e irreconciliables que se delimitan mutuamente, en este caso Gobierno y oposición, malos y buenos, paz y guerra, progreso e involución.   Requiere alimentar la polarización irreconciliable en una batalla  verbal que persigue acentuar la oposición entre grupos  mutuamente exclusivos en su convivencia y en el modelo de país.  La descalificación del adversario trasmutado en  símbolo del mal, enemigo común a quien hay que sacar del juego político, procurar su muerte simbólica, derrotarlo en el plano discursivo y, el 20-M, rematarlo en la confrontación electoral

Finalmente, sometidos y avasallados por un discurso político polarizante, dicotomizante y   descalificador; violento, pasional e irreflexivo,  solo nos resta abogar por  un discurso, ético, argumental  que alimente y   beneficie el debate democrático, la convivencia y el dialogo.

@maryclens

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*