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A Fabricio Ojeda lo conocimos gracias a Chávez y a la Revolución

Juan Carlos Garrido Ojeda sostiene que “a través de Chávez, que es la representación en hecho y pensamiento de una gran cantidad de luchadores que ha tenido Venezuela, conocimos a Bolívar, a Rodríguez, a Zamora, incluso yo, que soy nieto de Fabricio Ojeda, lo conocí gracias a Chávez”.

El joven afirma que la Revolución Bolivariana ha hecho que la figura y las ideas de su abuelo -asesinado durante el gobierno de Raúl Leoni- “y las de todos los revolucionarios de nuestra historia surjan nuevamente y se hagan parte de nuestro día a día”.

Al respecto, comentó que su libro Mentalidad de Poder “Fabricio nos recuerda que el pueblo debe asumir que tiene poder para hacer los cambios revolucionarios, que las transformaciones las hace el pueblo, es decir, nosotros, que tenemos el poder para realizarlas”. Y agregó que “es un gran honor ver todo eso reflejado en el acontecer diario de la Revolución Bolivariana”.

“Vemos en hechos los planteamientos de Fabricio sobre una transformación económica, social y política de un país rumbo al socialismo, que estaba claro que era la única vía para hacerlo”, asevera.

¿QUIÉN FUE FABRICIO OJEDA?

Fabricio Ojeda, joven periodista de 29 años de edad, que cubría la Fuente de Miraflores para el diario El Nacional durante los últimos años de la dictadura perezjimenista, era al mismo tiempo el presidente de la Junta Patriótica, que agrupaba a todas las fuerzas políticas que derrocaron a Pérez Jiménez. Pero eso no se supo hasta la madrugada del 23 de enero de 1958 cuando el pueblo lo escuchó decir por radio: “Les habla Fabricio Ojeda, el presidente de la Junta Patriótica”.

“Allí empieza a tener un lugar en el mundo político una imagen ya más conocida de quién era Fabricio como organizador y cohesionador en el movimiento antidictatorial”, apunta su nieto, quien detalló que posteriormente participó en las elecciones y fue elegido diputado por Caracas con la más alta votación a escala nacional.

No obstante, ese logro coincidió con el fin del órgano que había unido a las fuerzas políticas que enfrentaron a la dictadura, recuerda Garrido Ojeda: “Quizás por inmadurez política, o debido a la sagacidad del imperio, hubo una serie de movimientos para desmantelar o disolver la Junta Patriótica, a fin de que el poder lo manejara solo la oligarquía nacional”.

LA TRAICIÓN

A la desaparición de la Junta Patriótica le siguió el Pacto e Punto Fijo, que ya había sido conocido anteriormente como Pacto de Nueva York. “Fabricio, que en principio creyó de buena fe que los actores de la democracia representativa realizarían los cambios que esperaba el país, vio que eso no sucedía y en consecuencia, en el año 1962 decide renunciar al Congreso de la República”, explica su nieto, y destaca que su gesto fue una respuesta a la traición de los ideales del 23 de Enero.

“Hay una carta que él hace leer públicamente, pues la hizo poner en el orden del día de la sesión de la Cámara de Diputados, en la que dice que mantiene el juramento que le hizo al pueblo de luchar por él y hacer las transformaciones que se requieran para construir una mejor Venezuela, y que por lo tanto decide irse a la lucha armada”, destaca.

SUS IDEAS

Juan Carlos Garrido Ojeda conoce bien el pensamiento del líder histórico de quien desciende: “Fabricio me dejó un libro que se llama Hacia el Poder Revolucionario también conocido como La Guerra del Pueblo. En uno de sus capítulos expone su visión política”. En esas páginas, señala, el autor “especifica que para realizar las transformaciones sociales había que ser antiimperialista, ir hacia un estado socialista, redistribuir la riqueza para el pueblo y darle el poder al pueblo y para poder mantener esa fuerza había que crear una unidad cívico militar consiente, única garantía de que se pudiera mantener cualquier gobierno que se pudiera llegar a ganar en ese momento”.

“Respetando los tiempos históricos, vemos que, aun en su contexto propio, siguen siendo las mismas luchas contra los imperialismos -actualmente el norteamericano- y contra los lacayos de ese imperio y contra las mismas oligarquías nacionales”, destaca.

EL ASESINATO

Garrido Ojeda piensa que el asesinato de Fabricio Ojeda, perpetrado cuando tenía 39 años de edad, “interrumpió el liderazgo que se estaba sembrando en ese momento. El imperio ha sido en eso bien estudioso de quiénes son las cabezas, para golpearlas poniendo en práctica la política de que la culebra se mata por la cabeza”.

“Después de que matan a Fabricio lo que sigue es una gran desmovilización, pues había lucha, pero no estaba un hombre que pudiese mover a las masas, unificar a los diferentes sectores tanto militares como civiles que en ese momento estaban en contra de la democracia representativa asesina llevada por Betancourt y Leoni”, agrega.

No era suficiente con el efecto desmovilizador, también se intentó aniquilar su ejemplo y su figura, advierte Garrido Ojeda: “Ante la opinión pública se quiso presentar ese asesinato como un suicidio, pero los que conocen la historia, confirman que fue un asesinato”.

“Lo mataron físicamente pero también lo mataron políticamente, pues trataron de esconder sus ideas. En la historia él aparece solo como una figura protagonista en un momento determinado, mas sus ideas fueron omitidas totalmente”, agrega, y hace una comparación con el presente: “Eso lo vimos en el golpe de estado que le dieron a Chávez en el 2002: una represión atroz, que es lo mismo que vimos el 14 de abril cuando el candidato perdedor no reconoció el resultado de las elecciones y al día siguiente empezó toda una actitud fascista contra el pueblo venezolano, con un gran odio hacia cierto sector del pueblo”.

Texto/Mercedes Aguilar

Fuente Correo del Orinoco

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